Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: ¿Prevenir o Fabricar Adictos?

"Cuando la droga se disemina como plaga, se consume la esperanza de construir un país con una buena base". Claude Olivenstein.


Prevenir y tratar adictos es hoy, en el mundo, uno de los primeros problemas de salud ya que de esta manera se previenen distintos males sociales. Lamentablemente en algunas localidades argentinas han tomado estado público campañas muy sesgadas - llamadas impropiamente de reducción de daño-; con reparto de jeringas o con cartillas para drogadictos acerca de cómo utilizar mejor las drogas. Si no hay un programa global estas medidas -descartando las buenas intenciones- sólo echan nafta al fuego. ¿Estamos fabricando adictos en masa?.

Las adicciones al alcohol y drogas ilegales son hoy una verdadera epidemia, que en algunos lugares del país ya es una pandemia (fenómeno sanitario descontrolado). Esto genera un sinnúmero de consecuencias: aumento de enfermedades mentales, incremento de la actividad delictiva global de la sociedad, aumento de las enfermedades infecto-contagiosas como el Sida así como de la accidentología vial y de las variadas violencias sociales y familiares. Y fundamentalmente propicia el genocidio juvenil ya que tiene un amplio impacto sobre la franja generacional más vulnerable. En las epidemias y pandemias de drogas y alcohol como en las guerras se rompe con una ley de la civilización; que los hijos entierren a sus padres. Ahora los padres entierran a sus hijos ya sea con una muerte precoz, o viviendo como "vegetales" en estado de deterioro. No debemos olvidar un principio de acción médico-psicológica que nos dice que las adicciones son enfermedades crónicas, progresivas y terminales.

LLEGAR TEMPRANO

¿Qué hacemos ante este drama sanitario de la época? Qué podemos aprender de otros países? En la historia del problema de las drogas ya sabemos que se pueden fabricar adictos o se puede prevenir la prevalencia de esta epidemia. Si es una enfermedad crónica, cuando se instala en un individuo es fundamental la detección precoz, o sea una actividad preventiva que significa precisamente ver con anticipación. Para prevenir necesitamos trabajar en dos ámbitos fundamentales: limitar la oferta de sustancias tóxicas legales e ilegales y reducir la demanda a través de una acción comunitaria educativa y asistencial intensa. La limitación de la oferta es tarea judicial y de las fuerzas de seguridad, así como de todo el marco municipal y provincial en especial a lo relativo al contacto de los menores con drogas y alcohol.

La tarea más importante en sociedades que cuidan su calidad de vida es la prevención de la demanda, para ello necesitamos una tarea intensiva en tres ámbitos: prevención primaria, secundaria y terciaria. O sea potenciar la promoción de la salud, la detección precoz y la rehabilitación desde cuatro ámbitos: escuela, comunidad (asociaciones culturales, barriales, iglesias, medios de comunicación, etc.), familias y las estructuras laborales (gremios, empresas). Se necesita para ello, y éste es el desafío político, una amplia movilización de la comunidad con la formación de miles de líderes sociales, escuelas para padres, movimientos juveniles. Es lo que en mis trabajos llamo el frente preventivo-comunitario. Cada barrio y territorio crítico tiene que tener centenares de vecinos y de profesionales comprometidos como ciudadanos ante este mal social y que a la vez sepan cómo actuar ante esta realidad. Esto debe ir unido a la existencia de centros de atención de distinta complejidad (consultorios externos, centros de día, comunidades terapéuticas, clínicas para doble diagnóstico) en donde el vecino sepa a dónde acudir.

LLEGAR TARDE

Si no hacemos esto, desde mi experiencia fabricamos adictos. Está comprobado mundialmente que si no generamos una inmunología social frente a esta epidemia la fomentamos. Inmunología social implica generar una cultura de la calidad de vida y adversa al consumo de drogas y al abuso de alcohol, pero fundamentalmente con amplia participación de la comunidad. Esta participación es el mejor antídoto contra la aceptación social de las drogas. La aceptación social se muestra claramente en la creación de campañas dirigidas a la banalización y a la minimización de los daños que genera la ingesta. Ignorar el daño de la marihuana. Fomentar el uso recreativo de la cocaína. Silenciar las "procesiones" a la canilla en busca del "agua bendita" en las discos ante un consumo de éxtasis. Y así podríamos seguir con las distintas formas de creación de una cultura proclive al uso de drogas y alcohol. Y especialmente desmovilizando a la comunidad y silenciando los efectos del consumo.
Dr. Juan Alberto Yaría
Director del
Instituto de Prevención de la Drogadependencia
Universidad del Salvador
e-mail: uds-drog@salvador.edu.ar

Dr. Juan Alberto Yaría

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