Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: Ciudades Preventivas

"En la ciudad preventiva se busca llegar al conjunto de la población y facilitar la integración de personas que cargan con handicaps negativos (marginación, drogas)". Marco Marchioni- Especialista en transformación de ciudades en Europa.

Hoy se enferman las ciudades. Las personas quedan "aplastadas" literalmente por un estilo del vivir en donde prima el individualismo como premisa y la monetarización de la existencia. Curar no sólo es cuidar a las personas sino generar una reingeniería social de la producción de enfermedades masivas. Máxime cuando las enfermedades de hoy generan renta y el enfermo forma parte de una plusvalía como lo demuestran las adicciones en donde distribuidores, "dealers" y comercializadores de drogas sacian su apetito con nuevos adictos que deben ser cada día más, precisamente por las leyes de la ganancia; clientes- enfermos- huérfanos de sustancias o elixires de la huída y el placer momentáneo.

El cliente- enfermo- huérfano de sustancias es un engranaje necesario para el funcionamiento de una economía ilegal que a su vez complejiza y aumenta el nivel de enfermedades sociales de una ciudad determinada: aumentan los delitos, la violencia, el HIV, las enfermedades mentales (aumento de suicidios, por ejemplo), el número y uso de armas y, por supuesto, la desconfianza y el pánico social. Aquello que se busca como forma equivocada de solucionar problemas: las drogas, es a su vez causa de mayores problemas personales y familiares.

SACRIFICIOS HUMANOS

No hay duda que existe una orfandad en la post-modernidad actual. Analicemos cómo funcionan las ciudades más violentas de la Argentina en donde crece la violencia y se van sacrificando en masa miles de jóvenes : 1) Explosión de la cohorte juvenil hasta los 20 años; en las ciudades y barrios más críticos de la Argentina llega a más del 50% con escasas posibilidades de integración educativa y laboral; 2) Núcleos habitacionales decadentes (villas, asentamientos transitorios) o lugares opulentos, ambos con escasas o nulas tutelas familiares; 3) Débil presencia de prestigio de la escuela y el docente que además no es vivenciada aquélla como lugar de integración social y/o ascenso en la escala social; hay lugares en donde la deserción es cero en la escolaridad primaria como en las provincias australes, pero la escuela es sólo técnica e instrumental y pareciera no transmitir valores que ayuden al "saber vivir", y en otras provincias la deserción escolar es alta, así como la repitencia en lugares más problemáticos llega al 60% de la matrícula; 4) Débil presencia institucional en la vida de los ciudadanos: las escuelas, las instituciones públicas, las instituciones culturales están lejos y se presencia un fenómeno de desafiliación institucional; surge así un joven invisible , o sea que no está inscripto en ningún sistema de endoculturación, está fuera de los circuitos que transforman a alguien en persona: estudios, deporte, familia, oficios, espiritualidad; 5) Ausencia del padre biológico en la educación infantil e incluso desconocimiento del hijo de este personaje; en algunos barrios violentos el 40% de los padres tiene una ausencia total de figura masculina; 6) El tráfico de drogas se transforma en una ocupación y en una pequeña empresa familiar. Es una ingeniería económica; luego del tráfico se entra en el consumo que en estas poblaciones se transforma en un elemento destructivo enorme y que asume carácter pandémico (en estos grupos familiares hay una alta incidencia de patologías sociales: HIV, miembros en prisión, alcoholismo crónico, discapacidades, así como el uso de armas).

Estos son algunos datos de las ciudades y barrios violentos. La banda o patota que lidera o libera un territorio es sólo un efecto de esta situación socio-espiritual de una comunidad determinada.. Sobre esta base germinan las organizaciones criminales que contratan esta mano de obra para determinadas actividades (secuestros, venta de drogas, extorsión, prostitución, etc.).

CURAR CIUDADES

Para restaurar una convivencia civilizada la Ley Penal y los mecanismos de seguridad solos no bastan. Debemos curar las ciudades, transformarlas en ciudades preventivas: formar líderes y organizaciones líderes en todos los ámbitos de cada ciudad violenta (comunidad, escuelas, jóvenes, padres, salud, iglesias, aparato judicial y de seguridad, medios de comunicación), activar redes solidarias y de contacto con base en el territorio para acercarse a las necesidades de la comunidad y llegar a Ciudades Preventivas con participación de la comunidad en la salud de todos. Esto se ha logrado en otros países y lo hemos podido realizar con éxito en varios municipios. Pero la gran reingeniería social es transformar las ciudades en riesgo en ciudades preventivas.

Dr. Juan Alberto Yaría
Director del
Instituto de Prevención de la Drogadependencia
Universidad del Salvador
e-mail: uds-drog@salvador.edu.ar

Dr. Juan Alberto Yaría

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