Me impactó la historia de Damián cuando es traído por la policía de una provincia por orden de un juez. Habido tenido una fuga de hogar y vagó con otro compañero de características similares por distintas ciudades; usó drogas y robó. Hablo con él y me impacta lo que me dice en donde el desamparo se unía a una melancolía de una existencia sin esperanza. En el parecen convivir dos personas; la que apuntaba con un revolver de juguete para robar y el otro expulsado de un hogar que nunca fue tal. Se quedó voluntariamente o sea quería volver a estar con nosotros luego de un tiempo ya que había estado hace dos años pero no tuvo respuestas para enfrentarse con la realidad y el rechazo familiar fue una constante. El buscó en nosotros tener un albergue.
Tomo este concepto de "Albergues en tiempos de guerra y de paz" (1948) del trabajo de uno de los grandes maestros del estudio de la infancia, la familia y la adolescencia D.Winnicot. Colaboró con el gobierno de Churchill (1939-1946) para paliar las consecuencias de la evacuación y la reparación de los miles de niños con familias destruidas o inexistentes. Su obra es un canto al amor y a la reparación. En tiempos de paz dice el autor inglés también pasa lo mismo o sea "niños o familias cuyas familias no existen o padres que no pueden establecer un trasfondo estable en que el niño pueda desarrollarse". Hoy hay miles así en la Argentina. Son los que están en esquinas o plazas vaciando el tiempo de existir sin esperanzas y con un alucinógeno como compañía.
En sus 16 años sintió Damián un rechazo materno fuerte y el padre los abandonó para luego ser reemplazado por otra figura que sólo aportaba más hiel y veneno a su existencia con el rechazo repetido. No tenía lugar. ¿Pensamos nosotros en la familia para entender la masividad de este fenómeno social en donde la deprivación parece reinar?.
Precisamente Winnicot relaciona a conducta antisocial con la deprivación, o sea un rechazo persistente. Primero hay una deprivación y luego esto se estabiliza esta conducta como antisocial si el joven no se encuentra con un medio sustituto que lo ayude a vivir. En las primeras conductas antisociales todavía hay una esperanza que se instala dice el autor; se estabiliza la conducta antisocial cuando la esperanza ya murió y surge la venganza antisocial. La esperanza es un llamado, una pregunta con un destinatario que a veces está y escucha y otras veces como siempre está fuera de contacto y respuesta.
Damián vino a buscar un albergue que funciona como un hospedaje hospitalario como nos recuerda la Lengua Española en su Diccionario y que además nos sigue diciendo "mantener o fomentar en el corazón o en la mente un sentimiento o una idea (deseos, esperanzas, dudas, sospechas)". La comunidad terapéutica da un lugar, alberga una esperanza...eso es lo que hacemos.
UNA POLITICA DE DETECCION PRECOZ
No solo ayudó a Churchill sino que fue consultado por J.F.Kennedy cuando asumió frente a la masividad del fenómeno de desamparo y el maestro ingles le respondió:" cuide que los americanos tengan familia ya que de lo contrario los tiranos de la publicidad y del marketing se harán cargo de ellos o los dueños de la droga". Fue profético en la conjetura que le deslizó en los 60 y para paliar las consecuencias Kennedy puso en práctica planes innovadores salud mental. Grandes políticos que consultan a personas que han dedicado su vida a temas de salud infantil y adolescente experiencia, por otro lado, que no parecería no existir en la Argentina.
Miles de chicos viven sin estabilidad ambiental en donde la seguridad de los afectos y del trato no violento es clave. Cuando el niño se ha endurecido a causa de la falta de comunicación al no reconocerse el pedido de auxilio que representan los primeros actos antisociales y a la vez alcanza una destreza en lo antisocial (robos, dinero ilegalmente conseguido, drogas y su venta) ya todo se complica. Se estabilizan conductas ilegales y el medio ambiente delictivo y marginal supera ya cualquier intervención así como la necesidad imperiosa de consumir. La pertenencia a bandas tiene una contención rígida y autoritaria que al someterlos, lamentablemente, les da pertenencia.
Necesitamos un plan social de prevención con una detección precoz de estas situaciones con centenares de centros en provincias y municipios desde la primera infancia con apoyo a los padres o a sus sustitutos teniendo a los maestros como un apoyo. Estamos llegando tarde en la Argentina...o sea cuando ya se ha instalado la adicción y las conductas en conflicto con la Ley. Ya queda "preso" de los vendedores de ilusiones (el marketing y las drogas). Ahí ya el trabajo es más duro y difícil. Surgirán las comunidades terapéuticas y las casas de medio camino como lugares donde reinen la hospitalidad y se albergue el amor y los limites sanos. Una nueva vida es posible.
DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones
www.ctgradiva.com.ar