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Miércoles, 21 de Noviembre Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, pensador geselino

Fermentos

La temporada en los pueblos costeros dejo de ser solo un proceso económico y que se hubo posicionado con un sentido ideológico, y provocar el mismo efecto en cada comunidad marina, porque ¿como un factor recesivo impere de la misma forma en todos los partidos costeros?, y es la de entender a la temporada como el factor único de futuro, desarrollo y crecimiento en la sociedad.

A modo de paliativo para tal entender podemos señalar que no fue un constructo o fruto de disputas ni de consensos sino de imposiciones fácticas por los dueños de los servicios veraniego y su reproducir simbólico del balneario, como fuente privilegiada de turismo abierto a todos, y tergiversar la realidad de la estacionalidad y recesión como fenómenos naturalizados y ajenos al proyecto que significa el balneario., cuando es justamente el balneario lo que provoque tal calamidad en la sociedad nacida.

Este mirar y concebir tergiversado pone en riesgo al único factor de cambio en las comunidades nacidas a la sombra del balneario por prescindir del fermento central que significa lo político, como eje y espacio de disputas y de opiniones, y haber tergiversado a eso político mera expresión partidaria e institucional del pueblo, marco del quehacer de los dirigentes locales, donde la política representa no solo a la gente sino a la obediencia que se le debe como expresión electoral y democrática.

Un cerrojo a las mentalidades implique ese trasfondo ideológico del balneario y de concebir a la política así, que no posibilita ni permite que las personas puedan recibir otras y contrarias opiniones, y se cercene el bullir de ideas distintas y agenciadas por diferentes voces de individuos u organizaciones, voces alternativas buscando llegar a las conciencias con otras propuestas., peo no, todo quede de lado porque el señalado cerrojo conduce e instala el pensar unidimensional.

El balneario como fuente de crecimiento mantenga su vigencia a lo largo del año cuando se realizan eventos deportivos para patrocinar el lugar, con el cuño de turismo durante "todo el" año se insistan con fiestas y encuentros institucionales con marquesinas titulando "turismo sustentable", con capacitación a jóvenes para hallar empleos (en un lugar recesivo, je), promocionando concurso de pescas etc., siendo la sociedad que debe adoptar cierta identidad que no le corresponde porque no tiene los medios, ni maneja elementos para producir ofertas masivas al destino Villa Gesell, la sociedad se disfrace según lo que el balneario le dicta y participe de esa ilusión del turismo, mientras, la panacea de la temporada se va acercando, esa sociedad debe entretener según postulados del balneario y por eso las fuerzas culturales, creativas y educativas posicionen a lo misceláneo como estrategia a realizar.

¿Corolario?, ¿quién cabalmente pueda estar interesado en semejantes hechos?, y no porque no comparta lo ideológico, sino por estar desinteresado en las decisiones de su comunidad ya que se ha acostumbrado a que los otros, dueños, amigos políticos y las redes entre ellos, siempre han decidido sobre esos asuntos, ellos y sus amigos en los municipios llevan adelante tal entretener, han terminado por provocar adherencias sin resistencia y generar hábitos tipo zombi sin autoconciencia de ese hacer, tal como sucede con las movilizaciones en el pueblo, hay sujetos que están presentes en todas ¿conciencia comunitaria o mero figurar en el colectivo?....tales presencias son números al servicio de la cuantificación que determina el éxito o no de la protesta. Esta cuantificación es heredera de la otra que legaliza el éxito o no de cada temporada.
Y si hablamos de cuantificación le voy a proponer un juego donde ella será la reina, ¿cuántos habitan el partido de Villa Gesell?, cerremos en 50.000 persona, posiblemente haya muchos más.

¿Cuántos trabajan todo el año?, a ver, con las tres empresas locales, comercios, fuerzas de seguridad, docentes y personal estable del municipio, ¿le parece bien 10.000 mil personas que tienen trabajo todo el año?, ¿cuántos niños y ancianos podemos contar que viven en Gesell?, ¿acepta que sean 20.000?, bueno, sumando hay 20.000 personas que si o si necesitan trabajar todo el año para poder vivir en el pueblo, ¿cómo sobreviven?, con changas, y la construcción que era la fuente donde mayor mano de obra pedía y necesitaba, está hoy casi paralizada, porque ya no hay más por donde construir y tal recurso es casi nulo.

Es en esta ausencia de la panacea del balneario la provocadora de la presente cuantificación, mientras, usted sigue pensando en la llegada de la temporada, el joven que debe crecer también, los nuevos residentes acompañar, y el canto de las sirenas sigue tan vigente como siempre....pero en esta historia, Ulises, no ha nacido.

Juan Oviedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Oviedo, pensador geselino

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