Aprendemos escuchando. Esta versión de la vida que me da esta paciente en el medio de una Asamblea terapéutica me conmueve por la carga de autenticidad . Ocultar todo el día. Vivir varias vidas a la vez y a veces no recordar lo que se dijo hace varios minutos atrás a los fines de mantener la ficción. Habían resonado en mí las sabias palabras de Carlos , un terapeuta a quien reconozco mucho y que hace muchos años consumió drogas y luego de un largo tratamiento se recuperó, cuando me decía :"...en los años de consumo nos convertimos en expertos simuladores y podemos esperar mucho tiempo para ganarnos la confianza del otro y después dar el golpe y volver a consumir ". El paciente protege el consumo como algo fundamental.
Es duro para el terapeuta y necesario para que pueda crecer como tal el percibir y por ende darse cuenta que para el consumidor el valor fundamental es la sustancia. No lo es el hijo, la mujer, la madre, etc. Lo será luego que haga un proceso auténtico de renuncia y de aceptación de la enfermedad. Esta renuncia tiene las características de un verdadero duelo. En la historia de los seres humanos el duelo por la muerte de un familiar, una separación o una mudanza crítica y /o migraciones resultan ser las transiciones más críticas. La muerte lleva, se cree hoy en los medios científicos, cinco años su elaboración y superación. La droga es lo mismo. Reaparece el "flash", deseos imperativos, anhelos de consumir luego de varios años. La memoria adictiva es la aliada de esta locura del goce y de las pulsiones indómitas. Luego el cerebro ya dañado en la esfera de control de impulsos hará el resto. El ser "desbocado" se lanzara hacia la nada y el vacio creyendo encontrar la completud.
Mcdonalizacion de la vida
Lo que me sorprende es como el consumo de drogas parece estar dentro de un "combo". Cual Mc Donald o Burger el "combo" es parte de la vida de un adicto. Es un fenómeno nuevo y , creo, producto de la era de hiperconsumo que trata de buscar en lo compacto todo . En una unidad todo. Actualmente en ese combo vemos: la sustancia y las sustancias (mezclas diversas e incluso antagónicas en sus efectos ya sea estimulantes y a la vez depresoras), el sexo ligado a una hipersexualidad homo y/ heterosexual dando lo mismo en muchos casos, el Viagra, el boliche como la previa de todo sea "bailantero" o de los lugares exclusivos VIP, el casino y el ruido adictivo de las fichas y de la convulsión atrapante ahí reinante , la velocidad en coches de alta gama o en motos compradas con las monedas de un sueldo. El mayor placer es vivir por un momento un éxtasis de Narcisismo. Es el flash de creerse todo. J. Attali en su maravilloso diccionario del siglo XXI nos enseña que el "narcisismo es la forma extrema del placer en la ética individualista" . Luego se pregunta cuando aparecerá la fraternidad en esta sociedad de individuos. Este "viaje" , en la cultura actual del hiperconsumo y el espectáculo, desvía la atención de nuestra precariedad como condición humana y de nuestra fragilidad finamente envuelta en el ropaje del narcisismo (J.Attali).
Volvamos a las reflexiones de nuestra estimada paciente en donde la mentira forma parte del ropaje de su existencia. Droga etimológicamente viene de mentira. Es vivir por un lado con los aliados cerebrales de nuestros neurotransmisores una mentira creíble por nosotros mismos. E incluso que se transforma en un guión existencial para millones.
El viaje y la distracción como guiones existenciales
Attali nos sigue enseñando que es una forma especial de distracción de la postmodernidad de viaje. Hoy no podemos no distraernos (surgiría el vacío existencial para muchos) y no podemos no viajar. El viaje puede ser físico (el siglo XX cambia la humanidad en parte por los viajes). Pero hay también viajes imaginarios y viajes virtuales (Internet y sus juegos son un ejemplo). Viaje y distracción van de la mano .Cualquier viaje será distracción y y cualquier distracción será viaje . Los consumidores de sustancias hablan de un "buen o mal viaje" . El hombre de hoy busca producir imágenes mentales por encargo.
Se busca legalizar las drogas en todos lados. El problema es el control de daños genéticos, familiares, orgánicos, enfermedades mentales por doquier. Pero hay mucho dinero en juego para los países productores y consumidores así como para las cadenas bancarias. En la filosofía de esta sociedad el consumidor tiene, siempre, razón . Pero con las drogas parece ser diferente por los daños que conlleva. El dinero es otro valor predominante en la híper-modernidad. Nos "corren" con la caída de las economías criminales si se liberaliza. En realidad los poderes formales son incapaces de controlar el mensaje cultural de la droga como artefacto de evasión y huida y los elementos informáticos y de red de las economías criminales superan todo poder estatal. Pero otra vez vuelve la realidad: los hospitales están llenos de enfermos, las familias ("otro combo") tienen varios miembros "tocados" por el consumo, los servicios sociales agregan otro índice en la cuenta de gastos por discapacidad a los ya tradicionales (debilidad mental por ej.). La pregunta es ¿Cómo controlar la irreversibilidad de estas enfermedades sociales ¿ cómo frenar a esta enfermedad cuanto entra en la fase crónica y terminal? . Una cosa es el viaje y la distracción (valores claves en la híper-modernidad) y otra es el lastre de miles de enfermos. La respuesta de muchos parece ser :" .. coloquemos esta pérdida como un costo mínimo frente a las ganancias que proporciona a una híper -clase". Duro, pero, creo que real. O sálvese quien pueda, lema de la sociedad híper-individualista.
DR. JUAN ALBERTOYARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES -GRADIVA-EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL