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Jueves, 24 de Mayo Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, pensador local

¿Enseñar?.....

Siempre se ha pensado que enseñar presupone una actividad dual, pues alguien enseña (señala) un contenido y el otro (alumno) toma ese contenido, a la vez, una relación de reciprocidad presupone lo que hemos señalado, que lo dicho (lo señalado) sea lo mismo en quien lo escucha, que lo aprehendido posea el mismo sentido que lo señalado.

¿Y qué se hace con lo tomado como tal? y aquí entre a tallar el delirio de todos aquellos que piensan en esa suerte de osmosis que se produce entre los conceptos y la mente que los aprehende, una suerte de luz implique tal transferir y por ello se enfatice la importancia del enseñar, entonces, los contenidos será lo jerárquico a enseñar porque en sí mismos posean la capacidad en la mente que los incorpore otorgar la relevancia, inteligencia y cuanta cosa más desde el plano intelectual.

Pero pensar, por ejemplo, no suceda por haberse asimilado la palabra pensar y ni siquiera su repetición del que "se debe pensar", esto ya presupone un límite con lo anterior señalado de la ósmosis entre conceptos y mente, y pone en relevancia no el enseñar sino el aprender, ese tomar, ese aprisionar de la mente que absorbe el sentido y la fuerza a ser actividad dentro de ella, por el cual si hablamos de aprehender, éste, no es conceptual sino eminentemente contextual he aquí entonces, la nueva instancia educativa que rompe con la tradición escolar con un docente que enseña y un alumno que aprende porque todo aprendizaje es contextual.

Eso pone el énfasis en quien aprende y no, !en quien enseña!, así, el método del repetir, de sobrecargar la memoria, de torturar a la mente con contenidos de diversas índoles culturales, puede tener su sentido en los años formativo de los niños en el ámbito escolar primario, pero después, ya no posean el mismo significado, la instancia servicial de la memoria debe dar paso a la instancia posterior del pensar, elaborar, investigar, hipotetizar como momento superior de toda actividad intelectual al servicio del aprender y no del repetir, del texto a favor de esa mente y no de la mente prisionera del texto.

Y para dar a entender lo que decimos consideremos un disparate del sistema educativo secundario actual con la enseñanza de la materia Filosofía para los 6tos años, como si hablar de Platón, Sócrates o Aristóteles, tengan algún sentido en la cotidianeidad de los alumnos de 6tos años, porque más allá de malabarismos áulicos para que esos filósofos lleguen a los alumnos, ¿qué habrá de aportarles en su día a día a esos jóvenes el informarse de tales ideas?, primero, serán ideas ajenas, de otros y segundo, decir que puedan ser una inspiración a los pensamientos propios debemos consignar que no hay nada propio en la imitación, entonces, si no hay contexto simplemente enseñar filosofía sea un simple contrasentido del cual solo los filósofos puedan saben.

Se puede afirmar, bueno, dejemos eso de enseñar filosofía y enseñemos la historia de la filosofía o lo que otros han pensado y más allá del método a implementar, eso no quite el hecho del repetir la instancia cultural que todo enseñar implica, y momento de la pregunta, ¿para eso ir a la escuela, levantarme temprano, estar con gente que no quiero estar, perder horas de mi vida durante seis largos años, solo para repetir lo que otros han pensado?

Las capacidades que envuelven el pensar y el operar son parecidas hasta el punto en que se confunden, se enseñan cosas en términos de operaciones y por eso se suponga que están al servicio de las capacidades operativa abstractas y contexto del pensar, pero el salto entre capacidad y habitar tal contexto abstracto no es dado por aprender a elaborar operaciones abstractas sino por desafíos existenciales de vida donde el cuestionar, sea ese elemento central en todo pensar.

Y si decimos que se aprende desde lo contextual, entonces, donde no se piensa es algo al que no se pueda aprender y ya sabemos que las escuelas "no piensan", simplemente dan contenidos culturales y punto, que hace imposible que desde ellas se piense.

Entonces, ¿qué hacemos con la filosofía?, primero, ella no se enseña, una brutalidad ejerciendo una dirección en una escuela de Pinamar supo enviar a un docente ¡a que enseñara Filosofía!, segundo, antes que filosofía es necesario pensar, pensar es considerar lo que se dice acerca de lo real: político, social, educativo, cultural, mediático etc., desde la propia opinión en curso y siempre en formación y tercero, si insiste con la Filosofía, ésta debe estar a su servicio porque debe recordar que sus contenidos existieron porque primero existió su espíritu inquisidor.
Y el espíritu....... no se enseña ni se imita

Juan Oviedo

Juan Oviedo, pensador local

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