Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: Tiempos Violentos

"Mientras que en otro tiempo existió una trascendencia hacia lo alto, hoy existe una trascendencia hacia lo bajo; se trata de la segunda caída del hombre de la que habla M. Heidegger : caída en la BANALIDAD ; pero esta vez sin redención posible..."
J. Baudrillard - El pacto de la lucidez o la inteligencia del mal. Ed. Amorrortu.

Por qué recordar a M. Heidegger?, a través de Baudrillard. Banalidad por doquier. Pero como indiferencia hacia el otro. Hacia el dolor del próximo-prójimo. Va de la mano la banalidad con la caída de la ética que es nada más ni nada menos que el del destino del otro en convivencia con mi vida. Todo esto viene a referencia de nuestros tiempos violentos y tribales. Me asombró en las fiestas la cantidad de heridos y muertos por balas perdidas. Le pregunté a pacientes adolescentes que conviven en una comunidad terapeútica tratando de rehabilitarse de violencias y auto-destrucciones varias. Ellos me respondieron que es bastante común en los barrios del conurbano y en distintos sitios de la ciudad de Buenos Aires ¿festejar? Así. Balas sin sentido o en donde el destino es el no destino , que puede ser el otro. Es que ellos mismos son también "balas perdidas", perdidos en el cosmos pero sin precisamente ningún orden amoroso en sus vidas(cosmos quiere decir orden precisamente). Banalidad , decadencia del altruismo , violencia. También hacia sí . Basta ver las estadísticas hospitalarias que remite el SAME por piroctecnia o por alcohol-drogas. Los funcionarios reconocieron el aumento, rompiendo códigos(por fín), de heridos de todo tipo. Todos los años baja; pero todos dudamos. Lo virtual no puede reemplazar a la vivencia de la realidad.

Los tiempos violentos llaman a la defensa. Muchos hablarán de armas . Pocos de lo que nos pasa. La caída en la banalidad es que todo sea noticias. Mañana habrá otra. Pero nunca pensar que nos pasa. J.L.Borges lo decía muy bien:"...fácilmente aceptamos la realidad , acaso porque intuímos que nada es real", o como dice el poeta Stanislaw Lec:"..anoche soñé con la realidad, que alivio al despertarme..".

Viendo historias de vida desde hace 40 años de jóvenes (esos de las balas perdidas) con trastornos de conductas severos cada vez más pienso en los problemas de nuestra sociedad. Dar tal o cual diagnóstico , apelar a problemas genéticos sería una forma de ocultar la realidad.

El universal de hoy parece ser la DEPRIVACION masiva. El desamparo de miles. El que tira una bala perdida él también es una bala perdida. El dolor más grande de la Argentina de los últimos años es la caída , desde mi punto de vista, de la vida familiar que es el lugar de socialización y de interiorización de la cultura y de los valores. Esto ha sido suplantado por el abandono o por una vida sesgada por la violencia intrafamiliar, acompañado también masivamente por el incesto , el abuso físico ,etc.las historias clínicas de nuestros pacientes lo testimonian.

Voy a hacer sobre esto dos reflexiones ; una dirigida a como van creciendo en este contexto nuestros hijos y otra referida a la caída de ciertos indicadores sociales en los últimos 50 años en nuestro país.

La masividad de conductas antisociales le hizo decir a uno de los más perspicaces analistas del siglo XX( incluso sin haber conocido la letalidad actual de la epidemia de drogas) como fue D. Winnicott lo siguiente : "...el niño antisocial tiene dos alternativas; aniquilar su verdadero self o convulsionar a la sociedad hasta que ésta le proporcione protección..".El nos enseñó que la tendencia antisocial es una defensa frente a la deprivación y es un intento que la sociedad le proporcione un marco de satisfacción. El niño se siente sin confianza hacia el mundo adulto y la persona progresivamente se va empobreciendo , perdiendo espontaneidad y creatividad . Llega a decir que necesita un marco simbólico que le garantize y de sentido a la experiencia de vivir. O sea ser reconocido . Escuchado. Limitado. Winnicott tambien nos dice que la masividad de estas conductas dependen de la anomia social(anemia de normas y valores), la descomposición de valores y de representaciones colectivas interiorizadas y todo esto afecta los procesos de identificación . Surgen identidades patológicas. La violencia, también, recubre la máscara de la deprivación.

Todo esto va unido a la pérdida de lazos sociales y culturales desde hace décadas en la Argentina. Cae el barrio como entidad socializadora, la sociedad de fomento, las instituciones deportivas como escuela de vida. Lo retrata muy bien el film "La luna de Avellaneda", retrato nostalgioso y romántico de un conurbano que ya no es más y que deja como resultado miseria, drogas, "dealers" en lugar de fábricas. En 1955 la participación del asalariado en el PBI era del 50 %, en 1960 del 41, en 1988 del 22, en el 2003 del 21 y en el 2006 del 26 % (informes del "destacado periodista D.Muchnik). Cae entonces tambien la vida familiar, el barrio y todas las instituciones contenedoras y humanizantes.

Hoy como nunca los jóvenes buscan a través de sus sintomas lugares para ser escuchados y poder crecer sanamente. O sea una familia sustituta. Por eso crecen las comunidades terapeúticas en todos los barrios como "casas de vida" así las llamo tomando conceptos de E. Morin y A. Touraine que mencionan a la barbarie actual como signo de la deshumanización.

DR. JUAN ALBERTO YARIA (dryaria@yahoo.com.ar)
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR

Dr. Juan Alberto Yaría

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