La suma de los candidatos de pedigree radical, incluso, es menor al número que logró Javier Russo, el candidato local de Milei en Gesell, quien se quedó con el segundo puesto de las PASO como candidato individual.
La UCR, partido centenario que en algún momento supo traccionar una gran masa de votos, mostró ayer su peor cara y el duro momento que está viviendo. En Gesell se quedó sin candidatos propios y deberá apoyar al PRO si quiere intentar conservar algo de presencia.
Los resultados de anoche fueron un punto de inflexión para la UCR: Pablo Lafrossia, que encarnaba al radicalismo más renovador, consiguió algo más de 1600 votos. Una cifra casi calcada alcanzó Eugenia Grinspun, quien representaba a la UCR más veterana.
La suma de ambos candidatos, incluso, es menor al número que logró Javier Russo, el candidato local de Milei en Gesell, quien se quedó con el segundo puesto de las PASO como candidato individual.
A la UCR le quedan dos posibilidades: o se olvida de los candidatos de siempre, que giran y giran por el comité local, y apunta a presentar a futuro algo nuevo de línea joven o, se plega al PRO e intenta hacer fuerza para un eventual Gobierno y reparto de cargos. Esta última posibilidad, la más dificil de todas.
El partido que alguna vez tuvo una fuerte caudal de votos sigue el camino de todos los espacios tradicionales: lo mismo le pasó al peronismo hace un tiempo. Estamos ante el colapso de lo "de siempre" y la victoria de Milei, anoche, dejó muestras de ello.