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Default Humanístico: Balances de fin de año

"...la fiesta es la hora elegida por los dioses..." - GOETHE

Goethe ,desde el pensamiento filosófico , nos recuerda que hay un tiempo que supera al tiempo cronométrico , si es que lo podemos vivir, y es el tiempo de la comunión con la vida que también lo define como siendo la hora de los dioses. Dimensión de eternidad en lo terrestre.

Los griegos nos decían que el tiempo era un Dios y que tenía en principio dos perspectivas. En primera instancia el Dios Cronos que como marca del reloj anunciaba el caminar incesante de la vida que como un minutero se agota a sí mismo. Por eso ese Dios se comía a los hijos ya que era la marca del envejecimiento paulatino. Si quedamos sujetos a ese tiempo la marca del stress y el encadenamiento a la velocidad de lo temporal entonces nos devora bajo la presión y la exigencia de la ansiedad.

Coetáneamente hay otro Dios el Kairos; la oportunidad, el momento oportuno, ese ahora que nos acerca a la esencia de la vida. Es el presente vivido plenamente. Es un presente que en si mismo nos acerca una eternidad. Aprovechar el tiempo en esa dimensión de eternidad que es el presente pleno y lleno de vivencias nos acerca también a una cierta forma de sabiduría. Salimos de la tiranía de Cronos y vivimos así otro mundo.
En este fin de ciclo anual se forma otra dimensión del tiempo que los latinos mencionaban como la división entre el tiempo rectilíneo y el tiempo cíclico. El tiempo rectilíneo es aquel que nos acerca a las estaciones que se suceden una tras otra. Crecer, madurar, envejecer. Edades de la vida. Es también el del rendimiento, la eficacia, la producción. El cíclico, por otra parte, nos acerca a la vida en su dimensión de crecimiento permanente. La renovación. Las fiestas anuncian, precisamente, una esperanza que se renueva. Es el tiempo periódico del rejuvenecer. La Navidad marca eso en el corazón de todos nosotros ; la celebración de una vida que puja por seguir manifestándose una y otra vez a pesar incluso de nosotros mismos con nuestros errores a través de pasiones mortíferas que tratan de acercarnos permanentemente a la tragedia. El tiempo como "ángel mensajero para los hombres", como magistralmente lo definió Schelling , en este caso pareciera darnos otra oportunidad . En la marca sombría del reloj de repente surge otra dimensión del tiempo: la creación, la superación de nuestros errores, la reparación, el perdón, el encuentro, etc. Lo nuevo, que ya depende de nosotros y de nuestros cambios a realizar, frente a lo viejo que es nuestro debe en el balance vital. La construcción permanente aliada siempre la esperanza como la cara alegre y confiada del existir.

DRAMA Y TRAGEDIA

Los humanos transformamos a veces el tiempo de celebración de la vida en una ceremonia de auto-destrucción. Los consultorios se llenan de omnipotencias varias que tratan de detener el tiempo en el éxtasis del narcisismo. Muchos pacientes hoy se suicidan en la manía de la omnipotencia. No paran . Subidos al Ego desconocen los límites que nos plantea la realidad. La adrenalina de la soberbia, las drogas estimulantes o el alcohol como supuesto antidepresivo sirven como alucinaciones transitorias hasta que alguien nos recuerda el límite: una arteria, una pared, el Otro, un órgano corporal, las leyes sociales, etc.

Así la fiesta se puede transformar en un rito trágico. Nuestra vida oscila entre el drama y la prevención de la tragedia. Vivir es dramático y cada uno de nosotros tiene un rol como actor en el drama diario del vivir. No podemos salir de esa escena salvo cuando eludimos la realidad con la locura o las alucinaciones tóxicas. Ahí saltamos de la escena diaria del vivir pero a costa de perdernos como sujetos. Es la alienación y sugestivamente ahí nos acercamos a la tragedia. Hoy el vértigo del vivir nos acelera en la tragedia. El gran G. Marcel decía que el vértigo de hoy es la escala del abandono vital que nos acerca al suicidio En la vorágine nos abandonamos y así surge lentamente la muerte de nuestro si-mismo y también de toda nuestra existencia. Los pacientes en estado de stress, de manía y de velocidad adictiva marcan desde el caos y la falta de límites el agujero de la tragedia buscada.

Los antiguos decían que lo importante en la fiesta no era el vértigo sino el ocio. El ocio es lo contrario al negocio. Salir del tiempo trabajoso para inaugurar la tertulia, el encuentro. La tertulia y el ocio eran la contemplación no utilitaria que supera la vida como negocio cotidiano. Entonces puede surgir la comunidad anímica de las personas. La palabra ocio deriva de la palabra "schola" (escuela) ; el ocio para los antiguos era una escuela para el vivir cotidiano.

Esa fiesta como celebración de la vida era encuentro, danza, banquete, bebidas espirituosas, culto a la vida como la religión del renacer permanente pero a la vez y fundamentalmente tertulia. No era solo consumo de bebidas espirituosas como lo es hoy en algunos círculos sociales. En nuestro tiempo consumista la fiesta parece quedar ligada al "puente" entre días laborables, a una cantidad de alcohol que es necesario consumir así como a la voracidad de las compras o de las comidas.

Si hay ocio, tertulia, meditación compartida, encuentro hay balance vital . Diciembre es el mes de los presupuestos no solo que votan los diputados y senadores. Ajuste de cuentas entre nosotros y con nosotros mismos. Cuando hay pregunta por nosotros mismos surge la deuda por lo que necesitamos ser y todavía no somos y también un análisis de nuestros recursos y potencias en el drama cotidiano del vivir.

EL BALANCE VITAL

En nuestros pacientes en recuperación ellos realizan como ejercicio grupal este balance vital que reconoce algunos temas claves para la mejoría: 1.aceptar limites ; es el poder sanador de los límites frente a una sociedad que promueve el desborde del caos en su cara omnipotente y maniaca ; 2. poder asumir los auto-boicot que limitan nuestro desarrollo y para ello debemos superar la tendencia a la victimización que es una forma de no crecer ; 3. Delimitar nuestra soberbia como rasgo de nuestro carácter que nos aleja del aprendizaje vital . Estos son algunos de los signos que surgen de la contemplación de nosotros mismos; funciones éstas necesarias para seguir adelante.

DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES GRADIVA EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

Dr. Juan Alberto Yaría

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