Todos sufrimos; el destinatario de la venganza (un muerto o herido en las calles), el que supuestamente hace sufrir (delincuente juvenil) ya que anticipa su cementerio de una existencia sin destino ni esperanza en la búsqueda de una venganza estéril . Pero tam- bien sufrimos los que tratamos a las víctimas de la barbarie. Como terapeuta me toca tratar a las victimas de la violencia(hijos de asesinados por ej.) o delincuentes juveniles y tambien familiares de este joven . Historias de dolor y odio. ¿ Quién nos ayuda a nosotros para poder seguir escuhando, orientando , conduciendo más allá de las múltiples acciones siniestras realizadas?.
Una madre desesperada me dice que su marido murió de pena . Quedó paralizado trabajando cuando su corazón culposo después de tantas ausencias le dijo basta. Su casa vaciada por la voracidad de sus hijos adictos que necesitaban desde el televisor hasta la heladera para comprar droga. Uno de ellos está encerrado en una habitación todo el día porque no puede dominar la abstinencia. Ella debe trabajar y el único recurso es apelar a una puerta cerrada. El otro quedó paralítico por un accidente cerebro vascular debido al consumo de estupefacientes; en la vereda de su casa mendiga paco a los transeúntes como si fuera el "maná" del cielo. Su tercer hijo está haciendo una recuperación porque consiguió que Obra Social la ayudara. Historias de muerte.
Estas historias, como las de tantos otros, comenzaron hace muchos años. Padres ausentes, vacios de contenidos para transmitir ; quizás ellos mismos tributarios de una falta de donación de la palabra de sus antecesores .Madres solas; en otros casos espectadoras del caos que se iba generando mientras los hijos ya en las calles de cualquier ciudad caían en la cultura narco mientras la escuela como valor no existía y el barrio como control social sano se escabullía tambien en la ausencia. Religiones desplazadas, clubes de barrios tambien vacíos y propios de otra época.
Caída de la cultura de base territorial tomada por la vida narcotizada. Familias erosionadas. En mis 40 años de profesión nunca ví tantos chicos que me "confiesan" con dolor el incesto, el abuso sexual. Caída de la familia como Ley . Un hijo llega a ser un igual a otro ser adulto en la pederastia familiar . La perversión oculta las jerarquías y también la ética de lo que no debe hacerse en los vínculos de filiación y familiares. Si cae este ordenamiento legal cae la sociedad toda. El castigo suele ser crítico ; como me decía un paciente cuya madre es traficante y en donde la segunda compañera del padre lo llevaba a su cama en la adolescencia: siente voces acusatorias por lo que hizo. El paco no podía sellar estas alucinaciones. Era una voz que delataba un goce prohibido y una culpa sentida. Lloró al lado mío. Se pacificó al poder contarme lo que había detrás de su silencio de muerte. Por supuesto luego del abuso había empezado a consumir , delinquir y su castigo culminó en la prisión . La prisión de varios años tampoco fue castigo para él. Hoy el tratamiento lo trata de ayudar a que puede vivir más allá del crimen (incestuoso) y castigo en el cual vive.
Estos chicos son muertos/vivos que vagan como "nadies" por las calles. Nuestra tarea es tratar de que sean "alguien" . Esa es la tarea central hoy transformar al "nadie" en "alguien". Ese ser cuya identidad es un agujero , un vacío sin fondo anuncia el debacle de nuestras instituciones familiares, escolares ,etc. Además parecen ser todos iguales ya que al no tener identidad se mimetizan con todas las marcas o los poderes de turno. Hablo en mis trabajos de una "virosis mimética". Poderes de clubes de futbol, aparatos de movilización, tribus, bandas, "campanas" de "dealers" etc son la escala buscada por ellos y por los otros para refugiarse en el vacío de su identidad a través de un agrupamiento que los identifica bajo el mando de un Fhurer o Lider que los necesita para tareas variadas. El dominio suplanta a la Etica. El Padre ausente queda suplido por un Fhurer que desde el miedo da seguridad , pertenencia , identidad ,dinero y certidumbre .
Nuestra cura para los que trabajamos con estos "heridos" por la cultura de la muerte es escribir(esto me cura del dolor), estudiar , supervisar , agruparme con gente pensante y que todavía crea como aquel viejo Freud que más allá de la cultura de la muerte la estaba la sublimación, la salud, llegar lo más sano posible a la vejez, la creatividad. Como Freud decía parafraseando a Goethe "...quien tiene ciencia, arte(creatividad) y/o religión está salvado". Estos chicos y estos padres no creen en nada ni en nadie.
Dr Juan Alberto Yaría
Director del Instituto de Drogadependencia
Universidad del Salvador