Domingo, 03 de Mayo Villa Gesell

Opinión | Columnistas

Manuel Zaldivar - Periodista - Tec. en Comunicación Social

¿Y si trabajamos todos los días?

Los argentinos tenemos una cultura que admira al “vivo”, al “chanta”, al que sabe “hacer la plata”, más que ganarla. Muchas veces nos reímos de eso, nos caricaturizamos a nosotros mismos, de tan internalizado que tenemos este rasgo de nuestra personalidad como pueblo. A la vez, otra gran costumbre argentina es la queja, como aquella de “en este país nadie quiere trabajar”.

En la costa, esto se une a la estacionalidad del trabajo. Dos o tres meses de trabajo permanente, todos los días sin francos, largas horas, y luego meses de actividad escasa o nula. Esto crea una costumbre en los propios trabajadores, que tienen resistencia al trabajo regular, esto es, con sueldos módicos y permanentes, contra los trabajos ocasionales, muchas veces muy bien pagos, y por periodos cortos pero de mucho trabajo.

Esta costumbre de los potenciales empleados locales deprime aún más la economía invernal, ya que muchos trabajos disponibles nunca son ocupados en forma permanente, sino que hay una rotación constante de las mismas personas, que uno se encuentra a lo largo de cada invierno en distintos comercios, empresas o incluso como trabajadores particulares.

Esto lleva a muchos comerciantes o trabajadores en mediana escala, como albañiles o técnicos de distintos rubros, a convocar para trabajar gente de otros lugares, que se instala en Villa Gesell y suma otro competidor más en el universo laboral.

Es cierto que muchos empleos están mal pagos, es cierto que en muchos los horarios son largos, pero el trabajo nunca fue un gusto, sino una necesidad. Muchos geselinos tienen que aceptar que la época de vivir del verano quedo atrás y decidirse a trabajar en empleos regulares, pero seguros.

Manuel Zaldivar - Periodista - Tec. en Comunicación Social

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