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Default Humanístico: Cerebros “tomados”

"Nuestro cerebro no se desarrollo para consumir drogas" - N. Volkow (NIDA-USA)

Casa "tomadas", o sea un ocupante intrusivamente domina una pertenencia y la hace propia. Viendo todos los días en consulta adictos podemos decir que hay cerebros "tomados". La droga parasita al órgano sede del funcionamiento de la libertad y determina así un funcionamiento esclavo. Droga y libertad son términos antitéticos. La gran neuropsiquiatra Nora Volkow que es la máxima autoridad del Instituto Nacional de Drogas de USA (NIDA), nos enseñó en su reciente visita a Buenos Aires que las drogas afectan las zonas del cerebro que tienen que ver con el libre albedrío y define a la adicción, en una de sus vertientes, como una enfermedad del cerebro.

La libertad queda conculcada por la compulsión. El adicto solo tiene una misión durante el día; conseguir la dosis. La voluntad quedó dormida ya que lóbulo frontal (zona de alta especialización de funciones) queda alterada en su funcionamiento por el uso de sustancias. Voluntad doblegada ante un lóbulo frontal con escasa circulación sanguínea o con lesiones en su estructura. Así el adicto todos los días quiere dejar de consumir y todos los días siente la condena de no poder hacerlo.

Enfermedad de la libertad ya que el sujeto pierde el control de sus impulsos y de sus comportamientos.
El ardid es el placer. Las drogas "toman" los centros, sedes biológicas-del placer. Son estructuras muy complejas de tipo químico eléctrico que producen una sustancia llamada dopamina que es un marcador subjetivo del placer. Por eso en el adicto hay un "enamoramiento" con las sustancias. Lo único que tiene valor es eso. El sexo no importa aunque esté con mujeres. Solo importa el drogarse. Cae también la paternidad y el cuidado de los hijos. Es que los estupefacientes toman los circuitos verbales del amor humano y lo pervierten para otro uso placentero. Placer que va decayendo a medida que se entroniza la compulsión. El placer solo es el recuerdo de una "primera vez" ante la condena y la tortura de volver a consumir para sortear la angustia de la abstinencia o sea de la privación. Cerebros "tomados" o sea sujetos "domados".

¿Qué es la vida para un adicto más allá de la droga? Casi nada. Toda la motivación está en el drogarse. Para lo demás está hipomotivado.

Además a menos edad en el consumo de tabaco, alcohol y marihuana hay mayores posibilidades de una dependencia crónica. Así dejan la escolarización porque las drogas afectan los centros cerebrales de la memoria y el aprendizaje. Seguiremos viendo como las drogas fomentan el envejecimiento precoz en las próximas notas.

Dr. Juan Alberto Yaría (doctoryaria@yahoo.com.ar)
Director del Instituto de Drogadependencia
Universidad del Salvador

Dr. Juan Alberto Yaría

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