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Lunes, 17 de Febrero Villa Gesell

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DROGAS: OLVIDO DE SI Y DE LOS HIJOS

“No creo que pueda dejar la cocaína, ésta me va a dejar a mi” (confesiones de un paciente)

Jorge se acerca a mi recostado en un bastón por un accidente cerebro-vascular en donde el consumo voraz de cocaína tuvo mucho que ver, medio ciego y con los achaques de un sexagenario que cursa una depresión manejada con cocaína. Se lamenta diciéndome hace unos meses:” ...no puedo dejar mis 20 grs. de cocaína, pero -enfatizando- sin alcohol (esto contado casi como un elogio)”. Totalmente esclavizado ve como la vida se le va, pero ya no puede hacer nada. La voluntad se pierde en la dependencia a sustancias.

Un Juez pide la internación en una comunidad terapéutica de un joven que vive con la abuela. Esta no lo puede contener porque vive esclavizado fumando hasta 15 cigarrillos de marihuana por día con brotes alucinatorios y autoagresiones permanentes. El joven denunció a sus padres por violencia (éstos son consumidores) y el Juez lo derivó a la abuela. No pudo contenerlo y hace meses que vive con nosotros.

Sobre esto la Organización Mundial de la Salud nos dice que 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud Mental, ha aumentado el 100% la depresión de los adolescentes y el 100% la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años. El abandono, la falta de vínculos con los adultos, la soledad y el vacío que se llena con aparatos tecnológicos quizás tiene mucho que ver con esto.

LA CRONICA SOCIAL DE LA DESESPERACION Y LA VIOLENCIA

Los hechos clínicos en los consultorios y en la vida social son testimonios indubitables de la crisis que se transforma en vacío y perdida de vínculos familiares que son los nutrientes de la vida desde pequeños. No olvidemos que el ser humano es el único ser que no nace completo en todas las áreas biológicas, psicológicas y sociales y que necesita 20 años de educación. Los demás animales nacen completos.

La crónica social agrega datos a esta clínica del desamparo y la violencia. Una pareja decidió enterrar a su hija de dos años en la arena para tener sexo en el mar (playas de Santa Clara del Mar), la niña al ser rescatada tenía signos de hambre e insolación con 35 grados de sensación térmica. Se les encontraron a los padres 200 pastillas de Rivotril, una botella de Popper (estimulante alucinógeno), marihuana y pastillas de éxtasis. Una mujer desenterró a la nena. Ellos también como el sexagenario ya moribundo tenían la compulsión de drogarse y tener sexo en el mar. La hija debía ser enterrada y aguantar hasta que ellos terminaran el ritual necesario.

El olvido de sí cuando surge de la alienación adictiva con un impulso irrefrenable parece ir unido a un olvido del hijo, dato criminoso que no puede dejarse de lado. La realidad de la des-familiarización es evidente. El olvido de si en los adultos que implica la deserción de su papel que deberían ejercer y el olvido del hijo es claro.

Mientras tanto los bañeros agregan su nota de dolor ya que ellos son testigos de la decadencia y así nos dicen desde Gesell: “atendemos comas alcohólicos, llamamos para trasladar en ambulancias a jóvenes con signos vitales críticos”. Hay jóvenes que van a la playa a descansar luego de una noche de alcoholización y durmiendo en los lugares de la casilla del bañero y tenemos que hacer salvamentos en el mar a las 8 a.m. El bañero relata que los olores a “porros” son claros, así como los “duros” (de cocaína presuntamente) caminando por las playas. Resumen su día con un cuadro clínico silvestre pero útil: alcohol; droga (coktail) que llega a la convulsión a esto se le suma nenes perdidos, botellas que vuelan. Cuando el bañero intenta poner un poco de orden recibe la amenaza de que es un “ortiva”.

Los datos de UNODOC (órgano internacional que sigue el consumo de drogas) permiten comprender lo que nos sucede ya que estamos entre los primeros 10 países de consumo de cocaína. El primero es Australia, U.S.A. está en tercer lugar, Uruguay está noveno (aumento enormemente el consumo de esta sustancia luego de la venta en farmacias de marihuana) y Argentina le sigue ahí cerca.

SUICIDIO Y PERDIDA DE ESPERANZA

La desesperación no tiene límites en muchos hoy, pero parece ser la perdida de esperanza la clave. Esperanza y desesperación están unidos. Muchos viven solos y ese es el germen de la desesperanza.

Vivimos, quizás en la era de la desvinculación ligada esta sustancialmente a la crisis de las transmisiones entre generaciones (caída por ende de las tradiciones; tradición deriva de tradens que significa transmisión). Así se desemboca en la cultura de la transgresión en donde se cree ilusoriamente que la sociedad es enteramente flexible y que no hay límites a los cambios ya que todo puede hacerse y el único límite posible es el deseo individual que es el que se entroniza por encima del Bien Común.

Así como dice el gran filósofo polaco Leszek Kolakoswki, expulsado de Polonia por los comunistas (1927-2009-filosofo más importante polaco contemporáneo) y que enseño en Inglaterra “nos vamos situando progresivamente en la oscuridad, todas las cosas son indiferentes y nos situamos en el vacío hasta desintegrarnos”. Si hay algo de lo que no podemos huir es de las consecuencias de lo que hacemos. Es muy interesante lo que nos enseña el filósofo nos vamos transformándonos en indiferentes, perdemos noción de las diferencias y surge la atonía moral .Todo da igual.

Las drogas son como la solución letal de los regímenes totalitarios. La pastilla de veneno (toxico viene de toxon=veneno) que diariamente consumen muchos ante la pérdida de sentido de la vida y de transmisores válidos.

Cuando suceden estos hechos todos demandamos al Juez Penal como si todo dependiera de un Juzgado atiborrado de expedientes de violencia, maltrato y drogas y ahí estamos verdaderamente perdidos. Esto denuncia el fracaso de la primer sociedad (la familiar) y de todas las sociedades educativas que le siguen. El Juez es un testigo mudo de la caída de los vínculos y de las normas. Entramos en la sociedad de la Anomia ¿Sin nomos (ley-norma) se puede vivir?

La ley se "mama" y circula en la mesa familiar, en las escuelas con normas y límites, en las tertulias faltantes, en sociedades del encuentro y de la palabra. Generar un sistema inmunológico social preventivo se hace necesario.

La desvinculación y la caída del vínculo familiar que es la primera escuela y matriz educacional para un desarrollo sano empiezan a lucir por su ausencia. La mega-barbarie organizada que relata Edgar Morin ligada a la "errancia de los amores, la droga masificada y el individualismo" deja a miles en la "banquina". Los hijos "sueltos" y sin tutela parecen ser el gran problema moral y económico (Zygmunt Bauman) de hoy.
Dr. Juan Alberto Yaría, especialista en drogadepencia

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