Dìa a dìa observamos en la realidad de los consultorios y en la vida cotidiana el "secuestro psicológico" de miles de personas. Volver loco a otro es la dimensión máxima del Poder. Sujetarlo para poseerlo. Todavìa està vìvida en mì las reuniones con en el Prof. Searles (1978) en su estudio en Washington en donde èl me mostraba pacientemente sus estudios e investigaciones acerca de la capacidad de ciertas personas (padres, adultos, parejas ,etc) para bloquear la capacidad del otro para diferenciarse, autonomizarse y a la vez, de pensar por mismo. La característica central del ser humano es poder ser libre y poder desarrollar un proyecto personal en la vida.
Siempre transmito que la vida implica una transición , un pasaje de" ser hijo de.., para poder ser padre de sì mismo (autocuidado) ; para luego poder ser padre de otros". Este es el camino de la dependencia absoluta en la cual nacemos a la independencia. Independencia que no es màs que una dependencia interiorizada. En la medida que he vivido una dependencia sana en la infancia voy pudiendo desarrollar mi persona.
El padre o adulto que "vuelve loco al otro " no permite esta separación . Fomenta una relación de fusión que impide el desarrollo. Màs bien lo bloquea sistemáticamente . Me impactò cuando Searles me dijo personalmente y està en todos sus escritos que el "volver loco a otro" es una forma equivalente del asesinato. No permitir el crecimiento de alguien.
Permanente descalificación de los sujetos, negación de sus percepciones, violencia hacia cualquier intento de autonomía. La continua descalificación de sus ideas y de la visión de la realidad hace que la persona empieze a dudar de sus propias percepciones (semilla fértil de la locura) y además tenga una auto-imagen de sì totalmente devaluada . Duda de lo que ve y su autoestima va bajando cada vez màs. Esto en sì mismo es el suelo para su "prisión". Depende cada vez màs de su "secuestrador psicológico" y va generando una imposibilidad de salida de este encierro.
El que encierra asì al otro trata de liberarse de su propia locura "atando" a alguien a su destino. Se va creando, asì, una estrecha relación ent re el que vuelve loco y el que es vuelto loco. Surgen asì personas embargadas. Sujetos hipotecados e incapacitados para vivir en la sociedad. La identidad y la individuación que permite el "ser alguien" quedan absolutamente comprometidas para siempre.
EDUCAR PARA LA LIBERTAD
Educar para la libertad implica ayudar al hijo, al alumno y al ciudadano en general a desarrollar un "para que" , o sea un proyecto de vida. Nietzche nos enseñaba :"...no te pregunto de que eres libre , sino para que quieres la libertad". El padre o adulto que abandona , descuida, violenta, golpea y/o abusa sexualmente liquida esta capacidad de generar un para que o sea un proyecto de vida. Es alguien que enloquece a otro. No lo deja crecer. El gran psiquiatra francés H.Ey decía que el psiquiatra solo estudiaba , en última instancia, la "patología de la libertad". La imposibilidad de ser libres se transforma en síntomas. La libertad es no poder ejercit ar la libertad: delirios, compulsiones, intoxicaciones, fobias ,etc. Esto va naciendo de vínculos muy estrechos que se dan en la infancia y en la adolescencia. A veces se intenta salir de este "encierro" consumiendo drogas o alcohol . Asì se agrega una segunda prisión : la dependencia a sustancias.
El "para que " del hombre y la mujer tiene distintos caracteres pero sobre un mismo tejido que es la creatividad desatada positivamente ; puede ser un hijo, una obra, un ideal social , un ideal espiritual. Salir de la familia y de los vínculos, si los hubo enloquecedores, es crear con otros una historia de vida que se plasme en progresos espirituales para la humanidad. Eso es hoy la salud. Los griegos decían que la sociedad enseñaba a vivir bien ; los padres y educadores a saber vivir.
Por lo tanto no hay vida si no està enmarcada en un circuito de valores . El " vivir bien" del consumismo solo genera una supuesta felicidad colocada en ciertos fetiches : dinero, poder , objetos , diversas màquinas prestigiadas por la sociedad (auto, lugares de veraneo, y emblemas de pertenencia asociados al marketing de lo apetecible sin ningún sustento ni contenido). Volver loco a otro es abortar , de alguna manera, el progreso espiritual de la humanidad.
DR.JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ALTOS ESTUDIOS -GRADIVA- EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL