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Sábado, 26 de Septiembre Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de filosofía

¿Gobernabilidad?

Es la situación que busca un gobierno en términos "de colaboración" con el colectivo que gobierna, implica una suerte de acompañamiento y así, generar condiciones favorables para su agenda. Aplicaremos el concepto de gobernabilidad -al fenómeno de la cuarentena-, porque la sensación que impera, es que aquellos "que en principio" no pusieron en tela de juicio tal medida, con el correr de los meses -y eso incluye a nivel del país-, el gobierno no cuente con la misma recepción. Es más, si la gobernabilidad es la conformidad entre gobierno y representados, con la medida "de la hoy pseudo cuarentena", nos señale que ¡ya ha sido roto!, y pertinente declarar "la ingobernabilidad de las medidas del gobierno respecto a la cuarentena".

Otras voces recorren el hemisferio de la República respecto a la cuarentena, más allá que sean opositoras significan algo, que lo que usted no puede percibir ni determinar por sí mismo, lo haga preso de la siguiente falacia "apelación a la ignorancia": algo que no puede conocer posiciona la posibilidad de su existir. "El ignorar" porque no puede comprobar de lo que se habla "se yergue argumento" ¡y vaya que acerca del covid-19 se ha hablado mucho!, pero aparte del virus también acerca de su significado, infección, aislamiento, muerte, ¿tenebroso no?

Pero lo asintomático, el no contagio de alguien que lo tiene y no contagie a todos por igual, lo que antes solo eran los adultos personas de riesgo y solo ellos eran los infectados para después, no ser así, ponen en la palestra "la relatividad de lo que se dice", así, proyecciones en términos de mesetas, el pico más alto, o una segunda oleada del virus, no aporten al sentido de la gobernabilidad de la palabra autorizada apoyada en un cabal saber.

Ahora, si decimos que la gobernabilidad inicial ha sufrido un quiebre es por algo más sustancial aún, las medidas de predictibilidad de la cuarentena "han fracasado", ¿recuerda usted que al principio el virus entraba por Ezeiza?, bueno, después, los que lo portaban, provincia sin virus se han infectado, relativamente no se esparce por el aire, ni se fije al suelo, ¿qué sucedió?, el pos fatum es notable, pero una acción preventiva que fracasa corre el siguiente velo, el ignorar de fondo de lo que se quiere controlar.

¿Los que saben?, ¡no saben!, una pandemia significa una laguna en el saber y su correlato, "no saber qué hacer", la pandemia es una enseñanza: sucedió algo que no debió suceder, ¡un accidente!, y por eso la necesidad de una certeza: "la vacuna".

Ahora bien, se ha producido un giro en todo esto, la agenda del gobierno -acompaña al espontaneo romper de la gente- significa que no puede sugerir, contar con la conciencia social y que la patria es el otro, debe ahora controlar-, así, el botón rojo, lo apocalíptico, la amenaza por volver "a fase uno", antes que medidas de gobernabilidad son posibles declaraciones coercitivas que muestran -que ya no está en control como antes-.

Los gobernadores apoyan la cuarentena pero tarde o temprano esa marea espontánea surgirá también en sus provincias desautorizándolos, y fenómeno que posiciona la propia cuarentena -el germen de la antítesis está en la propia tesis-, y la ingobernabilidad ser innegable.

¿El problema de fondo? ¡más que el propio virus! "es la cuarentena".

Recuerda usted que ser víctima de la apelación a la ignorancia ¿es por algo que usted no puede comprobar?, lo mismo paso aquí, usted no puede "ver" al virus pero si pudo "experimentar la cuarentena", al gobierno le falto creatividad para hacer llevadero eso, ¡se anquiloso ahí!, como también capacidad inventiva respecto a lo económico, y sobre el éxito de la reducción de pagos ¿fue por la capacidad de Guzmán y del gobierno también?

La cuarentena su inicial éxito, es "el canto de las sirenas" y pendular de lo ingobernable.
Juan Oviedo, profesor de filosofía

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