Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: Peste Blanca

"...no hay drogados felices " Claude Oliwenstein -pensador francés en adicciones

En Amèrica Latina se desatò la "peste" blanca. Vengo de una reunión de especialistas en Montevideo. En 2 años aumentò del 16 al 30 % del 2008 al 2010 en las urgencias de los pacientes mentales el consumo de drogas. Primero la cocaína . Muy atrás la marihuana . En toda Amèrica la cocaína reina aunque en realidad son los estimulantes en donde èsta se une al extasis, la meta-anfetamina , el cristal y el paco. Rendir. Exigencia. Ser Dios. Hiperlucidez artificial . La soberbia del no lìmite.
Sin dìa ni noche.

Es quizás el " narco" el que primero captò el dolor del hombre de hoy para sobornarlo y sobre eso generò plusvalía : el vacio y al mismo tiempo la miseria de querer transformarse en Dios. Dios "pedestre" en la búsqueda de fetiches bien paganos: poder solo en su versión narcisistica y de dominio, dinero, prestigio, sexo múltiple y caotizado, etc. Rapidez sin profundidad. Apariencia que es vacio como agujero de la nada. Estètica solo alucinatoria y fugaz en los múltiples espejos que se va procurando el consumidor pero que no remiten màs que a lo intranscendente. Tiempo veloz que es solo huìda de sì.
Somos los primeros consumidores de cocaína en el Sur de Amèrica (datos de Naciones Unidas -2010). Los demás nos siguen de cerca. Esta "peste" blanca es "negra" ya que convoca a la muerte misma . Esto lo señala desde la cárcel VIP Marcola (Marcos Camacho, líder de los carteles brasileños) a la cadena O Globo: "...nosotros somos hormigas devoradoras escondidas en todos los rincones...pierdan todas las esperanzas estamos todos en el infierno..."; esto último parafraseando al Dante de la Divina Comedia. Ese mundo de muerte realiza un paisaje humano en donde surgen distintos tipos humanos.

LOS PSICOPATAS

La droga entra en ese terreno fértil que todos tenemos (algunos màs) de desafío a todo lo que marque un lìmite. La cocaína y sus sucedáneos estimulan el placer fuera de todo código y norma. Asì surgen con mayor fuerza las psicopatías. El otro se transforma en un objeto a manipular y someter, deja de ser una persona. La psicopatía como "maldad" moral además se desarrolla porque la droga "aborta" en cuotas el lóbulo frontal que es el asiento de la ajenidad del prójimo y también de la moral altruista. El daño a la corteza cerebral en sus zonas màs evolucionadas genera cambios de conductas, en los afectos y una "ceguera " ética que lleva a situaciones de máxima violencia e impulsividad. Surge el depredador que somos si no hay una ética. Es la "hormiga devoradora" que pregona Marcola. La perversidad afectiva se liga al dominio del otro como "cosa" al servicio de fines antisociales. En su momento la psiquiatrìa describió a esta personalidad psicopática como una "manìa sin delirio". Hoy podemos decir que detrás de estas conductas hay un delirio de omnipotencia que fundamenta sus conductas predatorias y de dominio absoluto. Es la soberbia del Ego divinizado. La droga sirve como tònico de esa omnipotencia. Dura pocos minutos el efecto pero lo suficiente para cautivarnos y apresarnos desde la memoria de un goce que llega a creer es el Absoluto.

Esto se relaciona con las peculiares parejas perversas de estos psicópatas ; permanentemente buscan mujeres a someter. Las mujeres adictas culminan habitualmente en su carrera a la dependencia con hombres que pertenecen al negocio de la droga (dealers, proveedores ). El psicópata la subyuga. El yugo es un sometimiento masoquista del otro. El sadismo que vive la mujer es enorme . Lo importante en el costo es lo que se consigue: la dosis. Extraña maldad moral que se refresca en los golpes, la humillación , la violación , el abuso psicológico.

Pero el psicópata no puede vivir sin tener un cómplice. Busca una pareja cómplice. Pero èsta solo debe ser "su sombra". Nunca persona independiente; solo un partenaire silencioso y presentable. El poder narcisista absoluto es su "marca de fàbrica". Inocular miedo es su oficio. El miedo como inoculación de la muerte es su pasión. Las escenas que las pacientes me narran muestran esto: depender desde el miedo para no morir. El oficio de la libertad y la autonomía està vedado.

CUIDAR EL CEREBRO

Cuidar el cerebro es nuestra tarea ya que se auto-construye desde nosotros mismos. Echarle cocaína es "apagarlo" aunque creamos que lo "encendemos". Plutarco decía que "el cerebro es una lámpara para encender". En ese universo maravilloso de miles de millones de neuronas el "prendido" depende de cómo nos alimentamos, el descanso, la oxigenación con la actividad física y fundamentalmente palabras, vivencias y encuentros. Eso no es tòxico; por el contrario se abre la mente, el espíritu y el corazón. La cuestión es aceptar nuestros lìmites.

DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR

Dr. Juan Alberto Yaría

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