"Cuando el uso de drogas pasó de lo sagrado y secreto al nivel del consumo de masas vemos el fenómeno de las drogas como el de una sociedad en vías de esquizofrenizarse; es que los educadores no hemos podido transmitir la pulsión de la vida" - CLAUDE OLIWENSTEIN
Todos un poco mueren por el uso crònico de drogas. Un hijo en estado de intoxicación y/o abstinencia muere por los tiros de su padre en Mar del Tuyú,. La crónica judicial nos dice que el hijo quería matar al padre . Fue todo en defensa propia, presuntamente. Mi experiencia clínica me muestra que siempre en los casos graves de adicción hay un Pacto criminoso. El filicidio (matar al hijo) o el parricidio (matar al padre) están presentes. Es que la droga es lo único válido. El vinculo parento filial queda roto . Tambien otros vínculos como los de pareja .Si alguien obstaculiza el contacto con la droga llega a transformarse en la categoría de un enemigo a eliminar. El padre decía: " ..solo cerré los ojos y tiré" cuando el hijo lo amenazaba con un cuchillo a él , a su mujer y a una nena de tres años. "Venia a clavarme el cuchillo y le tiré". Los que trabajamos muchos años con adictos sabemos que cuando hay un consumo crónico de sustancias las situaciones son extremadamente críticas y rayanas con la violencia . La familia de un adicto sufre enormemente y tambien el adicto en situaciones de abstinencia. Por algo los viejos psiquiatras argentinos y los sanitaristas ejemplares como el Dr. Carrillo (Ministro de Salud Pública en la Presidencia de Perón) hablaban que las drogas dañaban la salud pública . Es que estamos viviendo en una epidemia, tema seguramente caro y difícil para una persona de la categoría científica de un Carrillo. Asistimos, en este momento histórico de nuestro país, a un cambio de paradigma con el intento de cambiar leyes e incluso de poder plantar marihuana en la propia casa y se me ocurren las siguientes reflexiones. El fenómeno masivo de la Drogadependencia puede tener cuatro lecturas:
a) en lo social es signo de una descomposición social que sanitariamente se denomina epidemia en algunos sectores, pandemia en otros y existe ya una población crónicamente afectada que queda como reservorio endémico de la crisis. La epidemia, fenómeno inicial, es una retroacción de tres elementos: vulnerabilidades (individuales, familiares y comunitarias), sobreoferta de drogas legales e ilegales y aceptación social del consumo a través de un circuito de representaciones sociales mediáticamente instaladas en donde se minimizan los daños, se fomenta el uso recreativo y se liga a las drogas legales con sensaciones de invulnerabilidad, o a situaciones amorosas ("el sabor del encuentro") o a la vida deportiva.
La epidemia siguiendo una sucesión cronológica comienza en sectores periféricos y marginales de una sociedad en donde el uso de drogas va unido a la criminalidad y a la distribución de estupefacientes(masivo uso de paco); en un segundo momento, aceptación social mediante, se liga a las vulnerabilidades psicopatológicas instalándose en personalidades en donde la serie diagnóstica va ligada preferentemente a situaciones de abandono familiar, trastornos hiperkinéticos de la infancia que cursan luego como trastornos de conducta infanto-juveniles y en patologías borderline. Por último la epidemia ya se instala como tal cuando el drogarse forme parte de un estilo de vida ya sea en el ocio y la fiesta o en el trabajo; es un automatismo social en ciertos sectores y aquí es donde aumentan las enfermedades asociadas:
a.1) HIV: el uso de drogas, no solo por vía inyectable, fomenta el aumento de la enfermedad ya que actúa por doble vía: contaminación de sangre por vía endovenosa o por vía sexual debido al estado de negación maníaco transitorio que genera el uso de drogas que impide el cuidado y la protección frente a las enfermedades de transmisión sexual. Hoy es muy común los fines de semana en ciertos sectores juveniles el alto consumo de alcohol y de estimulantes (cocaína y éxtasis).
a.2) el aumento de las enfermedades mentales: esto se debe a dos fenómenos diferentes pero a la vez concurrentes; por un lado el uso crónico de drogas está vinculado al aumento de patologías psiquiátricas (fenómenos bipolares, depresiones recurrentes y a la serie esquizofrénica) así como al aumento de trastornos antisociales de la personalidad (el abuso lleva a síndromes psico-orgánicos que limitan el control de la impulsividad y a lesiones de los lóbulos frontales base de la inhibición y de las conductas aprendidas desde la educación y la cultura). Por otra parte la crisis de la educación para la salud en las sociedades mediáticas ha hecho que los trastornos incipientes de la personalidad típicos de la adolescencia (crisis de identidad, signos de angustia, apatía, depresiones juveniles, etc.) sean manejados con una farmacopea a la mano que le proporciona el uso dominante social (el compañero, el líder prestigiado); progresivamente el joven ingresa al doble diagnóstico en donde la patología original se ve complicada por el uso de drogas que desarticulan los sistemas neuroquímicos cerebrales fomentando la dependencia y la compulsión. El uso de drogas está asociado hoy a la comorbilidad. El Dr. Ricardo Negrete, médico psiquiatra argentino radicado en Canadá, estudió el desencadenamiento de la psicosis esquizofrénica en poblaciones usadoras de marihuana y en no fumadoras. Los textos epidemiológicos nos marcan (DSM IV) que el 1% de la población general sufre esta enfermedad, independientemente de las etnias y de las posiciones sociales. El autor estudió tres grupos de jóvenes en Canadá, Francia y Alemania de acuerdo al consumo o no de esta sustancia alteradora de los estados de conciencia. En los no fumadores de marihuana se mantuvo el 1% de la patología psiquiátrica habitual. En los fumadores subió de un 4% a un 7% de acuerdo al país. Este estudio comprueba que desde el punto de vista sanitario el consumo de marihuana va asociado a un incremento epidemiológico de la psicosis esquizofrénica.
a.3) el incremento de la accidentología: aquí nos debemos referir tanto a lo vial como a los accidentes orgánicos ligados al abuso: muerte súbita, accidentes cerebro-vasculares, infarto, hepatopatías.
a.4) aumento de la criminalidad: esto está ligado no sólo al delito ligado al tráfico y a la compra de estupefacientes sino a la destrucción de los sistemas normativos ligados a la conciencia moral individual y de solidaridad social articulados en un uso crónico (especialmente en personalidades con rasgos antisociales que evolucionan a trastornos antisociales y máxime cuando esto está ligado al uso de estupefacientes).
Todo este circuito epidémico-pandémico y endémico se sostiene, a su vez, en un circuito de descomposición social en donde la crisis y la entropía institucional es evidente fundamentado esto en la plusvalía. Es la primera enfermedad en la historia de la humanidad que genera renta lo cual asegura su perpetuidad y en donde el enfermo y la producción continua de los mismos es una garantía de la rentabilidad.
b) En lo familiar es una muestra evidente de los trastornos de filiación y de transmisión que se visualiza en las organizaciones familiares que revisten distintas formas: familias monoparentales, tradicionales, ensambladas, multiproblemáticas, disfuncionales, inexistentes. Hay estudios mundiales en este momento que muestran los efectos de la ausencia del padre biológico y de su función en la educación en los primeros momentos de la vida; comparando distintas poblaciones con variadas configuraciones familiares se comprobó que la ausencia del padre está asociada al aumento del embarazo precoz, el incremento de conflictos con la ley en los adolescentes, el contacto precoz con las drogas y el alcohol y con el aumento de patologías ligadas a la pérdida de control de impulsos y a la violencia.
c) en lo individual
Claude Oliwenstein nos enseña que el toxicómano "no acepta la Ley de que el placer debe ser limitado, vive su rechazo de esta Ley buscando el placer a través de la transgresión; el placer es su Ley". El placer sexual es incomparablemente inferior que el "flash" adictivo. La sensación inmediata de la jeringa o de la inhalación es lo máximo. Por medio de este hecho se protege del mundo exterior y no deja filtrar más que las sensaciones agradables.
A su vez la patología adictiva hoy está relacionada con fenómenos de doble diagnóstico en donde el consumo de drogas va asociado a patologías de la serie esquizofrénica o de la bipolaridad.
d) Perspectiva preventiva: las drogas forman parte de las enfermedades sociales actuales. El enfoque preventivo comunitario es fundamental. En trabajos que realicé en distintas provincias y que enseñè en la Universidad del Salvador considero que no puede existir una propuesta asistencial si no está articulada a una red preventiva comunitaria ligada a movimientos de padres, educadores, comunicadores, ámbitos comunitarios. Los pasos sucesivos de la estructuración de una red preventiva asistencial pasan por tres etapas:
a- Formación de mediadores sociales y de líderes comunitarios.
b- Potenciación de redes comunitarias de cada localidad.
c- Constitución de ciudades preventivas siguiendo el modelo que realicé en la Provincia de Buenos Aires con la Unión Europea.
Desde esta perspectiva preventiva buscamos bajar los índices de prevalencia e incidencia de la epidemia. Podemos mostrar que entre 1993 y 1999 en la Prov. de Bs. As. hubo índices alentadores: baja significativa del primer contacto con drogas haciendo un comparativo anual, disminución de la utilización endovenosa de drogas del 8% al 2%, disminución del uso de jeringa compartida del 8% al 0,5% (todo esto sin repartir jeringas), a través de miles de análisis de alcoholemia en la conducción se pasó del 8% de conductores con síntomas críticos de alcoholización al 2%. En un comparativo que hicimos con el Hospital Muñiz a través del Dr. J. Benetucci comprobamos que la política preventiva con énfasis en la detección precoz por una gran estimulación comunitaria llevaba a que los pacientes tratados en los consultorios o centros de internación de la Provincia de Buenos Aires estaban infectados por el virus del HIV en un 17% de los casos, mientras que los que concurrían espontáneamente como adictos al servicio del Hospital Muñiz tenían una infección en el 85% de los casos.
El cambio de paradigmas jurídicos deberìa, desde mi punto de vista , ir acompañado de una Ley Nacional de Prevención y Atención de Adicciones. ¿Dónde atender a tantos enfermos?, ¿Cómo prevenir en escuelas llenas de consumidores?, ¿Cómo obligar a los municipios y organizaciones sociales en una época de epidemia a generar programas de prevención?. ¿Cuántas comunidades terapéuticas y centros de desintoxicación hay que hacer?, etc, etc.
Dr. Juan Alberto Yaría
Director del Instituto de Estudios Superiores GRADIVA en Adicciones y Patologias del desvalimiento Social
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