Jueves, 07 de Mayo Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Manuel Zaldivar - Periodista - Tec. en Comunicación Social

Una comedia de enredos

Los ámbitos legislativos en todo el mundo son material para la comedia, la sátira o, en el peor de los casos, el repudio. Argentina es un país particularmente fértil para las historias de picardía, falta de trabajo o lisa y llanamente inutilidad de los legisladores.

El caso de los legisladores locales, en nuestro caso los doce concejales que conforman el cuerpo del Honorable Concejo Deliberante, es algo distinto. En una ciudad de dimensiones moderadas como la nuestra, donde los vecinos se conocen, y donde las noticias corren de boca en boca con una rapidez asombrosa, no se podrían dar los casos que se dan en las legislaturas nacionales y provinciales, donde es habitual que individuos que fueron elegidos por el voto popular hagan gala de la poca importancia que le dan al trabajo para el que fueron elegidos.

En Villa Gesell, como en la mayoría de los concejos de los distritos con poca población, los concejales siempre están presentes, tanto en sesiones como en los trabajos de comisión. Hasta aquí, una ventaja. Pero, ¿Cuál es la contrapartida? Al ser pocos, y estar totalmente expuestos a la vista de la opinión pública, los márgenes de maniobra política son considerablemente menores.

Así, se dan situaciones como la actual, de completa parálisis, por la incapacidad de la mayoría de conseguir quórum para votar su proyecto y de las minorías para impulsar un proyecto alternativo.

Así, el trabajo que es por un lado más constante y serio, se convierte en otros momentos en una auténtica comedia (o bien puede ser tragedia) de enredos, que brinda material de sobra para el humor, la bronca o la desesperación comunitaria, al observar la total falta de armonía entre los distintos sectores que dirigieron, dirigen y dirigirán los destinos de la comunidad.

Manuel Zaldivar - Periodista - Tec. en Comunicación Social

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