Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: La Peste Blanca (V)

"..EL HOMBRE SUEÑIO DE UNA SOMBRA (IMAGEN)" - PINDARO (poeta griego -518 ac.-438 ac)

Un paciente angustiado me decía: "Dr. Déjeme ya estoy derrotado quiero seguir drogándome aunque me muera". El poeta Píndaro nos enseña: perseguimos sombras y esas sombras son las imágenes. La cocaína -ejemplo magno de la peste blanca- nos vende imágenes que son formas de ausentarnos de nosotros mismos. He aquí su señuelo y trampa que cautiva . La cocaína nos aleja de nuestro principal tesoro que es nuestro sí-mismo. La cocaína - droga extendida en la actualidad -como fenómeno colectivo responde a esta ausencia de nosotros mismos y a un refugio etéreo y fugaz en el mundo de la imagen de omnipotencia. En el paciente observamos como omnipotencia y autodestrucción van unidos.

La epidemia de consumo de estimulantes, especialmente cocaína, tiene dos componentes desde la historia de las drogas en los últimos cincuenta años. Por un lado los descubrimientos cada vez más certeros acerca del daño en todos los sistemas orgánicos y últimamente los avances en el estudio del cerebro y por otra parte toda la parafernalia propagandística en donde se morigeran y minimizan los daños. Acá la cocaína es casi un rito de iniciación para jóvenes, artistas, productores de espectáculos, empresarios. El secuestro a través de la imagen de omnipotencia que genera esta droga cautiva a muchos. La omnipotencia es la trampa permanente y quizás irresistible.

LA PROPAGANDA DE LAS DROGAS

El mundo anglo-sajón como dijimos en otras notas es el lugar en donde se dirimen, en parte, todas las controversias. Científicos y figuras del espectáculo son los invitados de lujo en estas contiendas. La década del 80 es clave en estas cuestiones, aunque el redescubrimiento de la cocaína en la nueva cultura del espectáculo y en la industria del entretenimiento (especialmente nocturno) ya se avizora en los finales de los 60 y en los 70. El llamado consumo "recreativo" era casi una bandera revolucionaria en los inicios de una cultura relativista en conde el "prohibido prohibir" del Mayo Francés había calado hondo. En las fiestas de la Universidad de Berkeley en sus "campus" había carteles que rezaban (parecería que un nuevo apostolado estaba naciendo) :".. la vida gracias a la química". Uno de los apóstoles era Timothy Leary (de mucha incidencia en todo el mundo anglo sajón especialmente en California) que hizo de las experiencias de las drogas una necesaria iniciación para la ampliación de la conciencia. Sin drogas no habría auto-conocimiento. Cambia así la perspectiva del pensamiento occidental en donde el "conócete a ti mismo "socrático era casi un ejercicio de ascesis espiritual, afectivo y ético.

La industria del cine, del espectáculo y de la televisión tomó este tema con epicentro en Los Ángeles y con tres cadenas que multiplicaban los efectos: CBS, NBC y ABC ; la polémica , mientras tanto, generaba audiencia que era lo que se buscaba preponderantemente . En este aspecto T.Leary tuvo mucha incidencia. Se había convertido en el "sacerdote" de los experimentos psicodélicos tratando fervorosamente que se consuman alucinógenos para lograr el auto-conocimiento. Fue discípulo de Aldous Huxley que fue el primero que abogó por estas prácticas. Como profesor de Psicología en Harvard (década del 60) exhortó a los jóvenes a drogarse con el lema :"turno ut, tune in , drop out" (enciéndete, sintonízate, deserta). Irse del mundo era un lema para ingresar a otro mundo. La mayoría ingresaba en el mundo de lo marginal y del delirio en poco tiempo. Fue expulsado de Harvard en 1963 . Fue sentenciado por diez años de cárcel. Se fugo y en Afganistán fue arrestado. Se lo reencarceló en California durante cinco años. Su vuelta fue un acontecimiento mediático ya que sus latiguillos comunicacionales eran muy buscados por los productores de televisión: "..el verdadero problema con las drogas es la estupidez de los consumidores ...la gente inteligente va a consumir drogas inteligentemente"; "..el cerebro está está estructurado para consumir drogas". Mientras tanto ya los estudios del cerebro decían lo contrario (para el sistema nervioso y su metabolismo el consumo de drogas no es necesario e incluso altera su dinámica y su estructura). Sus dichos cautivaban :"...la cocaína es la droga de los ochenta porque esta es la era del realismo y la tenacidad";"..te sientes poderoso como si controlaras el mundo".

EL CEREBRO Y LA REALIDAD

Al mismo tiempo las comunidades terapéuticas, los centros de rehabilitación y los sanatorios se llenaban de pacientes. Esto no era oído en un momento social de relativismo ("relájate y goza" pareciera ser el lema) y en un capitalismo triunfante en donde la cocaína era un intento de ajuste al sistema de la producción, la competencia salvaje y el triunfo a cualquier costa.

Por otro lado desde la investigación científica y clínica se observaba que la cocaína traía un deterioro de la transmisión de las señales nerviosas (neurotransmisión) y esto lleva a un cambio de la capacidad de sentir, en la habilidad intelectual y la memoria. Se va alterando progresivamente el sistema del placer en el cerebro, llamado sistema de recompensa, y se van generando tres fenómenos claves: tolerancia (necesidad de mayores dosis para conseguir los mismos efectos), abstinencia y reforzamiento (necesidad de consumir y a la vez consumir para huir del vacío de la abstinencia). La tolerancia y la abstinencia muestran un deterioro de la función del cerebro en su capacidad de control.

Estos dos hechos marcan la cultura hasta la actualidad; por un lado la parafernalia propagandística ligada a la crisis cultural que instala la post- modernidad y por otro lado lo que marca la realidad de los pacientes y las investigaciones. Todo esto va alimentando la epidemia y al mismo tiempo la industria del narcotráfico.

DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES -GRADIVA-EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

Dr. Juan Alberto Yaría

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