Viernes, 01 de Mayo Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de filosofía geselino

¿Sofrosine o Hibris?

Pareciera ser que en las elecciones venideras, antes de posicionar candidatos tras una pretendida presidencia, la misma, sería una justificación para quitar, sacar, destruir, terminar con el kirchnerismo y su ideología, a lo que preguntamos ¿esto sería extensible a sus militantes?, de ser así eso implicaría -matarlos, encarcelarlos en campos de concentración, expulsarlos del país-, en otras palabras, hacerlos desaparecer de la ¡faz de la tierra!


Con esta palabra “desaparecer”, la metodología castrense de la última dictadura cívico-militar muestre su ¡plena vigencia! porque no importan los medios sino sus –fines-, ese fin “sea el que sea” justifique todo lo anterior, así, mientras que otros los llame ¡comunistas! y la demonización que ello enreda, sin lugar a dudas también ¡caigan! en tal demonización los “peronistas”, lo que señala en la presente elección a candidatos -proclives- a la caza de brujas, si desde su condición “mendicante” de votos se muestran así, ¿se los imagina plenipotenciarios?


La –sofrosine- significo un “ideal” en los antiguos griegos antiguos consistente en la excelencia del carácter y solidez mental, las cuales –combinadas- en todo individuo, lograba el equilibrio que lo conducía a otras cualidades, como -la templanza, la moderación, la prudencia, la pureza y la autoestima-, mientras, contraria a la sofrosine se encuentra la -Hibris- entendiéndosela como desmesura que conlleva al desenfreno, la altanería, la soberbia, el arrebato, el daño etc., se trata de una fuerza “contraria” al equilibrio y según perspectiva aristotélica, generadora de –violencia- por atentar contra lo natural, porque la naturaleza en una sociedad es el “equlibrio”.


Pero no se trata tanto de candidatos que adhieran a la Hibris y “no” a la Sofrosine, sino a esa sociedad que tal desmedida no condena, justifica y normaliza, la monstruosidad que implica la Hibris está ahí, en el desenfreno del candidato que se considera “mesiánico”, en la altanería del fenotipo y peyorativo del “negro”, en la soberbia que acuñó el -cabecita negra-, el arrebato presente en el ¡insulto!, como el daño a posteriori en aquellos –crédulos- que hubo de votar mentiras.


Entonces, solo debe -leer, oír, mirar- a los candidatos y desocultar a los monstruos de siempre parapetados, ocultos y acechantes bajo el ejercer de la Hibris, e incrédulamente hipnoticen, seduzcan y sus conductas sean considerada ¡válidas! para cierta parte de la sociedad.


Y para terminar, a la hora de hablar de Sofrosine, ésta no es algo “innato” en el ser humano, sino que es parte de un sistema educativo, de formación, disciplina, estudio y esfuerzo, sin lugar a dudas que son variables presentes en el sistema pedagógico de la Sofrosine, por el cual usted debe estudiar, prepararse, aprender para ser un gobernante tras el equilibrio social, por el contrario, si usted es un candidato bajo el efecto de la Hibris, esta sí es “innata” y al no ponerle coto, implique  que no se estudió, ni se capacito, ni se disciplino, he aquí más que nunca la presencia desmedida de la Hibris…. ser GOBIERNO.

Juan Oviedo, profesor de filosofía geselino

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