Buscador Buscar por día
Miércoles, 18 de Julio Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, pensador local

Despenalización no es aborto

El aborto es un tema tabú y lo sea por dos cosas en particular, una porque se lo practique y la otra, es una práctica oculta por ser ilegal, pero lo importante de este despenalizar se incuba ahí, porque por esa ilegalidad se provoque la causa de muerte de muchas mujeres que han abortado por hacerlo en lugares clandestinos y sin las condiciones sanitarias pertinentes.

El tema ha sido tratado desde una disimulada mala fe según ¡cómo se lo plantee!, pues no es lo mismo decir "la ley de despenalización del aborto" que decir cerca "del aborto en sí", son dos hechos bien distintos, el primero otorga a la mujer la elección de su decisión, pues la ley no coaccione ni obligue a nadie que no desee abortar, mientras que con el segundo nos lleve al hecho concreto del aborto, por ello cuando uno escucha ¿qué opinas del aborto? y lo que se quiere plantear es la despenalización, la mala fe es explícita por instalar una sinonimia entre los hechos que nada tienen que ver entre si

Señalémoslo de una vez por todas, la despenalización no exige aborto alguno.
Aclarado este punto si o si debemos ir a lo nuclear de toda la cuestión: el aborto y formular la incisiva pregunta ¿cuando se aborta, ¡qué se hace!?, ¿se mata a un ser humano, se interrumpe el proceso biológico de un embrión?, la vida en ciernes ¿es biología o condición humana en juego?

Lo primero que surge en esta a cuestión es que debe primar lo que "es" por lo que "debería ser", lo que es, es la madre y ahí no nos topemos con biología alguna, pues hablamos de un ser humano y lo que debería ser (el embrión) desde un punto de vista humano no es, y nadie tiene derecho a invadir un cuerpo ajeno si la persona invadida no lo quiere ni lo desea o en otras palabras, en el caso particular de la fecundación, si la misma se ha producido sin el consentimiento del humano padre y de la humana madre, lo ha sido por la mezcla de óvulos y espermatozoides según preceder filogenético que ha intervenido con un resultado no deseado ni querido, el cigoto.

Siempre teniendo en cuanta la preeminencia de lo humano por sobre lo biológico, madre no sería quien quedara embarazada sino quien desearía tener a un hijo, la fertilización in vitro sería una clara alusión al respecto, por el cual el meollo de la cuestión sería el decidir de quedar o no embarazado, aspecto contemplado en los casos de violaciones donde la Corte Suprema hubo fallado sobre el aborto por violación, resolviendo que las mujeres violadas puedan interrumpir un embarazo sin autorización judicial previa ni temor a sufrir una sanción penal y eximió de castigo al médico que practique la intervención.

El argumento que el embrión deviene humano, imponga límites al actual humano que es, la instancia biológica determinando a la presente condición humana sea esa la que fuera, plantea con el aborto claramente algo, el no aceptar ser presa de lo biológico, el no ser rehén de un mecanicismo que lo condena a padecer, que lo responsabiliza a tener un futuro que no quiere ni desea tener.

Un embrión es biología y solo desde una mirada prospectiva se le podrá hacer decir lo que será, la distancia de la imposición del celo por parte de lo humano respecto a los animales en relación a lo sexual, nos marque parte de nuestra condición, el deseo, el placer, la voluntad y el decidir por sobre el imperativo de estrógenos para la fecundación.

La cuestión de fondo pivote entre poder escoger una decisión y no poder escoger decisión alguna, como es el poder elegir leer la interesante "defensa filosófica del aborto" realizado por David Boonin y considerarlo un acto moral permisible, pues su método del equilibrio reflexivo vaya en contra de toda forma de imposición cultural, religiosa e ideológica.

Juan Oviedo

Juan Oviedo, pensador local

Más columnistas

Ver Archivo