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Sábado, 19 de Enero Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, pensador geselino

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Recuerdan ustedes a ese juego "Al ton al ton al ton pirulero cada atiende su juego el que no, una prenda tendrá", el juego de cada uno en el pueblo está claro, oficialismo gobernando, oposición con raid de fotos, comerciantes abocados a la temporada, trabajadores ya aplicados a ella, turistas vacacionando, cada cual atiende su juego.

El juego a atender es claro, ahora, ¿no hay zonas oscuras en el mismo que intenten lograr mayor rédito a través de la utilización?, si, y eso lo hallamos en las fotos, con ellas se intenta comunicar algo y cuando de eso se trata, estamos ante un simple montaje donde las apariencias mandan y el discurso que relata a esas fotos será funcional a los intereses de los retratados, ¿qué decimos?, que no solo -según ciertas voces- que Clarín miente sino que las fotos también.

Al viejo dicho originario que sostiene que la fotos roban el alma y eso significa que solo son una cáscara de algo, hoy las fotos intentan insuflar efectos, cosas, sentimientos, decir y posicionar sentidos, las fotos testimonian la verdad, la cascara ha pasado a tener el rango de contenido, como la descalificación, el insulto y el vituperio ha pasado a suplir al argumento y a la demostración, esa banalidad instalada es lo que reina como rédito a la utilización.

Pero el problema no sería eso, sino que efectivamente logre sus cometidos y para ello se deba contar con la complicidad al cual esa banalidad está dirigida, a la gente, al público, a los votantes.

El pueblo fue visitado por la Gobernadora, raudamente los serviciales a la imagen estaban exultantes por semejante acontecimiento, clic, clac, sonrisas, camaradería, estar junto a quien aporte un rédito, sea funcionario o vecinos, donde las fotos recorren los medios del pueblo y los retratados contentos por tal hecho registrado, ¿aportará esto algún tipo de rédito?, supongamos que no, entonces, ¿cuál es el motivo de tales acciones?, lo asignificativo y la banalidad como acción política quede retratado, donde ese retrato, sea la cabal foto de algo que tiene relevancia pero que no aparece en ningún medio.

Por eso, la banalidad debe dar paso a la suma, no puede inmolarse en lo asignificativo y el sin sentido, pero esa consideración será esfera de las personas pensantes del pueblo, mientras que para el resto, siempre sumara, entonces la pregunta ¿y el que no aparece?, no es que interprete de otra forma, las fotos oficiales de asistir a eventos opositores al oficialismo nacional también están a la orden del día, por el cual ese no aparecer también sea una utilización política.

Seria pertinente pedir un ¿basta de montajes, un basta de descalificación al otro?, si claro que si, ahora, ¿será uno escuchado?, para eso se debe dejar de lado a fotos y a descalificaciones, pero si ese fue el método por el cual sean los que fueren, subieron al podio en el pueblo, ¿cómo dejar de lado lo exitoso?

El obstáculo epistemológico es notable, nos hallemos ante dirigente que poseen una barrera para aprender, la continuidad de fotos y de vituperios en el futuro no dirán de ser conducidos por aquellos inhabilitados para aprender o no, y la paradoja del fracaso por el éxito no podrá estár asegurada.

Juan Oviedo, pensador geselino

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