Es todo un grupo el dañado ; no es solo el paciente, y precisamente me voy a referir a la enfermedad del grupo familiar que es un sistema que parece girar en el caos. Nunca como hoy se hace cierto aquello que nos enseñó el maestro argentino en Psicología Social Enrique Pichón Riviere(1907-1977) : el paciente es solo un portavoz de un sistema familiar, el “chivo emisario”.
El orden a ese caos, si puede y lo dejan las distintas fuerzas que operan alrededor del paciente designado como “chivo emisario”, se la debe dar un sistema terapéutico; esa es nuestra tarea. Mundo de “nadies” que necesitan transformarse en alguien a través de algunos (nosotros como comunidad terapéutica).
Hoy nos estamos enfrentando con patologías adictivas muy crónicas , con muchos años de consumo(en muchos casos superan los veinte años de ingesta) y desde edades tempranas(comienzo en la pubertad o sea con un cerebro inmaduro) y con des-familiarizaciòn creciente, en muchos casos la familia los aisló o están con una “perimetral” por vía judicial que impide el contacto con ellos. La calle es su “guarida” a la intemperie y solo el pago de una prepaga o una obra social los defiende de una enfermedad que es crónica, progresiva y terminal.
En estas circunstancias el paciente en principio no desea tratarse porque considera que la droga es su tratamiento sin noción de las consecuencias incluso teniendo ya enfermedades orgánicas en desarrollo(sistema cardiovascular deteriorado, enfisemas pulmonares por la ingestión de tóxicos y de nicotina en altas cantidades, etc.).
Pareciera amar lo que lo destruye siendo la droga su tratamiento y conservando la ilusión de un uso controlado cuando en realidad sus lesiones cerebrales le impiden todo autocontrol.
Tratar con personas afectadas por las adicciones implica de parte del equipo terapéutico una puesta en marcha de un deseo que el paciente no tiene. El deseo que oferta el terapeuta y el equipo debe ser mas fuerte que las ganas de drogarse.
Un paciente me decía esa semana: “recién ahora veo una luz al final del túnel luego de vagar derrotado por distintos centros y abandonando para seguir consumiendo”. La monotonía de la muerte se va apagando y aparece la esperanza.
Un paciente toma el control del canal de televisión del centro de tratamiento y se traga una pila ; rápidamente va a terapia intensiva y ya conocido por los médicos de la prepaga luego de varios días defeca la pila (ya había tragado varios objetos punzantes en crisis de abstinencia y buscando sin saberlo o sabiéndolo la muerte ).
No es solo un problema individual ya que estudiando sus avatares adictivo-suicidas es “hijo de una novela familiar”.
La novela familiar del paciente es lo primero a estudiar: hijo robado por uno de los padres luego de una separación cruenta , fue maltratado , debía pedir comida en la calle y amenazado de muerte por el padre .De chico solo vomitaba o se encerraba en un ropero. Empezó a consumir a los 12 años y a los 14 años con pasta base y derivados del crac en diversas mezclas, luego empezó a vivir en la calle. Hoy con casi 40 años su vida era un “vagar” por las calles ayudado por una madre que lo sigue y auxilia en todos lados tratando de ofertarse como deseo de ayuda en sus 70 años.
Ahora el terapeuta me dice que no quiere tratarse (a pesar del riesgo para si o para terceros) pero sabe que lo tiene que hacer. Le respondo al terapeuta del equipo :”nos dio una espera y de ahí nacerá la esperanza”. El deseo nuestro es fundamental ya que fue desde chico ultrajado y golpeado. Ahora escucha y espera. Necesitamos rescatar su subjetividad extraviada (tarea difícil).
LOS RESTOS DE FAMILIA DE LOS PACIENTES
El maestro italiano en adicciones L.Cancrini nos enseñaba en Roma :
FIGURAS FAMILIARES PREDOMINANTES
FAMILIA Y SALUD MENTAL
Gilbert Chesterton(1874-1936) , pensador excelso si los hay , nos enseñaba que el “el primer Estado es la familia” y hoy los estudiosos de esa “rara avis” que es la familia nos enseñan que , aun en tiempos de des-familiarizaciòn , no hay otra forma educativa que no sea la vida familiar.
El “wokismo” como movimiento cultural dominante (“la familia al ser lo políticamente correcto hay que devaluarla en su función”) e imperante hoy trata de destruir el sistema familiar y así estamos.
Hay varias circunstancias que facilitan el desarrollo sano:
a. una familia que tenga capacidad de cambio durante el ciclo vital ayuda al crecimiento de los chicos;
b. los conflictos ejercen un efecto positivo y estimulan cambios ;
c. deben existir fronteras generacionales (el padre “par” “amigote” de sus hijos es negativo, el padre siempre es impar ), no es lo mismo un padre, un abuelo y un hijo ;
d. los padres deben facilitar la autonomía de los hijos;
e.proporcionar una estructura de normas, valores y sentidos de la vida en el proceso educativo.
Amor, cariño ternura, valores y limites son ejes de un desarrollo sano.
DR.JUAN ALBERTO YARIA
Rehabilitaciòn en adicciones