a) la familia no es un grupo de iguales y esa parecerìa ser una de las claves que hoy vemos en los jóvenes con severos trastornos de conducta y con comportamientos adictivos. El todo "se igual" como decìa el cèlebre capo-còmico de la decada de los 80m y 90 Minguito Tinguitella escondìa una mordaz crìtica del artista hacia un nihilismo anòmico precursor del deterioro. Cuando la familia queda reducida a ser un grupo de iguales se dificulta la necesidad para un crecimiento sano de los chicos de la existencia de jerarquìas generacionales. La diferencia de edades implica diferentes roles y funciones. En las familias con problemas observamos una igualdad escondida en un cierto "amiguismo" que muestra habitualmente una deserción paterna y/ o materna que fomenta la incertidumbre en los màs pequeños.
Las jerarquìas permiten crear una organización o sea un orden afectivo, ètico que al limitar abre perspectivas y horizontes. Cuando la familia es un grupo de iguales el hijo puede transformarse, paradójicamente , en el padre de sus padres invirtiendo la autoridad ; o quizàs el niño busca un lìmite fuera del marco familiar habitualmente en contextos anòmalos ( adscripciòn a bandas, tribus, etc).Cuando hay jerarquìas es el amor lo que permite que la diferencia generacional se transforme en transmisión, guìa, escucha , reconocimiento y todo en un ida y vuelta que funda un "feed-back" enriquecedor y garante de un desarrollo. De lo contrario este desarrollo surge sin referencias , referentes y cae la posibilidad de edificar proyectos.
b) El mayor problema es el desmembramiento familiar. La pèrdida de la membrecía es quizàs el inicio de la perdida de la identidad. Una identidad probable surge desde el seno de una membrecía. Ser miembro de ...; formar parte de un orden que a su vez tiene una historia que es la de los abuelos y de sus antecesores es tambien la base de un proyecto. Hoy en la clìnica de las adicciones asistimos al peor de los desamparos : el desmembramiento familiar. Un paciente me decìa:"...mi padre muriò de sobredosis cuando yo tenìa dos años ; mi madre me abandonò cuando tenìa ocho porque su nuevo compañero no me querìa ; me fuì a vivir con mi tìa abuela y hoy a mis diez y ocho años estoy adoptado por el padrastro de mi novia...".El desamparo de la pèrdida de membrecía y el abandono consecuente lo llevan a decirme :"..cuando recuerdo todo eso me puedo llegar a drogar ". Hubo un "apagòn" emocional en su vida . Las sustancias llenan los vacios.
c) Los nombres del amparo familiar son el amor , los lìmites y los valores. Amor que es reconocimiento, lìmites que brindan horizontes y perspectivas frente al desierto que propone la anomia (sin normas) y valores que dan "luz en el camino".Lo contrario es el desamparo que son apellidos diversos del abandono, la perdida de futuro y los disvalores. Pero el ser humano no puede vivir a la intemperie y busca incesantemente coberturas protectoras ; familias de un solo miembro o monoparentales (madre sola), recompuestas con hijos de distintos grupos, familias compuestas solo por hermanos o aquellas que adoptan chicos abandonados, etc. Lo importante es que existan grupos que cuiden y que porten valores.
d) Jovenes y niños al poder: surge cuando hay familias multiproblemàticas en donde no hay lìmites, permisividad ni jerarquìa familiar aparecen estos fenòmenos. Se da en grupos donde la generaciòn de padres pueden usar drogas o hay abandono . Surge asì en los jóvenes una voragine de conductas y la deformidad de las desmesuras.Los jóvenes no aceptan ninguna autoridad y existe una devaluación y denigración de todo aquel que intente orientar o esclarecer estas situaciones. Habitualmente estas desmesuras culminan con accidentes, embarazo precoz, sobredosis.
DR.JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE DROGADEPENDENCIA
UNIVERSIDAD DEL SALVADOR