Domingo, 21 de Abril Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo

¿Solución? ja, ja, ja.

 


Con el advenir del gobierno de Javier Milei, más que nunca la sensación de lo “posmoderno” se posiciona en el país, la relación “racionalidad-lógica” a la hora de entender las decisiones del presidente quedaron de lado, al ser “superadas” por la relación “irascibilidad-poder”, este cambio de perspectivas es algo que le cuesta a políticos y periodistas -entender-, pues las acciones y decisiones del jefe máximo del ejecutivo deja de lado lo racional y la lógica, por el cual se deben acudir a otros ámbitos de explicación.


La fabulación mediática de Milei ha sido “notable”, mascarado de mil formas para llamar la atención, apelando a un discurso destructor, asistiendo a programas de farándula y simular a un personaje rockero, todo en pos de sus objetivos, lograr la cuota de carisma diaria y la traducción en futuros votos, y para ello, crear una “persona”, y aquí, más que nunca el sentido   original de persona, que es la de una ¡máscara!, utilizada en el antiguo teatro griego para provocar reacciones ¡y vaya que lo logro! 


Milei va en contra el sentido moderno de lo institucional y de los políticos, es posmoderno al ir en contra de las instituciones y de ese maravilloso significante que invento con el término  “casta”, apoyado por su ejército de “troll” e idea original instalada por el pasado gobierno de Macri, aquellos busquen posicionar a través del mundo virtual hacer mella en el mundo de carne y hueso, para ello  posteos en redes, imagines, insultos, expresiones de una naturaleza emocional e hilarante y nuevo tipo de “empleo” posmoderno, virtualidad  a la que el presidente es afecto.


El construido D.N.U. fue una actitud monárquica como un sello impuesto de su reino, claro, su vigencia y destino, depende de lo que él denuncia  como el “antro” de la casta, el congreso, he ahí su espada de Damocles, donde ese primer rechazo de Senadores a “su” D.N.U. pone en la palestra no solo el sentido de su gobierno, sino de la tiranía, porque si bien no se respete a la constitución o al congreso,  una cosa es segura, el “hecho” que significa la ley máxima y lo legislativo, posea el poder de un ¡contra hecho!, munición gruesa y más poderosa que el hecho del gobierno, al que anula, entonces, ¿cómo reinar si la espada de Damocles se ha cortado?, lo narco se torna gestión, así, amenazas, balas y represión, consecuente con la interna condición de ¡Yo soy el Estado! 


Pero la presente situación nos permita una exegesis apartándonos del marco de la Modernidad legalizadora del suceder, porque lo que vemos “no es” orden sino caos y que -no es- Rosario sino el caos de la pobreza, miseria y pauperización, los valores del progreso no son universalizados solo “centrados” en el poder económico de los pocos, ¿lo racional?, a la hora del voto siempre fue pasional según el instalado -ellos o nosotros-, ¿lo real?, es lo virtual de las propagandas de campaña, las publicidades de gobierno, más el simulacro de la capacidad del saber-hacer y la simulación por llevarlo a cabo, por lo cual -no hay- solución compadre, Milei o el mileismo solo es una cabeza más de esa Hidra con miles de cabezas, que viene entreteniendo a los exégetas desde hace varias décadas como: unitarios/federales, azules/colorados, halcones/palomas, progresismo/conservadorismo,  donde el congreso y lo constitucional, pueden ser modificados según los intereses de siempre. Por eso no hay solución compadre, solo el de una guerra lo podría solucionar y extirpar lo enquistado en este país, pero eso es algo que no se hará, hay mucho en juego, además, ¿quién la llevara adelante?, los partidos y sus dirigentes han hecho bien sus trabajos: “narcotizar” a la gente, a depender de ellos y a no pensar distinto, la gente no está en condiciones de provocar y hacer esa guerra, por eso es que -no hay ni habrá - ¡solución compadre!

Juan Oviedo

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