Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: Morir antes

"Somos una acumulación de cèlulas vivas que nacen crecen y van a morir...desintoxicar es dar tiempo a que la cèlula se recupere lentamente...para recuperar al cerebro luego de la experiencia de la dependencia a sustancias hacen falta por lo menos dos años luego del trauma para las neuronas de la exposición a las drogas..." Dr. Javier Aizpiri Psiquiatra. Especialista en adicciones .Bilbao (conferencia dada en GRADIVA)

El tiempo de morir està unido a la incertidumbre . La hora final es incierta, pero quizàs es lo ùnico cierto : ocurrirà indefectiblemente. Me apasiona estudiar en jóvenes el intento pertinaz y compulsivo de anticipar el fìn. El adicto parece desafiar continuamente a la muerte para encontrarla a veces de una manera impensada; la tragedia de un accidente, el infarto cerebral, la vida vegetativa de aquel que en una sobredosis perdiò zonas vitales para la conciencia, la memoria, la atención y la comprensión de la realidad. La muerte en el adicto lo circunda, primero como desafìo, luego como tragedia pero siempre como anticipación.

Nuestras cèlulas estàn preparadas para nacer, desarrollarse y
morir. Somos en el fondo desde lo biològico un sistema "multimillonario" de cèlulas que trabajan en un menú principal que son los distintos sistemas orgànicos: renal, cardio-vascular, oseo, digestivo, endocrino, inmunològico, muscular, respiratorio, nervioso. El consumo de drogas, ya no hay dudas cientìficas, envejece al organismo y participa en la muerte celular. Anticipa la muerte de las cèlulas. Activa los llamados "gerontogenes" antes de tiempo y oxida a la vez los distintos sistemas. Una pedagogía de la calidad de vida trata de enlentecer la oxidación del organismo ( o sea su envejecimiento prematuro) : alimentación equilibrada, actividad fìsica, lucha contra el stress, descanso, etc. El adicto mientras tanto es un "fanàtico" de la oxidación de las cèlulas con nicotina, alcohol, y drogas en general.

Estudiando centenares de historiales clìnicos de jóvenes consumidores voy a darles en sucesivas notas distintas formas de morirse pero tambien de rescatarse cuando hay intervenciones terapeuticas determinadas tanto por parte del paciente como de sus familiares.Son muchachos que atendí y que luego muchos afortunadamente tomaron el "colectivo" de la vida ; proceso terapeutico. Este continente celular tan maravillosamente descripto por J.Aizpiri trasciende lo puramente biològico; pensamos como personas , sentimos, tenemos una historia dramàtica que se anuda en la infancia y que de no entenderla; con drogas mediante , se puede transformar en tragedia.

Historia 1 : la vida parece ser una desmesura en algunos pacientes. Jorge un trabajador calificado habìa pasado por una debacle financiera ( fruto tambien de una depresiòn previa) en donde prácticamente entregò sus bienes a un grupo de financistas estafadores. Todo ocurre como escenario de la otra debacle del 2001 en donde las estafas , las defraudaciones y las quiebras surgìan por doquier.Pero su ansiedad con su depresiòn previa lo llevò a querer hacer negocios ràpidos. La depresiòn aumenta. Se transforma ya en un chofer empleado y ahì descubre "el milagro" ( asì lo describe) de la cocaìna. Ràpidamente entra en "marchas de consumo" ; entonces ya pierde todo. Hijos y matrimonio. Queda hipotecada su casa. Llegò casi sin memoria al centro de rehabilitación y tambièn sin proyecto.

Pero socialmente hoy la "desmesura" parece tener un alto ìndice de prestigio social. En el alcohol se lo ve claro. "Tomate un vinito" que es el mejor "quitapenas" segùn la llamada "sabiduría" popular. El consumo de alcohol en menores subiò enormemente en los ùltimos y los intentos de prevenirlos son muy dèbiles o se aprecian poco. Hay un elogio a la desmesura. Todo paciente es , desde mi punto de vista, tambièn una caricatura de un modo de vivir social con signos de alienaciòn.
Hoy Jorge està recuperando la memoria de su vida que lo llevò casi a la tragedia y està tratando de construir un proyecto de vida.

Historia 2: me ve hace unos meses un joven con sus padres que ha saqueado su propia casa. Para conseguir drogas vendiò televisores, muebles ,etc.Su vida es una aceleración continua para conseguir ese pote alucinatorio llamado cocaìna a la cual èl describe casi como si fuera una persona: " esto es milagroso" al describir el primer encuentro con la sustancia para luego como un amante despechado dirà en la entrevista :" la droga me sacò todo". Luego me dirà : "...he arriesgado mi vida, me metì en una villa , ahì me pegaron un tiro...".La droga en èl tiene un doble atributo : flash totalizador omnipotente y vacìo de muerte. En su vida apresurada olvidò algo que es central; antes de empezar a consumir era un estudiante aventajado y un futbolista "promesa" de uno de los mejores equipos capitalinos. ¿Qué pasò ¿ Su amigo- padre quedò hemiplèjico y con problemas cognitivos serios luego de un accidente cerebro-vascular. Ahì en ese dolor aparece la droga-sustancia -persona que atrapa ràpidamente sus sistemas neuro-quìmicos .

Debemos reflexionar si en esta sociedad hay una enseñanza social del dolor, el duelo , las pèrdidas . Perdimos nociòn de las palabras y los encuentros que permiten transitar el dolor para que el daño sea el menor posible e incluso poder crecer como personas desde la aceptación de lo que ya no puede ser de otra manera. Nuestra sociedad ofrece una quìmica para todo. Esta devaluada la palabra.

Edificar ciudades preventivas que es lo que proponemos desde estas columnas es tambien una cultura de la salud mental tan devaluada, tambièn, hoy. Esta cultura de la salud mental debe ayudar a la comunidad frente a la desmesura promovida y el dolor narcotizado. Tramitar socialmente desde las escuelas y las familias un "cultivo" de la palabra , los encuentros . Solo una posibilidad humana nos puede rescatar de una sociedad quìmica.

DR JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR

Dr. Juan Alberto Yaría

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