La fiesta sintió cambios y de a poco deja de ser la celebración de siempre.
Pasó otra edición de la Fiesta de la Diversidad Cultural y Villa Gesell ya tiene un termómetro de cómo podría venir el verano, tanto en materia de consumo como de visitantes, comportamientos y gastos. Pero lo importante también, más allá de prever la temporada estival, es determinar si la fiesta sigue "cautivando como lo hacía antes" para eventualmente encaminarla.
Muchos vecinos y turistas comentaron que la celebración no tuvo brillo y que, más allá de la cantidad de turistas que arribaron, se comenzó a perder el ánimo festivo que tenía hace años. La fiesta, por algún motivo, ya no es la misma.
Lo que todos notan es que las actividades no son convocantes y que no están apuntadas al turista: la paella se hace en un horario donde todos están haciendo playa, el desfile de carrozas mismo ejemplo y peor: este año fue con temática libre por lo que podía aparecer un carroza de Disney, atrás una de Manga, otra de música de los 80 y así sucesivamente. Estuvo desorganizada. En la misma línea, el horario es a contramano y terminan siendo los familiares de quienes desfilan los que acuden a la avenida 3.
Antes se elegía la Reina de Villa Gesell y había fuegos de artificio, dos números que por distintas razones se terminaron cancelando. Allí comenzó a mutar la fiesta, vaya uno a saber si para bien o para mal.
Los Tipitos son una banda convocante pero el show y la convocatoria estuvo muy alejado de lo que fue la presentación de Los Palmeras en el 2023. Eso, es algo que hay que analizar y tal vez apostar a los espectáculos como imán convocante del fin de semana.
La ciudad no puede perder la fiesta como evento principal del fin de semana largo y hay que evitar, todo lo posible, que la gente acuda en octubre a Gesell por el mar y no por la celebración. Tal como pareciera ocurrir ahora.