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Domingo, 16 de Junio Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, pensador geselino

¿Filosofía?

Muchas veces, cuando en el diálogo que se entabla, adquiere ribetes conceptuales a los que el interlocutor en ciernes no está acostumbrado, inmediatamente diga, "si, pero es muy filosófico" o quizás, cuando la polémica está planteada, exprese "no me vengas con cuestiones filosóficas", afirmando un presencia de lo filosófico pero que no es tal.

¿Qué significan tales consideraciones?, dos cosas, la primera, es que los presentes interlocutores tienen una visión deformada de lo que implica la filosofía y que nos lleva a la segunda, la de no concederle un cabal significado en la realidad, pues la filosofía es cosa de otro ámbito y que no tiene aplicación alguna con lo real de todos los días.

Ahora, ¿hay un ejercer de la filosofía en el pueblo y que no se encuentre sujeto a un contenido escolar o forme parte de un tipo de materia a cursar?, no, no lo hay, y esta afirmación sea un golpe para aquellos que se arroguen para sí la condición de ser filósofos en el pueblo, porque tal disciplina no posea esa presencia en la comunidad y su recepción, se dificulte en extremo. Lo dicho deja en evidencia que los culpables de la ausencia de lo filosófico en el pueblo, son justamente esos filósofos,...... de haberlos.

Como continuación de lo señalada dejemos por el momento a lo filosófico y vayamos a su primo-hermano de tarea y que es "el pensar", lo que significa el ejercicio del pensamiento, por supuesto que toda mera operación mental consiste en pensar, pero no nos referimos a las operaciones de ese talante con pensar, sino que queremos decir: examinar, el pensamiento como herramienta para examinar ciertos postulados, ¿ve esto del primo-hermano del filosofar?, se trate de un pensar que pone en tela de juicio lo que se acepta sin más como real, y su suspensión como tal.

Mire, lo real en toda sociedad es una suerte de convención, se trate de una pseudo pautación "ex nihilo" y que precede a cada sujeto, entonces, si aplicamos esa pautación al pueblo, note que una suerte de conservadurismo se ha instalado aquí, y debe ser así, conservadora, para perpetuar lo pautado como real en el pueblo por la precedente generación que posee sus intereses comerciales en el lugar.

Pero el pensar lo conduzca a usted a preguntarse ¿cómo que lo real es pautado?, ¿qué me quiere decir con eso llamado real?, ¿pues no es algo unívoco para todos por igual?, y le respondemos -mire, ¿usted ha posicionado a la temporada como vector de su existir?-, usted me dirá "no" pero ¿no tiene la sensación de que todo gira en torno a ella como "la razón de ser del lugar"?, ¿sabe que está en un balneario y lo que eso significa?, tales significados no las ha puesto usted, y quizás simplemente ni los comparta.

Bueno, eso es pensar, poner en suspenso y no hablo de la epojé Husserliana.
Y cuando ese pensar es más incisivo acerca de lo real, cuando posee otra dimensión más abarcadora por esa profundidad, usted como sujeto queda incluido, entonces, se instale la simple llave al filosofar, instale el poderoso ¿por qué?

Es clásica la definición de Jaspers acerca del porque del filosofar, por las situaciones límites -dirá él-, la muerte es una de ellas, ¿porque tuvo que pasarle eso a ella o a él?, ¡no puedo creerlo tan mala suerte! (fulminado por un rayo), o quizás el chicle filosófico sosteniendo que "todos somos filósofos por naturaleza" junto al zoom politikón aristotélico, nos dicen, nos señalan que hay algo ahí que vincula, lo real, el pensar y la sospecha como ejercicio al despertar de tal meme cultural llamado filosofía.

Pero claro, si no hay contexto, la herencia del meme no podrá desarrollarse, por eso la importancia previa al devenir del filosofar y que es "la del pensar", por lo tanto la instancia pre filosófica del pensar sea algo sustancial, pero ¿y si no hay pensar?

Solo la condición conservadora del pueblo, nos lo sabrá decir, ¿corolario?, filosofía en los textos, en las aulas pero ausente en lo más importante: usted.

 

Juan Oviedo, pensador geselino

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