Jueves, 23 de Septiembre Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de filosofía geselino

Spot

Las campañas y los spot publicitarios están a la orden del día buscando persuadir, ¿de qué?, que ellos (los precandidatos) están para lo que todavía -no se ha hecho- o para afianzar un modelo de gobierno. Así, elementos visuales (las sonrisas de ellos), también auditivos (levantando la voz y a modo de un reflejo condicionado, la gente ahí deba aplaudir), imágenes mostrando armonía, escuchando, caminando y con músicas alusivas, todo al servicio ¡para estimular! a los votantes y adquieran el producto tal como procede el marketing, publicitar una marca y  el cliente la elija, para comprarla, en este caso votarlo/la.


Esta cuestión electoralista de volver a repetir o (sufrir)  lo mismo "cada dos años", se asemeje a los adiestramientos de los animales donde -a cierto tiempo-, se les debe volver aplicar las técnicas para reforzar lo que el animal "aprendió", de lo contrario, se corra un riesgo, que olvide poco a poco -y si ese animal-, pertenece a la categoría de los depredadores (felinos), bueno, el domador se encuentre en riesgo.


Un análisis apresurado pueda consistir al pensar, ¡que mas presencia de lo democrático por elegir! cada "dos años" pero una cosa es lo democrático y otro lo electoral porque la paradoja implique que si se funge -la democracia con lo electoral-, sin lugar a dudas es que se ha vaciado  de contenido "a la democracia" por quedar reducida a la mera cuantificación de los votos.


Por ello la pregunta, la democracia para ser tal ¿exige de esta cuantificación a cada dos años?, ¡no, para nada! y si no es así, ¿para qué es todo eso?, para posicionar más que nunca el valor de lo político en la sociedad y a su representante como tal: el político. Éste se escude en la palabra democracia para perpetuarse en el sistema electoralista, sin lugar a dudas que la democracia -es un zombi- , algo muerto bajo la fachada de vivo-, donde el ciudadano de este país está rehén de un ¡régimen electoralista! y comandado por "el político". 


Los regímenes son eso, sistemas al ejercicio del poder y a la hora electoral "la demagogia" sea la principal protagonista, ¿sabe usted que significa demagogia?, promesas de campañas electorales, con el artilugio de la visibilidad, usted será -visto, escuchado, tratado, considerado, valorado, tenido en cuenta-, adquiere importancia y  es lo que usted quiere que suceda, que sea visto por ellos, pero eso sea parte de la ideología que maneja el régimen, posicionar al político como alguien "que hará algo" desde el poder de su representación, ¡falso!, ningún político posee ni poseerá el poder que le dice a usted -que tendrá-.


Se lo recuerdo en una simple formula -infraestructura y superestructura-

Juan Oviedo, profesor de filosofía geselino

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