Vemos en nuestra consulta cotidiana , especialmente en adolescentes y en la mediana edad, mucha gente sola . Soledad que no es ensimismamiento sino aislamiento . Esto es muy claro en los niños en donde el amparo es un valor escaso; entonces la cultura virtual y sus distintos aparatos de control ocupan el lugar ausente de las personas. Esta falta de vínculos que habilitan afectos y de los sistemas de contención alteran nuestra cartografía existencial o sea nos quedamos en nuestras vidas sin brújula. Los aparatos de venta de objetos , de juegos, de comunicación in-comunicación suceden a los lugares donde deberían haber palabras y vivencias o sea encuentros.
Estamos solos- aislados porque nos quedamos sin palabras que circulen .Entonces no hay "quien". No hay quien se ocupe de mí podría ser el grito de un niño de hoy. De ahí la frase de Elzo: "..la madre deja el hogar y el padre no ha entrado".No hay quien esté. O sea nadie habita un lugar. Surge así la patología del estar. La ausencia es una nota certera de lo que hoy nos sucede. Ausencia de referentes, de mensajes.
Así crecen dos familias prevalentes; la familia desmembrada y la llamada hoy familia nominal. Me referiré a la segunda (en Europa es casi el 42 % de los grupos familiares), en donde todos los miembros están pero singularmente ausentes en vivencias y comunicaciones. Así el chico crece solo deglutiendo ideales de consumo todos los días. Son familias solo nominales porque han renunciado a toda función educativa. La convivencia puede llegar a ser pacífica pero todo es un "laissez faire , laisser passer".Los adultos no ejercen ninguna función de tutela y amparo más que la económica .Los valores surgen de los que proponen los ideales colectivos comerciales. Toda la educación se delega en terceros : la escuela, los psicólogos, los medios, etc. El mundo de lo humano lo deben manejar expertos y si hay algún conflicto con alguno de ellos no dudan en identificarse con el hijo y cambiarlo de escuela por ejemplo o en denunciar al docente con alguna querella legal. Ellos como tales no pueden delimitar espacios de lo que está permitido y de lo no permitido a los niños, ni por supuesto horarios en la adolescencia. Todo esto porque en principio han perdido el valor de la conversación tanto en la mesa(presidida por el televisor) como todos los lugares de un probable encuentro. El padre y la madre parecen funcionar como dobles de los hijos. La familia nominal es más un grupo de pares ya que no hay concepto de jerarquía familiar y se busca apuntar a lo imposible como es que la familia se transforme en un grupo de iguales.
En este contexto de inmadurez el niño sólo queda habilitado para consumir desde pequeño , zapatillas ó alcohol. Al vacío de palabras o sea de ser le sigue la voracidad de objetos que de suyo le brindan una cierta noción de pertenencia. Esta cultura del consumismo sobre el vacío de valores es un verdadero poder que se dirige directamente a las emociones a través de imágenes , señales acústicas, música, olores, vibraciones que contornean a objetos que se van transformando en necesarios . Los especialistas en marketing del alcohol en púberes nos enseñan que ellos se dirigen al cerebro emocional (subcorteza) dirigiendo la demanda y los deseos de los consumidores futuros.
El requisito previo es la caída de las palabras y el declive de lo simbólico que proporciona la familia nominal. Así triunfa la imagen del objeto apetecible y vivido como inmediatamente necesario. Activar las emociones y la memoria emocional es toda una artesanía del marketing y máxime cuando el púber crece sin un balanceo de personas y encuentros. De esta manera nos aseguramos un consumidor. Me decía una paciente fruto de una de las tantas familias nominales:"...primero nos volvemos locas por ir a una fiesta de mayores y tomar alcohol, luego vamos al nivel de las drogas; así surge la excusa para juntarse y en el fondo para drogarse pero todas seguimos al que tiene la droga porque el que la posee tiene un cierto poder aunque sea el más hijo de perra pero tiene el poder. Todos quieren tener el poder de la droga para atraer gente . Después ya rompemos con nuestras familias y entonces ya la droga pasó al primer plano..."
Esta confesión de una paciente hoy en tratamiento en una comunidad terapéutica revela el hueco de una familia nominal en choque con una crisis adolescente sobornada y extranjerizada por las sustancias. Triunfó la soledad. Ahora en su tratamiento individual y familiar renace o nace, mejor dicho, en todos el dialogo o sea la humanidad.
DR JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR