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Lunes, 09 de Diciembre Villa Gesell

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“EMERGENCIA EPIDEMICA” EN ADICCIONES EN C.A.B.A

"¡Toda la guardia llena de 'psiquiátricos' y alcoholizados, algunos esposados y custodiados por policías! No tenemos ni un box libre...en una noche ansiosa de espera con un cuadro clínico "(narración de Nora Bar-Una noche de guardia-nov.2018) Nora Bar narra con dramatismo la espera en una sala de guardia con un conocido que tenía una emergencia clínica. Los médicos y enfermeros solo tenían tiempo para paliar la situación de intoxicados por drogas y alcohol o aquellos cautivos de delirios y alucinaciones. Este no es un hecho aislado. Se da en todos los hospitales de CABA y por lo que conozco del conurbano. La epidemia habla. En muchos casos el paciente recibe un paliativo que compense su metabolismo alterado, unos calmantes para su excitación y a la calle. “Lavaderos” modernos o “tintorerías” al por mayor. Es raro que vuelvan a una consulta ambulatoria (datos del Ministerio de Salud Nacional nos hablan de solo un 10 % volvían a una consulta ambulatoria). Es auspicioso que la Legislatura de CABA haya aprobado la emergencia en drogas, alcohol y tabaco en ese territorio buscando que se implementen medidas preventivas y asistenciales ante tamaña situación de prevalencia de consumo. Se olvidaron de la Salud Mental en general ya que la epidemia alcanza también a los cuadros con trastornos psicóticos delirantes y alucinatorios, melancolías suicidas, violencias con excitación psicomotriz que inundan los hospitales. HABLA LA EPIDEMIA Leandro Halperín, uno de los autores del proyecto menciona” la ausencia de políticas coordinadas y efectivas de prevención, protección, intervención, contención, reducción de daños y/o tratamiento” y agrega “falta de capacitación del personal, las fallas en la articulación y escasez de herramientas en los dispositivos de atención primaria se traducen en una actitud expulsiva por parte de las estructuras hospitalarias. Las personas que ven su vida complicada por el uso problemático de sustancias y desarrollan una adicción no encuentran sistemas de tratamiento dinámicos y amigables”. Mientras tanto la UNICEF publica que en la Argentina se triplico la tasa de suicidios en los últimos 30 años. Pasamos a 12.7 cada 100 mil adolescentes y es la segunda causa de muerte en la Argentina. “Suicidio en la adolescencia. Situación en la Argentina” presentado por UNICEF así se titula este estudio donde menciona la falta de figuras significativas en la infancia, el uso de drogas a temprana edad y por supuesto la caída de la vida familiar que parece ser el verdadero “default “cultural de nuestro país. Chicos solos y entonces surge el ¿para qué vivir? La vida bien vivida tiene que ver con las compañías, las tutelas y el reconocimiento de figuras parentales. Consumir drogas es una forma de suicidarse posmoderna y lo vemos todos días los que trabajamos con jóvenes con daños cerebrales y con patologías psiquiátricas ligadas a ese consumo (esquizofrenias, trastornos bipolares, trastornos antisociales; por ejemplo). DESERCION DEL MUNDO ADULTO En si mismo no podemos dejar de recordar al maestro en adicciones Prof. C. Oliweistein cuando nos enseñaba en Paris: “…las drogas y su consumo es una crítica a los valores de los adultos que casi no le han transmitido nada, denuncia el fracaso de la transmisión de generación en generación de normas y de todas las nociones para sobrevivir en la lucha por la vida” Insisto que la alarma en CABA que demanda la legislatura se debería ampliar a toda la problemática de la salud mental y porque no a nivel nacional. Pensemos que en los últimos 20 años han faltado políticas estables de asistencia y prevención. Los planes de formación de Lideres sociales y Padres no se han dado, las políticas preventivas en las escuelas han sido erráticas. La falta de prevención como alertas tempranas y detección precoz en todos los niveles institucionales genera una prevalencia cada vez mayor de consumidores. Las residencias de medio camino para aquellos pacientes que no pueden controlar sus impulsos a consumir o que tienen patologías psíquicas asociadas casi no existen y se ha reducido a la mitad el número de plazas para la atención de pacientes con severos trastornos (en CABA es así).La orientación a Padres casi no existe y mientras tanto ha triunfado la aceptación social del consumo y la banalización de los daños sin tener en cuenta los momentos evolutivos (crisis de identidad y fragilidad adolescente e inmadurez del desarrollo del sistema nervioso en esta etapa). En la década del 90 participe en la Provincia de Buenos Aires de una experiencia preventiva y asistencial masiva con centros preventivos asistenciales (180 en una amplia red municipales ) y con todas las redes escolares participando. Bajamos la prevalencia de entrada al consumo en un 50% entre 1993 y el 2000, en un comparativo con el Hospital Muniz hicimos un estudio de las primeras consultas ahí de pacientes con consumo y el 87 % había ya contraído HIV y en la Provincia con una amplia red de efectores preventivos solo el 17 % había contraído esta enfermedad. Estos son solo algunos de los tantos datos que marca la importancia de una masividad preventiva y asistencial. La epidemia es la marca quizás de nuestro “default cultural”.
Dr. Juan Alberto Yaría, especialista en drogadepencia

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