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Martes, 27 de Junio Villa Gesell

Opinión | Editoriales

La provincia le puso un duro freno a Salas por el escándalo de Cambiemos

A la gobernación bonaerense, y fundamentalmente al armador que la gente de Cambiemos designó para las listas partidarias, no les gustó nada la actitud del siempre candidato radical, Jorge Martínez Salas, en relación a cómo manejó el armado de los candidatos a concejales en Villa Gesell. Y esa acción "rebelde" que asumió el nieto de Don Carlos Gesell tiene un precio alto. Si gana en agosto, tendrá la dificil tarea de perfilarse de cara a octubre, pero con un "sin número" de "heridos políticos". Si pierde será el final de su carrera. Los medios de comunicación pagos por Salas no te lo cuentan, asique Sector Informativo te lo explica para que no te pierdas ningún detalle.

Las cosas se dieron así: Luis Baldo fue designado, por su peso en la zona, como veedor del armado de Cambiemos en la ciudad (UCR, Partido Fe, Coalición Cívica y el PRO). Las negociaciones venian desde hace algunos meses, charlas van, charlas vienen. Todos quería, razonablemente, "poner a su candidato", pero hasta hace algunos días no se había definido nada.

La orden de la provincia había sido que el salismo iba a tener el primer lugar de la lista, eso no se discutía, la otra fracción de la UCR (Baldo-Tony Luna) tendrían el segundo lugar. El Partido Fe con Miguel Cisneros a la cabeza el tercer lugar y el PRO, con Damián Feola conduciendo, el cuarto lugar. De allí para abajo, se iban a acomodar con nombres que pudiesen generar alguna muestra "unidad" en el espacio político.

Fueron más o menos 20 días en los cuales la gota rebalsó el vaso. Nada se definía y el límite de tiempo para presentar las listas se acercaba. ¿Entonces que hizo Martínez Salas?: lo mismo que en el 2015, se fue de vacaciones y no definió ningún nombre, sabiendo que él tenía la "lapicera" para poner y sacar a quien fuera.

Ya en la ciudad y con el tiempo casi cerrado, le envió un mensaje de texto a Cisneros y Feola anunciándoles que no habría lugares para ellos en la lista (la nota la publicó en exclusiva SECTOR INFORMATIVO). La lista iba a estar construída en base al radicalismo más ortodoxo. Desde ese momento, el partido entró en llamas y los reproches comenzaron a surguir entre los socios políticos. La situación ya no tenía retorno.

Este dato que te contamos a continuación es maravilloso. El armador político de la quinta sección electoral (responde directamente a María Eugenia Vidal) lo llamó a Salas pero el "siempre candidato" no lo atendió. Y fue por más: lo llamó el vicegobernador Daniel Salvador y tampoco lo atendió!!!!

Sin paciencia, la provincia aceptó el juego de Salas pero le hizo una jugada que definirá su destino como dirigente: el Gobierno de Vidal agarró las encuestas que manejaba de Villa Gesell y se fijó quién era el que le podía hacer frente: y ahí apareció el nombre de Luis Baldo, quien pasó de veedor a candidato. Incluso, el mismo ex intendente radical lo superaba en intención de voto.

Con el juego sobre la mesa y a pocas horas del cierre de listas, la provincia ordenó jugar fuerte en Villa Gesell. Hablaron con Baldo y le encargaron encabezar la lista con los socios de Cambiemos, cosa que finalmente hizo.

¿Pero qué hizo que Salas se encaprichara así? Bueno, Salas es Salas, y como todo hombre mayor, no cambiará su forma de ser. Nunca quiso dejar el liderazgo del partido e incluso, cuando Carlos Casado quiso comenzar a armar para perfilarse como lider de la UCR-Cambiemos, él no quiso, no lo permitió e hizo todo lo humanamente posible para sacarlo de carrera. Hay, entonces, un "cinismo salista" que impresiona y que tiene límites insospechados. Más o menos es así: "si no es él (Salas) no será nadie", tal como le confió a SECTOR INFORMATIVO un hombre de confianza del nieto de Carlos Gesell.

¿Pero que más esconde enfrentar a la provincia? Salas sabe que necesita del HCD para mantener sus intereses. Y sabe que Feola, Ana María Martínez, Baldo y Cisneros, no van a hacer a rajatabla lo que él indique. Y necesita asegurarse que se vote la ordenanza de grandes parcelas, por ejemplo, algo que Barrera le negó (y con lo que Salas insiste cada vez que el intendente necesita algo del cuerpo legislativo). Si él no tiene el control del bloque dentro del HCD, las cosas pueden complicarse.

Sea cual fuera el resultado de las elecciones en agosto, las cosas para el salismo estarán por demás complicadas: si gana, deberá enfrentar al jefe comunal y al Frente Renovador de manera debilitada... ¿quien puede pensar que el espacio perdedor lo acompañará luego de esta pelea? Si pierde será, basicamente, su final político.

Enfrentarse a la provincia, a Cambiemos, a sus pares en la ciudad, no lo dejaron bien parado a Martínez Salas. No quedó bien visto en la UCR (incluso hay muchos enojados como los hermanos Cabutti que desaparecieron de la lista, probablemente por no estar de acuerdo en los manejos). Son muchos años de liderazgo que no llevaron a nada: varias veces candidato, no pudo lograr la intendencia aún cuando la gobernadora y el presidente eran de su partido y arrasaron en las urnas (en esas elecciones perdió por más de 4 mil votos)... ¿Salas está acabado? No todavía, pero está muy cerca.