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Lunes, 01 de Junio Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor y filósofo local

Lo no moral

Entender el fenómeno moral como una invitación para lograr algo, sea eso lo que sea, es posicionar a lo moral como un medio para un determinado fin, kantianamente denunciado como algo en contra del hecho moral, así, estaríamos frente a un maquiavelismo valorativo donde lo moral, estaría beneficiando a cierta particularidad ya sea de ricos, pobres, etnia militantes, o sea, tomar partido por un lado de la grieta en detrimento del otro.

Por el cual nadie, a no ser que despierte sospecha de maquiavelismo, pueda determinar juiciosamente que alguien sea moral por compartir creencia o valores afines, así, de enfatizarse acciones tales como ser solidario, cooperativo, altruista, empático con el necesitado etc., se trate de acciones bajo el perfil de la "inclinación", aspecto que anula al hecho moral como tal, porque solo actuar conforme al deber debemos entender al hecho moral.

Entonces, ponderar acciones que son morales provocando beneficios, podemos decir que esas acciones "no son morales" y por lo tanto, caer en la paradoja de lo inmoral por fomentar a lo moral.

¿Que estamos diseñando?, que lo moral no puede ser exigido sin mediar la intencionalidad y según nuestro autor, sin inclinaciones a favorecer a nadie en particular, esto rompa el dicho del pragmatismo moral que sostiene "no hay mal por bien que venga".

La exigencia de un gobierno al colectivo reclamando acciones morales solo pueden señalar algo, la falta de moral de ese colectivo, así, el ámbito de los valores que deben guiar el actuar en esa sociedad, están ausentes, pero lo peor no sea eso, sino que aquellos que exigen acciones morales crean que el hecho moral es una imitación de ciegas conciencias, donde su ceguera reitera sucesos a copiar, alejando de si la presencia que determina a todo hecho moral como tal: la intencionalidad.

Pues aquí se ejerce la pauta de lo moral.

La intencionalidad y la inclinación siempre mantuvieron un enfrentamiento respecto al hecho moral más allá de delimitarlo, solo quien ignora tales prerrogativas pueden pedir a un colectivo actos de moralidad, ya sea grupo, casta, clase o sector social, una falacia ronda en esto de la -ética de la solidaridad- (apelación a la piedad) y vinculada a la posible ley (apelación a la fuerza) a promulgar en el Congreso para que ciertas fortunas del país paguen por sus ganancias de millonarios.

La intencionalidad es querer hacer algo y la inclinación, es la determinación a beneficiar a alguien específico con ese hacer, ¿corolario?, tales aspectos de la inclinación hacen no moral el pedido de una -ética de la solidaridad-.
Las declaraciones de la señora Giménez defendiendo sus intereses respecto al blanqueo causaron bastante revuelo ¿y por qué? , porque puso en tela de juicio "esa única vez" al impuesto a las ganancias, las condenas a la señora Giménez acerca de su decir fueron " De esta manera, sin un mínimo de solidaridad en medio de la crisis generada por la pandemia, y esquivando cualquier responsabilidad social y ética de derecho....etc."

Condenar y deslegitimar al otro, porque no concuerda con mis pautas morales, ¿qué significa?, más allá de un positivismo moral, nos dice que los contenidos de la moral "no son unívocos", y nos debe alertar de la imposición en todo esto de ser solidario y responsable, pues destruya el sentido no unívoco de lo moral en lo social e informa, digita y condiciona desde un poder, su punto de vista.

Algo que siempre ha llevado a choques y enfrentamientos como es seguir la propia conciencia y desafiar el sentido deontológico que ciertas profesiones imponen y sus tensiones a zanjar, como ejemplo: la creencia religiosa, la necesidad de la eutanasia, la elección del aborto, la fake news como negocio, la obediencia debida a la autoridad de turno, la permisividad a gobiernos endeudadores y defaulteadores, nos muestran que lo moral, no es mera declamación política, ni normas a establecer por cualquier imposición de la naturaleza que sea.

Pues ahí, el germen de lo inmoral aceche.
Juan Oviedo, profesor y filósofo local

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