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Jueves, 28 de Mayo Villa Gesell

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GOLIAT “PLANETARIO” Y DAVID “VIROSICO”.

'Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes'

Viejo proverbio anglosajón que parece ser una cachetada a este tiempo en el cual somos adoradores del futuro. De repente el “corona virus” ataca todos los planes; todas las prospectivas y análisis del porvenir caen siendo quizás esto un golpe a nuestra omnipotencia. Un proverbio medioeval muy sabio decía:” …el futuro es un niño en las rodillas de Dios” .

Todo parece ser un día a día como en la rehabilitación en adicciones y para los creyentes sería “el hombre propone y Dios dispone”. En la era de los Big Data y de los análisis informáticos más complejos amparados por las matemáticas surge un David “virósico” que viaja de mano en mano, de aliento en aliento, va en barco, avión, de la tos a la saliva vence todo control y la contaminación avanza.

Cambia el mundo de un día para otro, se detienen las economías y las muertes van acompañadas de desempleos masivos. A la era planetaria se agrega la “planetarización del virus” como una temática irresoluble. Atiendo pacientes que no pueden controlar el consumo de drogas pero que consiguen con ellas una cierta grandiosidad patológica o cierta huida de la realidad que les apetece compulsivamente. Ahora se les agrega el “corona virus” como limite a sus realidades (como a todos nosotros).

EL SISTEMA INMUNOLOGICO

De repente deben aceptar que tienen un sistema de defensas de tipo inmunológico que durante años descuidaron. Este guardián de la salud compuesto de múltiples mecanismos químicos, eléctricos y hormonales fue vituperado durante años o ignorado e incluso banalizado por ciertos grupos culturales que recomiendan el uso de drogas como señal de autonomía.

El descanso, la alimentación equilibrada, el no drogarse ni alcoholizarse, vínculos no tóxicos, el control del stress, la meditación, la actividad física que combata al sedentarismo; todo esto empieza a ser una rutina de vida que se descubre desde una epidemia.

Todos debemos aceptar y reconciliarnos con una subcapa de vida desconocida de virus y bacterias que como una sombra oscura nos persigue y amenaza nuestra supervivencia.

Cuidarnos es la clave lo que nos remite a la Fabula de Higinio retomada por M. Heidegger y que decía que al Hombre le pertenece “la Cura como el Dios próximo” que era aprender a cuidarse ya que eso es la cura, un aprendizaje. Esto nos acerca a nuestra contingencia ya que un virus puede acabar con todo. La fragilidad humana puede ayudarnos a ser mejores y máxime en épocas en donde la palabra Virtud está abandonada del léxico prestigiado. La inter-solidadaridad en la era planetaria es fundamental.

ETAPAS DEL DUELO

Como todo hecho abrupto e inesperado inaugura un proceso de duelo que pasa por distintas etapas (Kübler-Roos-etapas del duelo):

a. Negación (nada sucede, es una conspiración sin bases sólidas); b. Ira (buscar un responsable); c. Negociación (incertidumbre y desconsuelo); D. Depresión con temores y nostalgia y por fin e. Aceptación que es la medida de lo humano en su fragilidad, contingencia y su potencia central. Ahí empieza el cambio en nuestras vidas en donde el Dios de la Cura-el cuidado marcará nuestros caminos.

Todo esto se da en una coyuntura epocal en donde gran parte de la Humanidad vive en una “intemperie”, afectiva, étnica, desterrados, migrantes sin patria y sin pueblo, con errancia de amores, sin “querencias” firmes y con Estados borrachos y frágiles o totalitarios y violentos (Raúl Motta, brillante trabajo, “La complejidad ecològica-2019).

A su vez Edgard Morin (98 años de edad máximo filósofo y sociólogo francés que predijo el mundo ecológico y la interplanetaridad no solo es virtual sino de las enfermedades y pandemias) hoy nos dice que esto es un reflejo de una “Era Barbara”.

Como Motta nos enseña el problema es e-norme o sea supera toda norma y máxime con vacunas afectivas débiles y separadas como fruto de este mundo individualista que prestigiamos (En España mueren más los que no tienen casa ni familia).

LA ERA DE LOS “ZOMBIES”

Olvidamos que somos uno con lo ecológico y así él nos denomina simbiontes (participes de un mundo natural y ligados a lo ecológico, aunque intentemos negarlo).

Otras dos posiciones vitales ante este mundo interconectado no solo en lo virtual sino en las enfermedades es ser un “parásito” que solo consume entregado al consumismo y que solo espera la vacuna sin replantearse nada de lo que sucede o ser un “zombie”.

El “zombie” vive alejado del mundo, viaja a Pinamar como si nada sucediera, toma por asalto un boliche en Palermo para bailar electrónicamente o en una ronda de mensajes sugiere no compartir “secas “cigarrillos de marihuana, no usar pipas de droga con otro, no tomar del pico de la botella y no compartir canutos de droga.

El parasito intenta durar, el “zombie” se consume sin darse cuenta y el simbionte trata de vivir y cuidarse teniendo en cuenta ese mundo oscuro de virus y bacterias.
Dr. Juan Alberto Yaría, especialista en drogadepencia

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