Jorge camina por la vida buscando "muletas". A los 15 años solo el consumo frenético de sustancias parece "salvarlo". Esta salvación imaginaria e irreal lo hunde aún más. Jorge es uno de los tantos muchachos que van de fiesta en fiesta, de "after" en "after" llevando consigo las muletas de una vida en vértigo. El "after" lo dejaba como un "plomo" en su cama a las 5 o 6 de la tarde luego del boliche para seguir con lo frenético y el vértigo hasta la caída del otro día.
Jorge vive, así, en un vértigo del paco al alcohol y del alcohol al paco. Escuela ya abandonada. Es un joven tierno y deseoso de cariño pero capaz en su pérdida de sentido de la vida de ser el menos humano de los humanos y el más simiesco de los simios. Es ya un "disocial" en términos de la diagnosis psiquiátrica con varias entradas policiales y conflictos con la Ley (robos menores, "narcomenudeo", etc.).
Paradojas de las sustancias ingeridas en la adolescencia. El vértigo sigue diciendo el maestro francés es sinónimo de suicidio...nos lleva al suicidio. Jorge es una metáfora del hombre de hoy; el apuro suplanta al pensamiento. Hay una decadencia del pensamiento. Huimos del pensar. El pensamiento no responde a una lógica solamente...es pensar en nosotros mismos. Huimos de nosotros mismos. Por eso la droga es tan importante en esta actualidad...es la huida prestigiada buscada por miles. Parece asustarnos nuestro sí mismo.
LA PÉRDIDA DEL SENTIDO COMUN
La madre de Jorge aprovechando el dólar bajo del 2014 y los precios promocionales de las aerolíneas lo lleva a un llamado "all inclusive" de tierras brasileñas .Ahí se encuentra con una pérdida del sentido común: gran parte de los turistas se la pasaban tomando tragos al lado de la pileta. Centenares de argentinos que estaban ahí hacían del champagne, la caipiriña o el tequila su desayuno matinal. El mundo adulto es...entonces así, pensaba Jorge. Habían perdido el sentido común que para Marcel era la señal de la sabiduría. Sabiduría es solo sentido común, nos enseñaba el maestro francés, así, como en sus versos nuestro José Hernández volcaba el sentido común en el Martín Fierro. Además el nunca conoció a un Padre; tema ignorado y silenciosamente guardado en los secretos de su origen.
El nunca ni siquiera pudo imaginar al padre y su madre tuvo varios compañeros que lo ilusionaban a él con ser figuras paternas hasta que desaparecían. La madre lloraba su desencanto y su frustración de no poder sostener vínculos estables. Era el mismo llanto del hijo .Todos lloramos lo que no podemos sostener pero al mismo tiempo nos hartamos de lo estable. El vértigo parece ser para muchos un destino y al mismo tiempo la búsqueda rápida de la tumba.
Todos lloran la falta de ternura. Jorge, como metáfora de otros tantos, parece ser el testimonio de muchos jóvenes de hoy deseosos y carentes de ternura y además faltos de transmisión de una Ley orientadora para los caminos de la vida. La ternura es la pena de nuestra post-modernidad que se evidencia en la educación cotidiana que reciben nuestros hijos. A veces una pelota de futbol o una PlayStation suplantan a un cariño, una caricia y un "caramelo" intenta suplir un consejo orientador que seguramente va a ser recordado como moraleja de la vida para siempre. No hay tiempo...el vértigo nos supera. El caramelo o la PlayStation son más rápidos.
El individuo de hoy está expuesto la tentación del suicidio nos enseñaba el maestro en su libro "La decadencia de la sabiduría" que parece escrito para los días de hoy aun cuando surge en pleno pensamiento existencialista de la segunda mitad del siglo XX .Vértigo, suicidio, pérdida del sentido común, crisis del pensamiento como crisis del encuentro con nuestro si mismo más profundo que es la vía regia para el encuentro con el otro.
Jorge de no encontrarse con una terapia que lo oriente hacia la vida y lo ayude a alejarse de las drogas y le permita a la madre llorar su frustración y desde las lágrimas del sufrimiento encontrar también un sentido a su maternidad e incluso a su vida. Ella también sufre porque en su vértigo se encuentra, al mismo tiempo, con su insatisfacción.
LA ADOLESCENCIA Y LA IDENTIDAD
Jorge está en una edad clave como es la adolescencia. Hay un cruce de caminos que se da aquí en la historia del hombre que es la consolidación de la Identidad; base de todo proyecto humano. Vocación, identificación sexual, encuentro con los valores, autonomía y aprendizaje de la libertad se dan en esta etapa tan importante. Las drogas son un "pelotazo "en contra para consolidar la Identidad. Las ausencias y dolores familiares (no hay nada más difícil que superar la falta de padre o la ignorancia de saber dónde está y quien es) .Con este debito en su vida Jorge se encuentra con nosotros. Pero es una historia de vida la que nos traen los pacientes. La madre también sufre más allá de ese vértigo contaminado y ocultado parcialmente por maquillajes y estéticas.
En esta edad se consolidan dos movimientos que nos van a permitir una cierta salud mental: intuir la realidad del otro (salir de mirarnos al ombligo infantil como creencia de que eso es la vida) e intuir y acercarnos a nosotros mismos. Esto hoy se denomina teoría de la mente: estado que nos permite comprender y reflexionar sobre nosotros mismos y sobre nuestro prójimo (sus sensaciones, creencias, emociones, etc.). Aceptar-nos y aceptar al otro.
Jorge hoy está en ese camino de construcción del acercamiento a su mismo y de establecer un contacto con el otro. Las drogas es lo que necesita abandonar; pero él no lo hace solo ya que su madre es testigo y testimonio de un cambio que habrá que hacer para vivir con una cierta dignidad y satisfacción con uno mismo. Falta de padre, madre desorientada y en vértigo, drogas desde pequeño, barrio contaminado por sustancias...se puede crecer así?.
DR.JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones