Jueves, 22 de Octubre Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Juan Oviedo, profesor de Filosofía local

Charla

Ayer, charlando con un filósofo amigo -Gastón-, incursionamos sobre muchos temas y en un momento de los mismos, él, señala la siguiente dicotomía entre -tecnología y tecnológico-.


Toda tecnología tiene un objetivo, lograr un fin deseado y lo tecnológico el medio para realizarlo, ahora, ¿de dónde sale la tecnología?, se dice que “es” la ciencia aplicada, ¿y lo tecnológico?, la creación de alguna cabeza quien materialice en aparato, herramienta, utensilio esa tecnología, ahora, ¿qué clase social está involucrada en el hacer científico, tecnológico, patentamiento y producción?, burguesa y de derecha, por lo tanto, cuando estamos inmersos en el consumo, estamos consumiendo patrones burgueses y políticamente de derecha, por el cual, detrás del consumo exista la relación entre “deseo” y “necesidad”, porque el deseo lo crea el -marketing- y el consumo el  -mercado-.


El algoritmo no solo esta presente en las tarjetas para el banco sino para indicar en todo sentido que ¡es! lo que se debe hacer para cumplir un objetivo, por ejemplo, una receta es un algoritmo, siga los pasos de la misma, bajar una app es seguir pasos, entrar en tal lugar también, el algoritmo es un concepto para hacer que las personas aprendan y apliquen eso aprendido en su cotidianeidad, mire, es una poderosa introducción en su realidad, por el cual no puede decirle ¡no!, no puede ponerlo en tela de juicio, no lo puede criticar, además, el algoritmo se encuentra a “su” servicio, ¿puede prescindir del algoritmo?, es como prescindir de la rueda, ¡no!, no puede.


Entonces, unamos lo tecnológico y el algoritmo, y nos topemos con la mejor expresión de un sistema político de la derecha, la que instituye la delicada instancia del no poder elegir ante lo tecnológico, el mercado y el algoritmo posiciona, y con ello, la “suprema” conquista que nos conquista a todos la I.A. lo cual hará que nuestros cerebros se vuelvan más perezosos, excepto, en aquellos que la entiendan herramienta al servicio de esas mentes individuales. 


Mire, el panorama en su conjunto es el siguiente, una derecha enquistada en la realidad pero no como una orientación política sino como lo ¡real!, como algo que no se discute como puede ser una roca, esta ahí, es algo concreto, tiene espacio y materia, es una derecha del mercado, del despertado deseo y la ´poseída necesidad, la del algoritmo que lo capacita para seguir y le facilita las tareas en general, y su triunfo por excelencia de la  una I.A., poque por cada dato que le da, recauda de usted otros lo que -oculta- el mensaje oficial de la misma, que se trata de una herramienta para “su” servicio.


Y con este panorama, ¿qué es usted?, acordar con Sartre y su “hacer de nosotros lo que otros nos hicieron”, nací pobre ¿o me hicieron pobre?, ¡sobrevivir! eso significa la pobreza, una desesperada individualidad a la que se aferra a la migaja existencial de conseguir un trabajo por ese hacer de los otros y desde ahí, ¿pienso?, lo cierto es que los antiguos griegos lo intuyeron bien, desconfía de lo que ves, desconfía de tus sentidos, hay algo “detrás” de lo real que debe ser examinado y veras la derecha enquistada en tu cerebro, en tu mente y en tu saber, que te determina existencia hijo del mercado, del algoritmo y la I.A., como es de notar, la charla con Gastón, fue más que fructífera.

Juan Oviedo, profesor de Filosofía local

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