Lunes, 02 de Noviembre Villa Gesell

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Default Humanístico: La aceptación

"..también conocemos esa curiosa acciòn por la que el hombre intenta escabullirse de lo que es : el disfraz, la màscara, el juego ; queremos ser otros de lo que realmente somos..." R.Guardini. problemas èticos de nuestro tiempo.

Todos los dìas decenas de pacientes nos consultan porque asisten pasivamente a un descontrol , a su descontrol en el uso de sustancias, alcohol, drogas, juego, etc. Son pasivos espectadores de algo que parecerìa como si sucediera fuera de ellos. En realidad ocurre dentro de ellos, pese a ellos y contra ellos. Pero ya no se dominan . La mayor angustia es que no son propietarios de sì mismos. Como me decìa un paciente: " estoy enajenado... haga algo por mì ; toda mi quincena de trabajo se la lleva el dealer..". El paciente delega en otro (en este caso el terapeuta) un cambio. Ya veremos como esto es una ilusiòn ya que el cambio vendrà de èl mismo. Trabajo que tendrà que descubrir con la ayuda amorosa de todo un equipo de terapeutas y compañeros. En este caso concreto hablè con su delegado gremial que es el que lo trajo a un tratamiento ( una actitud ètica realmente valorable ) y le dije que el paciente necesitaba ayuda no sòlo de su familia sino de èl como delegado gremial para poder hacerse cargo de su sì mismo enajenado y expropiado.

Los tres pilares de un tratamiento en drogas para lograr una re-apropiaciòn del sì mismo expropiado son desde mi punto de vista los siguientes; a) ayuda profesional; b) la ayuda mutua a travès de grupos de familiares, compañeros de trabajo y de tratamiento que cursan un evolución superior y que pueden funcionar como modelos de superaciòn de conflictos a seguir ; y por ùltimo y fundamental c) la auto-ayuda. A esta ùltima habitualmente se llega. En un primer momento es la ayuda profesional o la ayuda de familiares, o de otros actores sociales lo fundamental y màxime cuando se debe apelar a la ayuda de la justicia cuando està en riesgo la vida de una persona.

A medida que el paciente supera con la ayuda profesional y la
ayuda mutua ciertas angustias derivadas de la privación de sustancias empieza a darse cuenta que el principal protagonista del cambio es èl mismo. El principal ardid del consumo abusivo de drogas es hacerle creer al consumidor que su yo no existe, ya no tiene màs poder. Es la paradoja de la dependencia: le hace creer al dependiente que es libre y superior a los demàs (engaño de la omnipotencia) siempre y cuando consuma o sea dependa de un elemento ajeno a su sì mismo para vivir. Asì vive cercado entre la omnipotencia y el odio a sì mismo porque es solo un inquilino amortizando alquileres muy altos por el usufructo muy precario de su yo.

Los escollos hacia la asunciòn de la principal propiedad que es nuestro sì mismo son varios y podemos detallar algunos: a) la abstinencia o sea la privación de sustancias que hasta ayer formaban parte de la "intimidad" quìmica de su cerebro ; èste se habìa habituado durante años a subsistir y sobrevivir para la convivencia ingiriendo sustancias. Cualquier acto de la vida para un adicto ( tareas laborales, rendimientos sexuales, fiestas, etc) van seguidas de consumo ; b) la pèrdida de referentes adictivos ya que en la vida adictiva las identidades grupales son centrales: el boliche, la "transa", las "paradas", etc; todas èstas son citas obligadas en donde el consumo se efectiviza y en donde ademàs se "sella" una identidad ya que es un "nadie" el que va ahì. El adicto en su fase de dependencia es un nadie , depende de otro llamese dealer, grupo adictivo, etc. Esto consolida su identidad desde una cierta extranjerìa y alienación. Y por ùltimo c) siempre la incorporación a un sistema terapeutico es un encuentro con una cultura diferente a la cultura adictiva. Los valores terapeuticos se confrontan ràpidamente con lo que el paciente viviò hasta ese momento. Por ejemplo en la vida de la droga el vèrtigo es fundamental . En la recuperaciòn la pausa del pensar es clave. Esto coloca al
paciente en la peor de las abstinencias que es la del vacìo.

Ahì surge la angustia. Ya no sabe pensar. Hasta ahora el vèrtigo y la huìda era el supletorio del pensar todo esto sobornado y apurado por el mundo de los dealers y de la "cultura narco". Ademàs no puede pensar porque el abuso de drogas lo llevò a un deterioro cognitivo : lagunas de la memoria, afasias transitorias en donde no puede pronunciar ciertas palabras o comprender ciertas situaciones, no puede proyectar en su vida màs que para ahora y no para mañana aunque su angustia se acelera cuando se levanta para buscar algo y a los pocos segundos no sabe a que va . Es un hombre sin sentido , perdido y vacìo; ahì la angustia es clave. Angustia porque no se puede ubicar en su mundo y angustia por la privación de sustancias ya que hasta ahora todo lo solucionò con sustancias.

Ademàs surge otra angustia en el paciente ya que nosotros le proponemos un cambio. Para llegar a las drogas algo le pasò. El problema no sòlo es no consumir sustancias . Como dicen en AA(Alcohòlicos Anònimos ) el problema no es sòlo " tapar la botella" sino que ahì aparece el verdadero problema. ¿ Por donde empezar el cambio? Por la aceptación de nosotros mismos.

Este es el primer valor en nuestras comunidades de recuperaciòn. Desde la aceptación de nuestra realidad, de lo que somos y no de lo que creemos que somos, de nuestra època , de nuestra familia en sus claro-oscuros. Las fronteras de la vida adictiva fueron el auto-engaño para eludir nuestras verdades, la negaciòn en donde ciegos nos enfrentabamos a la realidad y la omnipotencia creando desde la ilusiòn el disfraz y la màscara juegos envolventes y creìbles aùn cuando el frontón de los sucesos cotidianos lo invalidaba .

Sòlo desde una aceptación comienza el trabajo de cambio. El cambio es un trabajo precisamente para apropiarnos de nosotros mismos.

Dr. Juan Alberto Yarìa
Director del Instituto de Drogadependencia
Universidad del Salvador

Dr. Juan Alberto Yaría

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