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Jueves, 26 de Noviembre Villa Gesell

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HONRAR LA VIDA Y/O RIFARLA

“Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia sin saber adormecida... Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad…enceguecida. Merecer la Vida” - (Eladia Blázquez)


En realidad, Eladia Blázquez anticipa lo que es Honrar la vida o con mi agregado “rifarla”. Tratamos nosotros -como ella dice –“tanta conciencia adormecida …enceguecida…hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad”. La poesía se adelanta a la clínica de la escucha del paciente y nosotros para atender debemos ser poetas antes que técnicos o sea saber cómo “tocar el corazón del otro” en un ejercicio enorme de empatía por parte nuestra.


En la atención de pacientes oscilamos entre el honrar la vida de Eladia Blázquez o rifarla. Al llegar observamos vidas rifadas. Cuando mejora se da cuenta que la vida hay que merecerla, para superar como dice la poeta popular “tantas maneras de no ser”.


Jorge consume en noches sin día y días sin fin pastillas estimulantes, champagne y el nuevo polvo mágico Tusi (droga psicodélica llamada también cocaína rosa en donde la euforia exaltada se une a los efectos alucinatorios en donde la realidad perceptiva asume distintas perspectivas). Es comprar exaltación y mini-brotes psicóticos por unas horas mientras dura el efecto entre el movimiento desenfrenado de la música electrónica conjugándose además con sexo sin protección con hombres y mujeres que se intercambian entre sí.


El es llevado por el grupo (más de quince) que repiten este rito en casas, quintas o lugares privados. Pero también es llevado por la dependencia incipiente a las sustancias que van sobornando e hipotecando su sistema de placer en el cerebro y domando su personalidad para ya no poder decir no a las demandas del grupo o a las visiones del estupefaciente que operan como la llamada a un cautiverio.


Lo escuchó con atención y le pregunto si se da cuenta que se está enfermando y a la vez hipotecando su vida para siempre. Le explico como hago con todos mis pacientes que la adicción es una enfermedad crónica, progresiva y terminal. Me escucha y le pregunto con sumo respeto si en algún momento del frenesí se detuvo a pensar que estaba haciendo ahí. Me responde que sí; acto de sinceridad que lo liga a una terapia.


Desde ahí se inicia el proceso de cambio. Me comenta que muchos ya quedaron en el camino con deterioros, perdidas de trabajo pero que no pueden “parar” de hacerlo. Signo de esclavitud y de sometimiento como señal de perdida de la libertad.


Llegamos después a su historia familiar, su “novela familiar” (todos la tenemos) pero primero aprendió a decir que no a personas, lugares y sitios o convocatorias de consumo. Sin la aceptación de la enfermedad y la renuncia a todo aquello que lo lleva al consumo es imposible llegar al núcleo du si identidad, sus complejos, conflictos o traumas vitales. La droga tapa todo eso. Con èl lo logramos con garantes familiares. Sin garantes es difícil hoy.


PANDEMIA Y AUMENTO DE BOCAS DE EXPENDIO


El aislamiento Social /Preventivo/ Obligatorio aumentó la venta al menudeo. Las motos, las bicicletas, los remises de distintas marcas, taxis, los chats, Instagram, Facebook, etc. al servicio de la distribución. Todo puerta a puerta. ¿Para que ir a una Villa ¿. Como dice el gran Roberto Saviano en su libro Cocaína triple cero la “mafia consigue todo más rápido en tiempos de escasez”.


Pandemia no solo de COVID sino de “soledades” solo, en muchos casos, “soldada” al mundo digital de los espejitos de los celulares con juegos, búsquedas que atontan, chisporroteo infantil de peleas en las redes. Mundo digital más drogas menos personas. Casi una pintura del mundo de hoy. Hoy el amor a lo digital parece suplantar al mundo humano en donde el Amor a sí mismo y fundamentalmente al otro es la distinción clave.


Con fuerzas de seguridad y federales ocupadas en la Pandemia y lo demás se vuelve “cartón pintado” mientras las motos van y vienen con mercaderías que no son precisamente de Amazon o Mercado Libre. Ocurre, en realidad, que la única fuerza posible para las mafias en el ASPO es otra fuerza criminal. Lo demás está distraído en distintas acciones sociales y además parecen ser débiles ante la magnitud de la fuerza delictiva.


LLAMADO DE UNA MADRE QUE “HONRA LA VIDA”


Me sorprendió el llamado a mi celular de una madre rosarina. Lee nuestras notas y agradece. Vio a su hijo consumiendo, lucho, busco los bunkers de venta, se formó en prevención de adicción y forma parte de un grupo de Madres Territoriales en la prevención de las adicciones. Ejemplo de vida. No me atrevo a dar el nombre por razones de privacidad, pero es una de las miles que pueblan la Argentina. Honran la Vida en términos de Eladia Blázquez “despiertan de tanta conciencia adormecida”. Además, hoy son tiempos de testimonio como el de esa madre; eso es lo valido ante tanta “palabra vacía”.


Rosario es una kermesse de drogas en reparto con distintas góndolas. La Hidrovia como espejo de agua de lanchas que van y vienen con puertos ávidos de recibir distintas mercaderías; de ahí a la vía terrestre. Los espera Rosario y el rico Santa Fe con su parque agroindustrial lleno de clientes en lo que alguna vez en esta columna llame la “Ruta de la Soja”.


Rosario fue una labor de ingeniería social perfectamente diseñada desde hace 30 años en donde se atacó toda politica preventiva en clubs, escuelas, templos, familias y se instituyo a la llamada reducción de daño como única politica posible. Se limitó la apertura de centros de tratamiento en comunidades terapéuticas y la población quedó debilitada de la principal vacuna que es la Palabra Preventiva.


La politica instaurada desde hace 30 años se limitó a repartir jeringas en los barrios, profilácticos y a enseñar a usar las drogas en forma racional (incluido a adolescentes ignorando los efectos sobre el sistema nervioso la esclavitud crecente del menor consumidor). Más torpe imposible.
Se dejó así el camino abonado para las grandes mafias. Se bloqueo la prevención cultural y se alimento el tráfico. Hoy es la Chicago Argentina con muertos por doquier; ya sea por la lucha entre mafias o por los efectos letales del consumir.


En otros distritos del país las drogas y sus puntos de venta parecen formar parte del circuito de lo “normalizado” como un comercio común. Encontramos microemprendimientos familiares de cannabis en barrios y rápidamentemente las drogas junto con la seducción digital y sus distintos aparatos se transforman en Amos despojando al ser humano del encuentro vital y enriquecedor con el otro y los otros.


Dice la madre en un medio nacional que se atrevió a publicar su testimonio; “ahora las casas de familia se transformaron en bunker, hay muchas armas en poderes de familias muy vulnerables. Vemos que los jóvenes para hacer este envío de transacción de sustancias son muy chicos, buscan menores porque saben que no van presos. Hay que hacer prevención y hay muchas personas que están en puestos de carácter social que no tienen la más pálida idea, que no saben hacer una articulación, que no pueden dar un diagnóstico, que no tienen idea de nada. Esta enfermedad hace que la familia se desintegre, y una familia desintegrada no puede trabajar normalmente, una familia desintegrada solo puede dar a la sociedad angustia. Tenemos que empezar hablar como corresponde”.


LA PREVENCION: LA GRAN OLVIDADA


El presupuesto que hay en la provincia para salud mental y adicciones es del 0.01 por ciento del total que hay destinado para Salud para el 2021. Se necesita una estructura, una estrategia, un programa para poder avanzar y no lo hay; si no hay presupuesto, ¿cómo salimos?”, siguió diciendo la madre Territorial.


Triunfó la politica de la aceptación social de las drogas en esta tierra generando ya una endemia (reservorio de gente que la necesita para vivir). Esta es una obra de Ingeniería social: represión de toda prevención, anomia institucional (anemia de valores), promoción permanente del uso sin daños, silenciamiento de los efectos dañinos, venta tipo “tapper” en barrios con -ahora- instrumentos tecnológicos y escasa o nula respuesta comunitaria.


Los estudios mundiales nos certifican no solo con las adicciones sino con todas las enfermedades que a mayor prevención menor consumo y daños. Esto pasa con las enfermedades mamarias, cardiacas, prostáticas; etc. Con el consumo dependiente de drogas también (Suecia es un ejemplo de ello). Así lo certifican los países con menor índice de consumidores. En Argentina hablar de la dependencia a sustancias como una enfermedad que envuelve a toda la persona es considerada un acto discriminatorio. Así estamos.


DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL DE GRADIVA-Rehabilitaciòn en adicciones

Dr. Juan Alberto Yaría, especialista en adicciones

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