El fin de semana del 17 de Agosto ha sido tradicionalmente el más fuerte entre Semana Santa y Semana de la Raza. Este año no fue la excepción. Si bien es posible que la estimación oficial de cuarenta mil visitantes peque de optimista (dado que es muy difícil cuantificar, sobre todo teniendo en cuenta la ocupación difuminada entre Gesell y las localidades del sur, y la ocupación de casas tanto alquiladas como por propietarios), fue un fin de semana que la mayoría de los actores económicos coincidió en calificar como "muy bueno".
¿Por qué decimos la mayoría? Nunca falta la queja, ese pasatiempo preferido de los argentinos, y de los geselinos especialmente.
Varios comerciantes gastronómicos que consultamos o visitamos trabajaron a manos llenas, incluso alguno se animó a calificar el fin de semana como una "segunda Semana Santa". También los hoteleros que el martes y miércoles tomaban un respiro coincidieron en que la ocupación fue muy alta.
Así y todo, muchos otros tuvieron quejas, "no alcanzó", "ya no es como antes", "no cubrí los gastos"... Cuando una mayoría trabajo de bien a muy bien, y muchos incluso no dieron abasto, ¿No tendríamos que replantearse algunos la calidad del servicio que brindan, o las expectativas que planean de antemano? Muchos viven "de prestado" varios meses, esperando el fin de semana salvador. ¿Se puede pretender cubrir en tres días varios meses de gastos? Trabajo hubo, aunque no fuera de sobra, y al que no le fue bien, tendría que empezar por ver en que está fallando, y dejar la queja para otro momento.
Manuel Zaldivar - Periodista - Tec. en Comunicación Social