Martes, 17 de Mayo Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de filosofía local

Bullying

Dependiendo de los diversos contextos en un colectivo "el bullying" puede adquirir esas diversas formas que lo definen como una relación "de poder" entre -un agresor y su víctima-, se trata de un ejercicio violento cuyas formas son físicas, emocionales, verbales entre otras.


Los ejemplos -más típicos- de bullying se los suele reducir a los que suceden "en el ámbito escolar" y especialmente, entre alumnos, así, cuando se dice la palabra bullying, inmediatamente se nos configura la presencia de un grandote/ta ejerciendo un acto de violencia sobre un sujeto débil y no se puede defender pero cuando esa víctima lo hace, por lo general, se provoca un hecho luctuoso.


Y es lo que hubo de ocurrir en le Escuela Media "El edem" en el pueblo hace algunos años atrás, pues según comentarios de la época, una discusión entre víctima y victimario termino con la muerte del segundo, un hecho que debió haber dejado sus enseñanzas en las autoridades pero ¡parece que no!, pues los hechos de bullying continúan y con la presencia  de una violencia tácita, en peleas, insultos, conflictos dentro y fuera del señalado establecimiento.


Hablar de Bullying, trabajar acuerdos de convivencia en las escuelas de esta naturaleza, es lo mismo que -el anuncio- en la cajetilla de cigarrillos que le dice a un adicto: "fumar te causa cáncer", el hábito  instalado y tratando reflexivamente por parte de un anuncio,  atenta con todo sentido y le quita seriedad a la cuestión por tratar la cuestión -con liviandad-.


Y es lo mismo que ocurre "con el bullying" al ser tratado y entendido livianamente por sujetos cuando se refieren a él, lo hacen "repitiendo" conceptos preestablecidos y describirlo como hecho pero que no saben -en el fondo- la naturaleza del mismo, por no captar su germinalidad, y todos ellos, repitan lo mismo sin nada aportar, ¿conclusión?, solo ante un cabal saber lo, erradicaría esa violencia, pero no solo de las escuelas sino en todos los ámbitos del colectivo.


Llegados a este punto voy a señalar un hecho de bullying por lo general -no tenido en cuenta-, y es el que sufren los profesores por parte de sus alumnos cuando "éstos", están más pendiente de sus celulares, cuando hablan entre ellos interrumpidamente, cuando alguno no quiere hacer o copiar la tarea, cuando se hablan entre ellos "a gritos" como si estuvieran en la calle o en sus casas, cuando bol........ -en sus términos- al profesor porque es "muy bueno".


Sin embargo, este profesor "no debe" actuar desde él -según su carácter y su personalidad- porque de provocar un exabrupto, entonces, todo el peso de los valores normativos institucionales, ¡caerán sobre él!, porque todo profesor, en la escuela sufre -a dos tiranos-, el directivo, que actúa al servicio de la patronal y el alumnado, al servicio de sí mismo o si prefiere, el germen de tanta licencia psiquiátrica ¡está ahí!.


La definición de bullying dada al comienzo, era el ejercer de un poder contra otro, entonces, en este contexto entendemos que "el poder" -está en manos de los alumnos-, parapetados en un sistema -preparado- para que pasen de año y ayudados por nuevos agentes como son los EOE y los programas ATR , ellos ejercen esa violencia pero no concientizada como tal y eso es lo terrible, que tales prácticas han sido instaladas como normales, ´¡por todos!, directivos, profesores y alumnos.  


El correctivo de las amenazas (sumario/acta), el castigar a alguien con no aprobarlo, la igualdad, la contención, sugerencias propiciadas por DGEyE -naturalizaron- la desidia, ocultaron los conflictos, instalaron "el dejar pasar y el dejar hacer", y con el trascurrir de los años, sedimentó una cultura ¡del desorden! o caos devaluador -encubierto- por el escenificar del   bullying -que los incautos-, de no ser cómplices "repiten sin cesar".


"Bienvenidos al desierto de lo real", ¡el caos!.................del pensar.

Juan Oviedo, profesor de filosofía local

Más columnistas

Ver Archivo