La escasa participación de vecinos hace "tambalear" las manifestaciones. Leelo y entendé de qué se habla.
Villa Gesell ha vivido, en los últimos dos meses, varias marchas para pedir por seguridad. La ola de robos diarios que vive el Partido habilitan (por demás) estas medidas que toma la gente de bien para pedir que el Estado haga algo con el panorama desolador. Pero lo cierto es que, a pesar de las tantas manifestaciones, ni el Gobierno cambió su estrategia contra la inseguridad y ni siquiera relevaron al titular del área, Mauricio Andersen, quien sigue mostrándose como un hombre fuerte al lado de Barrera, como si la situación de raíd delictivo no existiera. El municipio pareciera un negador serial de la actualidad... ¿no?
Entonces, la pregunta es obligada: ¿sirven las marchas para pedir seguridad? Posiblemente si, o posiblemente no, todo según quien lo vea y analice. Si se miden las últimas cuatro o cinco marchas que se diagramaron por los hechos delictivos, sería justo decir que sólo la de la plaza Primera Junta tuvo algo de apoyo: unos 80 vecinos con carteles pero no mucho más. Luego, todas las manifestaciones "hicieron agua", guste o no. Incluso, la última, que fue el lunes pasado, contó con la participación de, a lo sumo,..... ¿15 vecinos?.
La gente no se involucra. Cuesta mucho que el geselino promedio asuma una conducta de protesta real y activa ante las autoridades. Mucha gente tiene miedo de ser escrachada y otro tanto -hasta que no le pasa nada a su núcleo cercano o familiar- no considera que la situación sea tan grave. Tal vez por egoísmo, miedo a represalias o vaya uno a saber por qué, las marchas no están ganando la calle. Al menos en Villa Gesell.
El egoísmo se entiende. Nadie lo hace de malo: "si no te toca es como que no existe" y uno entonces sigue como si nada. Ahora bien.... ¿que haya miedo a manifestarse? Eso es incompresible. Igual de incomprensible que cuando una víctima de delito no quiere hablar con la prensa porque tiene miedo a las represalias... ¿A las represalias de quién?
Muchos vecinos le buscan la vuelta a la excusa y parecen justificar: la marcha falló porque "jugaba Boca", falló porque "fue un día hábil", falló porque "fue en el sur y no en el centro"... Bueno, y así un montón de argumentos más.
Las marchas hoy están teniendo condimentos diversos y tienen consecuencias, incluso muchas veces contraproducentes para la causa: la gente no va porque tiene miedo. Entonces el Gobierno te controla con "ese miedo" y aplica poder sobre los ciudadanos.
Peor aún: si la gente no participa de las marchas (supongamos por desinterés), entonces automáticamente ratifica las políticas actuales del Estado.
El Gobierno (municipal/provincial/nacional) cuenta -de antemano- con que va a concurrir poca gente y se hace la pregunta del millón: ¿para qué voy a cambiar las cosas si la gente me apoya así como estoy haciéndolas?