Jueves, 22 de Octubre Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de Filosofía local

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 Como te perciben y como te auto percibes pueden estar asociados o en “tensión”, así, soy patrón, dueño, el jefe etc. y ahí, poco importa de cómo te -auto percibas- sino lo que importa es lo que “eres” para quien te contrata y te paga, eres mi empleado, ¿significa que ese empleado ya no tiene derechos, nadie quien lo proteja de un exceso de labor, explotación y servilismo?, el “si” señor, el “agachar” la cabeza, el no poder decir “no”, muestren un sentido de ¡cómo se te percibe!, alguien ausente de humanidad por no decir “no”, la deshumanización a la que se le provoca al empleado comienza en ciertos lugares donde el trabajo es más brutal, menos tecnológico y formalizado como en Villa Gesell porque el trabajador, se auto percibe solo como mano de obra al servicio del balneario. 


La auto percepción es algo personal e individual, pero cuando eso individual se va poco a poco -generalizando-, entonces, debemos hablar de un colectivo, por eso la pregunta por ¡cómo se auto percibe el geselino!, ¿qué significa él siendo geselino?, ¿hay algo así como una “geselidad” que pone su impronta en las conciencias de los sujetos determinándolos a auto percibirse bajo esa impronta?, veamos.


Primero vayamos a esa “geselidad” y en ¡qué consiste la misma!, quien fuertemente demarque -dos- momentos existenciales como tal, según sea verano o invierno, primero vamos a la embellecida fachada para el visitante y consuma, actividades etc., la razón de ser -en y a pleno-, entonces, si vivo en Villa Gesell debo “adaptarme” a su realidad de ser balneario y, por ende, emerge la impronta de ser sujeto “estacional”, ¿y saben lo que significa eso?, una mercantilización de la identidad local.


Ser balneario implica -si o si- mercantilización, el lugar es visto de tal forma porque aparte de ser creado así, de la misma forma es vendido, como mercancías y producto de consumo, ¿qué implicancia tiene esto?, que no se lo vincula como espacio humano y licua a las comunidades de sentidos si no se encuentran vinculados a esa mercantilización y por ello sufran postergación o desatención, lo que eleva el grado de deshumanización.


Entonces, la “geselidad” es una expresión -cultural- que nace del hecho mercantil que instalo una población con -dos- polos opuestos y desiguales: los dueños/propietarios de los comercios y hoteles por un lado, y la masa trabajadora por el otro, la fachada de opulencia estival reiterada por décadas y décadas construyo esa geselidad quien atrapo a un pueblo con profundas carencias materiales el resto del año, bajo las dimensiones simbólicas como impronta a la auto percepción del geselino, y esa ¿cuál es?, la de ser un sujeto mercantilizado.


¿Y qué importancia o significado tiene eso, la de ser sujeto mercantilizado?, sumisión y resignación ante el balneario, entonces, ¿qué se debe hacer acerca de la auto percepción que la “geselidad” impone?, romper la hegemonía del pensamiento puramente comercial, invitando a los ciudadanos a percibir la impronta que determina su auto percepción, en otras palabras, deconstruir la “geselidad” instalada en sus conciencias. Pero ¿cómo se hace eso, como se deconstruye?, se ejerce con la ruptura de la credulidad y se inicia cuando se pone en tela de juicio verdades declaradas.


Lo que lleva al ejercicio de la lectura crítica de los hechos, análisis y cuestionamiento de textos, discursos y estructuras culturales dadas por sentadas, pero ¿usted ve al colectivo ejerciendo esa criticidad o le importe ser un sujeto estacionalizado?......je

Juan Oviedo, profesor de Filosofía local

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