Un niño de 11 años le tira piedras a un policía desde el club Albariños. Siento pena al verlo en la pantalla. Pena por su futuro y por el nuestra comunidad. El policía es el representante de una Ley que nos cobija a todos. Lo que simboliza la policía està màs allà de este o aquel policía. Confundir esto es el fruto de una gran perversidad. ¿ Cuantos chicos habrá asì en nuestra sociedad y que destino nos depararà esta situación ¿. Parece ser que es la nociòn misma de Ley la que està en juego en todos nosotros. Detràs de esta furia homicida de un "pibe" fogoneado, casi seguramente, por un adulto se esconde, quizás, nuestra vocación suicida. El repudio a la Ley y la confusión de èsta con cualquier representante ( sea malo o bueno) nos lanza al precipicio del desborde y la ceguera de los impulsos. De ahì a la autodestrucción hay un solo paso. A
CAMBALACHE
J.Ortega y Gasset , filòsofo español, viviendo en la Argentina durante varios años llegó a conocernos profundamente y en èl se percibe un sufrimiento acerca de nuestras posibilidades para desarrollarnos y al mismo tiempo de las capacidades que como colectivo social tenemos para suicidarnos. En "Meditaciòn del Pueblo Joven" (conferencia dictada en la ciudad de La Plata en 1939) llegó a decir "...yo no conozco ningún otro país donde los resortes radicales y decisivos sean mas poderosos "; pero tambien dice ahì:"...se llega a hacer del argentino un símbolo de la humanidad deficiente". Llegò a comparar a la Argentina con una especie de Tierra Prometida pero al mismo tiempo con signos de una africanización incipiente. En nosotros conviven lo sublime con lo monstruoso. Caìn y Abel. Discepolo sufrió melancólicamente esta derrota cotidiana. Cambalache parece ser su testamento y a la vez un testimonio de sus vivencias.
Nuestro destino además parece ser cíclico como aquel cèlebre personaje mitológico Sìsifo en donde su destino diario era subir una piedra pesada a una montaña , luego èsta se le cae para luego volver a subirla . Toda su vida es eso. Subir y bajar en un gran esfuerzo . Es , tambien, nuestra compulsión mortífera tanto de nosotros como personas y tambien de las comunidades. Repetir incesantemente lo insensato . Repetir sin aprender de la experiencia.
Para aprender hay que aceptar una cierta legalidad. Hay otros, no soy el "ombligo" del mundo; por ejemplo. La ceguera a la Ley nos somete a la omnipotencia del "cascotazo" y a la soledad de las vacas que estàn esperando quien las vaya a arriar. Sin Ley no nos transformamos en personas . El destino es ser presa de algùn Amo que nos domine. Sin Ley no podemos llegar a ser autónomos. Platòn definió sencillamente al entorno legal como "...un camino para crecer". Sin esto no hay crecimiento subjetivo. No ampliamos nuestro espacio interior. Nuestro mundo està dirigido siempre hacia un fuera que nos colma o nos frustra. Si nos frustra sòlo el "vòmito" es lo posible. Vomito que es golpe, cascotazo, insulto, prepotencia. No hay espacio para el Otro y los otros. Por lo tanto no hay escucha. Sin escucha la animalidad està ahì a la vuelta de la esquina. Escucha, Ley y ética en el sentido màs arriba expuesto por E.Morin van de la mano.
PROMOCION DE LO ANTIHUMANO
Esta alegalidad promovida por adultos con cegueras simbólicas hacia la nociòn de autoridad , de la existencia y realidad del otro y de la organización como eje y recurso para desarrollarnos fomenta un número enorme de figuras antisociales y tambien de organizaciones criminales . La condición marginal es màs una reinvidicaciòn vengativa al servicio de un mayor hundimiento en los arrabales de la autodestrucción de la droga, el alcoholismo y el delito que un juego de superación a través de la cultura del esfuerzo. La enseñanza social del odio supera a la enseñanz a de la emulación.
Esta condición del odio se instrumenta fundamentalmente sobre uno mismo. Surgen asì suicidios masivos. Microsociedades suicidas. En los sectores sociales que retratè al inicio del artículo con niños usados como " armas de ocupación" la vida es corta. La muerte adolescente es común. Las balaceras , las golpizas, las sobredosis, los accidentes por conductas riesgo hacen que la tasa de mortalidad suba exponencialmente en estos sectores. Todo esto acompañado de una creciente desfamiliarizaciòn , fallas en la escolarización y crecimiento en la calle como antiescuela. Crece, entonces asì, lo antihumano. La cultura de la muerte.
DR. JUAN ALBERTO YARIA
ESPECIALISTA EN ADICCIONES