¿ Donde ir si no hablamos ¿ Donde ir si no nos escuchamos? . Dia a dia en nuestra sociedad aparece la violencia y oscureciendose la palabra y la escucha. Por momentos parecemos ser un pais "barra brava". El golpe es el lenguaje caido que preferimos. El insulto y la denigración del otro muestran la ceguera en la percepción y reconocimiento del diferente. Los sucesos de Diciembre y la multitud de hechos cotidianos hablan de una sublevación de lo peor de nosotros mismos o sea de la escala de lo simiesco. Me sorprendiò ver la imagen de un niño de no mas de 10 años tirar piedras a un policia en el club Albariños o de ese hombre subido al paragolpes de un coche porque con su cuerpo querìa frenar el transito en la Av. Cabildo luego del asalto al Banco Provincia...y asi sucesivamente. Un joven me comentaba como desde el chat se convoca a una pelea entre bandas en determinado lugar de la ciudad. No se conocen. El palo y la cadena es el vìnculo.
Caida acelerada hasta los margenes de lo subhumano. Me preocupa ademàs que no surja una crìtica social frente al vandalismo "barra brava". La negaciòn de lo obvio y evidente es un mecanismo psicòtico de repudio de la realidad . No vemos o quizàs huimos del dolor de ver. Aparece tambièn la justificación de lo realizado en funciòn de una victimización. Se hace esto porque hay un culpable externo. Todos somos victimas y en funciòn de esa situación todo es justificable. Tambien la proyeccion sobre el otro de mis propias dificultades es un mecanismo psicotico.
CAIDA EDUCATIVA
La caida educativa que vivimos desde hace años hace que el instrumento esencial de la vida de convivencia que es el lenguaje y la escucha se abandonen. Aparece la violencia como forma de dirimir situaciones. Necesitamos habitar la palabra, habilitarla, reconocerla y fundamentalmente aprender a dar la palabra. Asi somos "homo sapiens" ,marca diferencial con la escala animal ; de lo contrario somos "homo demens". La educación social hace que este hombre sapiencial sea un "homo incipiens " como lo querìa Ortega y Gasset que al definirnos de esta ultima forma mostraba que el hombre si se cultivaba tenia una capacidad ilimitada. Cultivo es cultura, pero cultura para la vida centrada en el lenguaje y la escucha y no cultura para la muerte basada en la violencia.
BARBARIE
La historia del hombre es una lucha entre la barbarie y la humanidad. La humanidad es un emergente, es frágil. Los momentos de humanidad en ciertas etapas son frágiles; parecería que todo es pura barbarie. Lo humano es algo muy débil.. En cada uno de nosotros late lo que vive la sociedad: el "homo demens" (bárbaro) y el "homo sapiens" (el emergente humano y altruista). Cuando, por momentos solo reina la barbarie surge la fatiga ontológica o sea el nihilismo, se fatiga el sentido de las cosas, el para que hacemos lo que hacemos. Surge la melancolía y nos solazamos en la autodestrucción y el masoquismo.
La ley como unión de una comunidad y de sus propósitos es un referente simbólico y cultural que está más allá de cada uno de nosotros y nos protege de la barbarie. La transgresión de la ley o la veda de la ley son la vuelta de la barbarie. Heidegger dirá es " cuando los mundos se evaporan" o el filosofo Hobbes cuando " el hombre es el lobo para el hombre". La veda de la ley nos muestra el derrumbe del mundo y la emergencia de lo in-mundo.
En nosotros hay una pasión por la veda de la Ley (todo vale y
el poder lo marco desde el golpe brutal). Somos con goce y placer " anemicos" de normas, prolongación éstas de la ley. Es la anomia como blasón. Anomia prestigiada, elogio del vacìo.
En momentos de confusión acerca de los caminos a adoptar, ya que esa parece ser la pregunta que se hace Baudelaire, quizás convenga escuchar al poeta, maestro y filòsofo J.Barylko cuando nos dice en su libro "La càbala" : ".. la voz se da, nunca falta; el que falta suelo ser yo; el que no oye, el que cierra la puerta , cerràndome al otro, negándome al amor; si no oyes no hay Dios, tù eres Dios".
Dr. Juan Alberto Yaria.
Director del Instituto de Patologìas Adictivas y del desvalimiento social GRADIVA