Amurallados. Marchas. ¿Qué nos pasa como sociedad?. La barbarie implica "que fracasó la interiorización de la ley en los ciudadanos" (E. Morin. Pensador francés). La ley buscada como salvación en el fiscal o en el policía denuncia que desde hace muchos años no se transmite la ley de padres a hijos, de adultos a ciudadanos. La vida es transmisión. Están rotas las transmisiones. Verdades que no se pueden negar: a) "paco" por doquier, drogas en general en aumento, el alcohol como la bebida preferida, prestigiada y promovida entre jóvenes. Esta verdadera consecuencia muestra que no hemos podido ordenar la salud como eje en la sociedad. La realidad científica y de la vida cotidiana nos enseña: "a menor edad de iniciación en el consumo de drogas y alcohol mayor será la posibilidad de desarrollar una dependencia crónica; y además el consumo es inductor de delitos y de trastornos antisociales y psiquiátricos". Un menor con alcohol y drogas tiene más posibilidad de cometer delitos que un adolescente en conflicto pero que no consume alcohol y drogas. Parece que hemos olvidado todo esto. b) la crisis de las familias y de la vida ciudadana y de las ciudades nos lleva a que la prevención de los trastornos mentales y de los problemas adictivos deba comenzar en el jardín de infantes y en la escolaridad primaria; otra verdad olvidada: "cada peso convertido en prevención es un ahorro de cuatro o cinco pesos en políticas criminales y de rehabilitación" (datos de Naciones Unidas). c) crecen los NN, drama de nuestra sociedad. Desde años aumentan en la población carcelaria juvenil y en los institutos de rehabilitación los llamados en la jerga penitenciaria NN, padre desconocido o sea que no solo no dio el apellido sino que es desconocido. Este es un suelo fértil para cualquier problemática psiquiatrica y socio-patica o sea trastornos en la socialización; d) crece la transmisión intergeneracional (entre hermanos) del consumo de drogas. Esto es una tragedia; el alcohol y las sustancias están "a la mano" como algo normal en la vida familiar.
Debemos , por lo tanto, proponernos rehabilitar ciudades, barrios que están convertidos en feudos y llegar a que puedan ser barrios y ciudades preventivas. Esto implica una gran participación ciudadana y del Estado en la prevención. Repensar la vida familiar y ayudar al chico casi desde el nacimiento frente a un entorno tan adverso. De lo contrario triunfará la venganza de unos y de otros pero no la ley. La ley es la superación de la venganza; pero la ley no es solo lo social sino que primero habita en la interioridad ya que ha sido transmitida. Esto parece fallar. Entonces aumentan los jóvenes "invisibles"; o sea los que no han transcurrido su personalización en instituciones fundantes: familias, escuelas, instituciones, deportivas, religiosas, etc. El delito está ahí, la apropiación de los espacios públicos también.
Dr. Juan Alberto Yaría
Director del Instituto de Drogadependencia
Universidad del Salvador