Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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¿SOLO CHOCOBAR…?

"..RECONSTRUIR UN FUTURO ES REGENERAR FRENTE A LA DESESPERACION" - Filosofo argentino Raúl Motta

El análisis periodístico y el debate social sobre lo sucedido en el abatimiento y posterior muerte del joven realizado por el policía Chocobar, luego haber apuñalado a un turista americano que estuvo a punto de morir, solo pareció centrarse en la función de las Fuerzas de Seguridad .Lo no escuchado en el discurso social fueron las declaraciones de la madre mientras luchaba por vivir:"...mi hijo está perdido, quiero internarlo pero no puedo porque me dicen que no se puede obligar a una persona a que empiece un tratamiento de adicción a las drogas si no es voluntariamente" y luego con un lamento dice:"...ya no sabemos qué hacer con él". La madre habla en esos momentos desde el drama de la agonía o sea desde la lucha por vivir. Es pura desesperación como nos dice el filósofo Motta.

Esta es la situación de miles de familias en la Argentina en este momento .Una mala aplicación de las Leyes vigentes impide la protección de estos jóvenes que viven en una carrera de consumo que no pueden parar precisamente porque eso es precisamente la adicción o sea una imposibilidad de no hacer aquello que lo destruye aún a pesar de que desea no hacerlo .La voluntad está también herida de muerte. Es muy difícil que un consumidor compulsivo "toque el timbre "para ser atendido en un centro. Algo o alguien lo trae (un accidente, la presión familiar, una intervención judicial). La ignorancia interesada en nuestro país piensa que éstas son intervenciones represivas .Es el cuidado de la vida lo que está en juego. De lo contrario como sucedió con el joven abatido el mismo Hospital Argerich se convierte en testigo mudo e impotente de un drama social de miles culminando esto en una tragedia. La vida de la familia de un consumidor juvenil de drogas es dramática; en este caso el drama pasó a ser tragedia y en ésta ya no hay vuelta atrás mientras que en el drama si puede haberlo porque se pueden desencadenar otros escenarios especialmente cuando intervienen determinados actores sociales (en este caso un proceso de rehabilitación y de prevención social) .Esto es, precisamente, lo que quiero trabajar con Uds.

La escasez de centros para patologías severas es otro dato ya que desde 2010 no se pueden abrir centros de alta especialización en patologías múltiples en donde el uso compulsivo de drogas se asocia a daños cerebrales y síntomas psiquiátricos. Lo venimos planteando en estas columnas desde hace tiempo. Nuestro país en este momento ignora las llamadas patologías severas en el campo adictivo. Quedan así afuera de una atención digna como lo muestra la mamá del joven abatido en la calle o solo tienen una atención de urgencia en una sala hospitalaria habitualmente atestada por jóvenes de la misma condición de gravedad y éstas se convierten en "lavaderos o tintorerías" de personas que vuelven al poco tiempo al mismo consumo compulsivo. En otros casos reciben un tratamiento en clínicas psiquiátricas por no más de 1 mes (siempre que tenga una buena obra social) y esto es como una aspirina para un mal mayor .Un calmante o solo un punto suspensivo en la vida de estas familias para luego seguir en la misma ruta que tiene como destino casi cierto la cárcel, la muerte, el accidente callejero con lesiones invalidantes u otros eventos no exentos todos de un circuito que ronda con el riesgo alto para sí y para terceros.

La magnitud de la epidemia que vivimos y la no posibilidad de apertura de centros de alta complejidad hacen que se abran centros ilegales, sin ningún tipo de habilitación médica y de autoridades de salud y que funcionan como verdaderos "aguantaderos" de conductas. Todo parece estar diseñado para el alimento de la epidemia.

ABORDAR LA COMPLEJIDAD

La situación se complica porque estos muchachos viven en medios habitualmente críticos: a. poca escuela (habitualmente no culminan el primario); b. familia con otros consumidores; c. escasa "nutrición relacional" ("mesa familiar", vínculos, cercanía, "piel", en fin emocionalidad amorosa y nutriente) que parece ser la "vacuna" fundamental en una sociedad con tantos estímulos patológicos; d. consumo de drogas desde la infancia (11 o 12 años); e. falta de campaña masivas de prevención de drogas desde hace casi 20 años en la Argentina que hacen que el consumo se convierta, casi, en una norma social o sea se ha "normalizado" progresivamente el consumo de estupefacientes ;f. habitualmente grupos familiares disgregados, multiproblemáticos(varios miembros con problemas de salud mental) , tóxicos y con una educación poco intensa en la casa que se conjuga con una intensa vida callejera en contacto con grupos más bien de tipo marginal ; f. lugares de venta de drogas en los barrios diseminados a "la mano" de todos y especialmente de los menores a lo cual se une ahora la oferta en Internet o por cadena de Facebook o wapp.

Una de las herramientas de la prevención que es la detección precoz parece no estar presente para las adicciones en nuestro país. Se utilizan, por ejemplo, en las patologías mamarias, diabéticas, hipertensivas y prostáticas en el varón. En las drogas no. La falta de prevención como detección precoz parece estar condenando en este momento a miles de jóvenes y a sus familias.

La marihuana está siendo tomada como un dato cierto y común de la vida adolescente. Olvidamos los problemas emocionales que llevan al consumo y la inermidad biológica del joven ya que su cerebro está en desarrollo y recién a los 25 años culmina aproximadamente este proceso. Las estructuras superiores que tienen que ver con el control de los impulsos, el pensamiento abstracto, la lectura de sí mismo, la empatía con el otro y el juicio moral están en una etapa intermedia de evolución y el consumo de estupefacientes en estas circunstancias evolutivas funciona prácticamente como echar "leña" al fuego. La hipofrontalización de los jóvenes queda aumentada por el uso de todo tipo de drogas de ahí conductas como las del joven abatido .La vida de un joven en carrera de consumo es de un caos absoluto.

TAREAS DE REHABILITACION

Recuperar a estos muchachos implica una tarea que llevará tiempo y que tiene cuatro elementos unidos en la complejidad del problema: 1. Recuperar la función cerebral alterada ya que todas las drogas alteran el metabolismo del cerebro y sus funciones generando en principio un hipofuncionamiento de las estructuras superiores de control (de ahí la violencia descontrolada) y un hiperfuncionamiento de las estructuras instintivas y más automáticas del ser humano. Se libera al cerebro automático y queda en falla el cerebro más lento ligado a la planificación, el pensamiento y al control impulsivo; b. rehabilitar funciones de la personalidad que habían quedado "hipotecadas" ya que la vida en las adicciones severas solo se centra en conseguir las sustancias y en todos los eventos ligados a las mismas y en esto los diálogos terapéuticos y los grupos de contención son fundamentales; c. cambios de conducta y comportamiento ya que algo se modificó en la vida psíquica de nuestros pacientes quedando vulnerable a personas con las cuales consumía, lugares(esquinas, plazas, boliches,etc.) , a la parafernalia del consumo (pipas, objetos de corte de sustancias, etc.) y a los ambientes adictivos y a esto le debemos sumar que debemos protegerlos de situaciones de stress ya que en las primeras etapas ante la aparición de estas situaciones puede volver a repetir conductas automáticas con estupefacientes ;d. contener y orientar a las familias porque deberán ser garantes del proceso de rehabilitación y al mismo tiempo muchos de los miembros de esos grupos quizás necesiten entrar en un proceso terapéutico.

DR.JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones

DR. JUAN ALBERTO YARÍA

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