" ..en las fiestas de primavera hubo una batalla campal entre bandas con decenas de heridos en distintas plazas , la alcoholizaciòn y el consumo de drogas fue un dato cierto asì como la existencia de una violencia desatada con armas blancas..." (en medios de comunicación datos del Same porteño el 21 de septiembre)
"...en la ciudad de Mercedes falleciò a causa de heridas cortantes Jonathan( 13 años de edad) durante las fiestas de Primavera , fue hallado al dìa siguiente enterrado en un zanjòn en una fàbrica abandonada; se detuvo a un menor de 13 años mientras la familia y testigos hablan de muertes a manos de una patota " (crònica de diversos medios de lo ocurrido en Mercedes)
Hable en notas anteriores de lo que llamè poder de fuego y lo contrapuse al poder de las palabras. Poder de muerte o poder para ser. Violencia vs. Cultura de la humanizaciòn. Me referìa hace dos semanas a la cantidad de mujeres incendiadas o golpeadas . Cuando mueren o se ausentan las palabras aparece el exterminio del diferente como salida. Solo pacifican las palabras ya sea en una pareja, una familia o en una sociedad. Ahì reconocemos al Otro en su dimensiòn sagrada; de ahì el "no mataràs " bìblico que es el cuidado del Otro como base de la civilización. Pero faltan palabras, transmisiones , reconocimiento de las diferencias y entonces aparece la nociòn simiesca del exterminio del diferente. El reconocimiento del pròjimo es el remedio seguro contra la venganza, la envidia y el resentimiento. Notas claves hoy en la vida cotidiana. Lo sucedido en la Primavera es un signo de un modo de vivir, o quizàs nuestra alienación cotidiana. Golpe y muerte aderezados con mucho alcohol y drogas . Acà tambien faltan las palabras. ¿ Quien habla del daño del alcohol y las drogas en la sociedad ¿. No me refiero solo a la devaluación de la palabra como un hecho que sucede entre actores individuales que luego pelean hasta morirse y , por ende, condenarse juntos . M e refiero fundamentalmente a la devaluación social de la transmisión de las palabras en lo social. Es la crisis de la paternidad social a la que quiero citar. La nociòn de paternidad trasciende el orden socio-parental de la familia ; es un dato social ya que todos de alguna manera cumplimos papeles ligados a la transmisión de la palabra, la Ley y los lìmites como marcos de una convivencia. Desde el maestro hasta el funcionario; desde el comunicador hasta el colectivero. ¿Dónde estamos los adultos?. Asì como Palermo se transformò en un campo de batalla sin terceros que medien para frenar la muerte convocada lo mismo sucede en el resto de la vida social : adolescentes " a la intemperie" lanzados a su suerte con el "elixir alucinatorio" de las sustancias quìmicas como ùnica compañìa . ¿ No estaremos "banalizando el mal" mentando a la cèlebre A. Arendt que nos mostrò la apatìa de la conciencia ante la observación diaria de lo simiesco ¿ . El Prof. G .Maci (filosofo y analista argentino ) sobre esto dice: " la gente como un anònimo se va transformando en una entidad sin subjetividad y no surge entonces el compromiso social"(seminarios de estudio).
Cuando caen estas nociones fundantes de lo humano surge lo tribal. En las salidas de muchos boliches del conurbano se unen patotas para atacar a los bolivianos. Racismos varios. Bandas armadas son algunas de las respuestas a la caìda de la Palabra como lìmite y Ley. Cuando aparece el "poder de fuego" es que sòlo existe un Poder mìo en donde ya no hay Otro. Surge entonces un poder paranoico espectral como el que soportò Jonathan en Mercedes ya que quedò a expensas de un grupo de torturadores. Quedò herido de muerte en una sesiòn de torturas para ser lanzado en un descampado. Es la muerte y el sadismo lo convocado ya que solo la palabra acerca al otro a mi vida y me muestra mi lìmite y asì crecemos.
CAMBIOS GENERACIONALES
¿ Algo pasa en nuestra generaciòn de adultos y por ende de jóvenes ¿. No pertenecemos a rangos etarios solamente. La edad nos define en parte . Es el estilo de vida y los valores predominantes de cada generaciòn lo que nos sella en nuestro modo de ser. Una mujer de 40 años de hoy tiene poco que ver con los 40 años de nuestras abuelas. Cambios profundos se han dado en los ùltimos años . Mencionarè solo dos para entender la diluciòn de los sistemas de autoridad, transmisión de la palabra y de la Ley (garantes de la humanizaciòn civilizada) : las nuevas constelaciones familiares y la incidencia de las tecnologías virtuales junto con la caìda de las instituciones transmisoras de la modernidad en su momento (las familias, las escuelas, los centros de base territorial y barrial). Surge un joven màs solo , mas acompañado por aparatos pero menos "hablado" y que gira en el "vacio". Mi horizonte de trabajo es la clìnica (el consultorio como ventana para comprender la vida desde el dolor masivo de los adolescentes) y el estudio universitario. Estoy por ende limitado pero desde este lìmite trato de entender este malestar masivo.
Jean Claude Milner (filosofo y lingüista europeo de nota en la actualidad) considera que el dolor de hoy es la ruptura de la "cuatriplicidad" que articula los tèrminos masculino/femenino/padres/ hijo. Disociar al hombre de la diferencia femenino/masculino y atacar las bases mismas de la convivencia y por ende la relaciòn de autoridad padres/hijo disuelve la base misma de la sociedad y surgen asì fundamentalismos, goces mortìferos, placeres sin lìmites que culminan en el cementerio, racismos, recaìda en lo tribal. No hay hijos sin parentalidad nos recuerda Milner. Lo que vemos hoy es un hijo que no ha vivenciado la experiencia de la parentalidad. La encuentran paradójicamente, cuando tienen la oportunidad, en encuentros terapeuticos en donde descubren su historia, la pueden aceptar y reconocer para asì encontrar su destino y un proyecto de vida frente a la imperatividad del proyecto de muerte que hasta ese momento los convocaba y dominaba. Milner nos dice :"...el hombre nuevo està lleno nada màs que de vacio . No es hombre ni mujer, no tiene padre, mujer , ni hijo"( Las inclinaciones criminales de la Europa Democràtica-Ed.manantiales 2007) . La bisexualidad prestigiada como un blasòn desafiante y la inermidad de miles sostenida en el llanto de no estar sostenidos ni amparados en el amor y los limites parentales parecerìa que nos hace girar masivamente en el vacio.
El poder de fuego serìa asì el poder de aniquilación. El poder de las palabras es la construcciòn no la destrucción. Ser y no perecer. Ser y no solo parecer.
DR . JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR