Quiero rendirle un homenaje a Alcohólicos Anónimos (AA); en épocas de intemperie institucional, ya a fines de la década del 30 , surge un grupo de alcohólicos en USA que se agrupan y se van sosteniendo entre sí y se dan pautas y estilos de vida que ya en la civilización de marcas y mercados empezaban a entrar en crisis . Esto me recuerda aquello que genialmente describe el filósofo francés del siglo XX Paul Ricoeur:"...el individuo solo se vuelve humano a condición de ciertas instituciones ". Como nos dice Mota las instituciones en crisis dejan al individuo sin reparo. AA funciona como una institución en el mejor sentido de la palabra. Como profesional recomiendo la utilización de grupos de AA y de Narcóticos Anónimos (NA) dentro de una estrategia global de recuperación. Hay tres principios que guían mi acción profesional en adicciones: ayuda profesional (equipos médicos altamente especializados), ayuda mutua (fuerza del grupo de pares) y autoayuda (lograr que el paciente a través de la conciencia de su enfermedad se convierta en agente de un cambio personal). Pasar de una esclavitud a la dependencia a las drogas y alcohol a una cierta autonomía personal implica todo un trabajo médico-psicológico y de la interiorización de pautas de vida. Acá es fundamental el trabajo grupal y las normas de AA en más de 70 años de trabajo.
Bajo el principio del padrinazgo (función liberadora de la paternidad sustituta) y del "hermano mayor" (remedando una segunda familia) la tutela se transforma en transmisión de experiencias. Siempre me impactó este principio ya que nadie inculca ni convence al otro. Sólo se transmiten experiencias de cómo vencer la adicción. La puerta de la libertad siempre está presente mientras haya escucha y apertura por parte del otro.
Es entonces para mí una verdadera institución ya que acoge en el más puro dolor (cuando se "toca fondo") y sufrimiento y desde ahí contiene transmitiendo experiencias de salida y orienta en un camino que es el de la recuperación. Surgió desde las ruinas de múltiples vidas. En realidad los adictos crecen en múltiples instituciones en ruinas (la familia, la escuela, las organizaciones culturales territoriales de base, los sistemas espirituales y morales de la época). El es la caricatura de esas ruinas del desamparo. El alcohol y las drogas surgen como forma de alucinar un mundo mejor al ruinoso que se vivencia. Las nuevas generaciones están, quizás, heredando ruinas. Un mundo in-mundo.
BILL y BOB
Siempre me impresionó el nacimiento de AA cuando en 1935 Bill Wilson (accionista de N.York) y Bob Smith (médico de Ohio) se apoyaron mutuamente durante toda una noche y lograron el milagro...no bebieron. Descubrieron la fortaleza del lenguaje; la palabra era el vehículo y la fortaleza del grupo es su polea de la transmisión. Empieza la filosofía de AA a nacer y hoy miles de grupos lo testimonian. El sujeto se reconoce hablando en y con los otros. Aprendemos mientras hablamos no sólo por lo que nos devuelve el otro sino por lo que vamos entendiendo de nosotros mismos. Ricoeur sobre esto nos dice: "... la comprensión de sí es una interpretación, la interpretación de sí ". A medida que vamos hablando con otros nos vamos interpretando y entendiendo más. En este aspecto el en-si-mismamiento es clave (hacer una auto-evaluación permanente de nosotros mismos en los grupos). Es un volver al sí mismo que se había alienado en las sustancias químicas. El pasaje por la alteridad (el otro) nos salva de la alteración (la excitación de la pérdida de la mismidad por habernos, quizás, escondido en la masa o en las influencias derivadas del exceso). En todos los grupos hay una premisa básica: la des-aceleración. Parar el ritmo anterior frenético que nos metió en otro mundo signado por el vacío. La base de todo es el "conocete a ti mismo" socrático que es también siguiendo al maestro de filósofos griego es un "inquietate por ti mismo" (clases del prof. G.Maci ). En realidad la enfermedad adictiva es un llamado positivo a inquietarnos por nosotros mismos. Para llegar a esto debemos conquistar dos espacios: la caída del Ego o sea desterrar la principal causa de ignorancia que es la soberbia y ascender hacia la humildad. Los primeros místicos cristianos decían que la Verdad era la Humildad y la Humildad es la Verdad. Ambas se unen: acceder a la verdad de nosotros mismos implica una humilde escucha. Y por fín dos conceptos que en otro momento hablaremos: el servicio (devolver el doble de lo que te han dado) y la reparación (reconciliarnos con nosotros mismos y los demás).
DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR