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Sábado, 19 de Enero Villa Gesell

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LAS “MANADAS” –LAS DROGAS-LAS VIOLACIONES

"...vivimos la época del Ultimo Hombre de Nietzsche que es individualista, ultra-hedonista, aburrido, sin rumbo, con un tiempo vacío" - (Byung-ChulHan-filosofo)

Las "manadas" adolescentes son una realidad. Miramar, City Bell, fiestas no autorizadas en el espacio público con conductas vandálicas son una realidad. El sexo en bandas y las violaciones grupales pasan a ser comunes y se oculta un fenómeno que se da en todos esos hechos delictivos sexuales como lo es el consumo masivo de drogas incluidos los diversos alcoholes. Lo veo en la clínica cotidiana y en el relato de los residentes que han vivido y sobrevivido a estas conductas tribales y de disputas entre clanes.

El maestro en filosofía y sociólogo Edgard Morín en sus 90 años manda un saludo de fin de año a sus discípulos en donde pide rescatar "oasis en donde reine la pasión y la poesía ante tamaña regresión destructiva".

Los chats y los Facebook e Instagram describen las "manadas" con sus puntos de encuentro en donde ninguna Ley ni autoridad este presente para que una venta libre de sustancias y una libertad anómica ("anémica" de normas) este reinando. Se convocan por redes sociales y así surgen nuevas formas de organizaciones tribales adolescentes en donde se nota la disociación y la distancia educativa y normativa entre las instituciones, las familias, las escuelas y el propio mundo adolescente. Ahí todo parece valer.

En España se lucha contra el "botellón" en espacios públicos como una tarea preventiva permanente desde los municipios. Aquí esto nos pasa por encima y las fiestas privadas en quintas y en espacios públicos se suceden por doquier. En las previas de navidad había 50 de ellas en la Ciudad de La Plata según dicen las propias autoridades municipales.

Dos fenómenos se conjugan por un lado la presión grupal con cabecillas en un marco tribal con competencia por el consumo y una sexualidad ligada a una agonía del Eros como Amor y despojada de todo rasgo humano culmina en un exceso lindante con la tragedia en un escenario "porno" en donde la misma agonía del Amor citada anteriormente refleja una sociedad des-vinculada y en donde la mera descarga impulsiva por los distintos agujeros (boca, ano, vagina) llevan la marca del primitivismo salvaje. En ese marco de presión tribal lo imitativo domina y las conductas van inter-retroactuando entre sí.

Por otro lado, por datos que recogí de distintos grupos que traté y que luego iniciaron una rehabilitación el consumo de drogas y alcohol, es un dato fundamental la ceguera frontal (zona cerebral de frenos a los impulsos y de registro del Otro y de los códigos morales) se une a la intoxicación del momento junto a un consumo pertinaz incluso desde años atrás. Esta "ceguera" moral está en la base del desborde perverso y sociopático que constituye aquello que el gran maestro francés de Psiquiatría H. Ey llamaba las patologías de la "maldad moral".

La hipo-frontalización del adolescente más la creada por el consumo de drogas con un desborde impulsivo asegurado son un seguro para la eclosión de estas perversiones

 

EL CAMINO A LA "MALDAD MORAL"

Nuestras ciudades han perdido el sendero de la prevención como alerta temprana en la adolescencia y la detección precoz ante los primeros consumos en edades de máxima vulnerabilidad y me permito destacar los siguientes hechos:

Plena aceptación social del consumo de alcohol y drogas; fiesta hoy es sinónimo de exceso
Caída de la vida familiar y de los limites pacificantes quedando superada la familia extensa, la familia nuclear, la ensamblada o la monoparental condenando al joven a la soledad y al mercado de venta de sustancias prometedoras de la farmacoterapia de la soledad, la intemperie y la depresión.

Caída de la escuela en su filosofía preventiva en donde la educación del amor, el no uso de drogas, las tareas solidarias, el deporte y la cultura son los pilares de un tránsito adolescente hacia la juventud.

Desconocimiento de la vulnerabilidad del adolescente en su desarrollo psicológico y cerebral que lo expone rápidamente al exceso y a la cronicidad del consumo.

Una inundación de drogas y alcohol en la adolescencia es letal para el desarrollo futuro en los planos sociales, afectivos y laborales aumentando rápidamente el descontrol en el consumo ante esta "intemperie biológica y psicológica.

La amplia disponibilidad de drogas junto a la aceptación social de las mismas son un "combo" que potencia alteraciones cerebrales irreversibles y además éstas actúan en dosis bajas sobre el cerebro y las intoxicaciones que vemos en la clínica cotidiana generan en muchos casos una muerte en pleno extasis.

La formación de fenómenos tribales con lucha entre clanes y el "default humanístico" que preside los desarrollos educativos precipita al "joven solo" a un aprendizaje de la vida bajo sostenes alucinatorios que le proporciona la dosis diaria y el "dealer o transa" es el nuevo explotador prestigiado que vende el nuevo "opio para los pueblos". 

Dr. Juan Alberto Yaría - DIRECTOR GENERAL GRADIVA - Rehabilitación en adicciones

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