Indiferencia es el nombre. Dos niños-púberes de etnia gitana mueren ahogados en las playas de Nápoles. Todo sigue igual. La gente sigue tomando sol. Era post-social. Hiperindividualismo. ¿La vida es un valor? Indiferencia y su par contradictorio que es la diferencia. Diferencia deriva de diferre: espaciamiento. O sea hay otros, existe el prójimo. Vida y prójimo van de la mano.
Indiferencia y negación o ceguera del otro también. En Retiro y Constitución observamos también con indiferencia los chicos "poxi" o el espectáculo de las casas del "paco". No vemos. Pero tampoco escuchamos. Un desamparado en la calle consumiendo drogas es un reclamo, una demanda de ayuda. Una apelación al otro. Una formulación lingüística peculiar desde el abandono.
Somos apáticos. Hay apatía en nuestras almas. Nos dejó de entusiasmar el altruismo sea el Otro. Apatía es insensibilidad. En filosofía la apatía es la indiferencia ante los móviles sensibles. Un desprecio al dolor o que ni siquiera es percibido.
O es que como dice Aristóteles en su Tratado del Alma la apatía del alma sensitiva surge después de haber sido demasiado fuertemente afectado; entonces, luego, ya no se es capaz de ser afectado por otro. Sufrimos mucho y luego nos parapetamos y no sentimos más. Lo único que importa es nuestro Ego. Estos dos caminos: nada nos afecta o porque estamos muy afectados entonces nada nos afecta. El resultado, en última instancia es similar. Indiferencia. Llegamos así a la anestesia. Anestesia moral. También desde la anestesia no se ve ni se escucha. Ya sea desde la anestesia con analgésicos o desde la anestesia fundada en la indiferencia ante el Otro. O sea no hay alteridad (alter-otro).
Así muere el altruismo, que desde Compte es lo contrario al egoísmo. Altruismo vs. Ego. Base ésta de la moral. El Otro como marca de identidad de la Moral. ¿Cómo incide todo esto en el modelo social que proponemos a los más jóvenes? ¿Cómo son nuestros jóvenes? ¿Qué los convoca? ¿Como utilizan su tiempo libre? No son igual a nosotros. Mejor ¿Pero que buscan? ¿O que encuentran? ¿Qué les damos los adultos? ¿Les damos? ¿Son extraños a nosotros o somos extraños a ellos? ¿Qué valores portan? ¿Les transmitimos valores? ¿O somos confusos entre lo que creíamos y lo que somos? ¿Hablamos con ellos? ¿Hay distancia general o silencio? ¿Muro o vació? ¿Quién les habla: los medios y/o los padres? ¿Existen los padres en esta sociedad? ¿El mercado tiene la palabra más vigente? ¿O el mercado verdaderamente representa los representa en los valores - antivalores que hoy la sociedad destradicionalizada post-moderna mas requiere?
La Universidad de Buenos Aires ha realizado un estudio sobres casi 7.000 jóvenes de escuelas secundarias del cinturón capital - conurbano para analizar sus gustos, creencias, valores, aficiones, adicciones. Se lee poco, de cero a dos horas por fin de semana. El nuevo lenguaje que convoca es el musical, en donde el 90% se extasía con el conjunto preferido. El boliche, el Púb. y la salida nocturna es en el 95% la clave de la diversión. El deporte es solo para una porción del 40%. El 30% perdió el control en el consumo de alcohol en el último mes. El 59% consume más de 3 vasos de cerveza en los fines de semana. El 19% consumió drogas ilegales en el último año y el 6 % son consumidores habituales. La marihuana esta comenzando a ser "normalizada".
La música es un gran convocante. El Alcohol y las drogas es una experiencia no vivida como dañina y aceptada socialmente por lo menos en una porción alta. El libro parecería pertenecer a otra época. Civilización colonizada por lo audio - visual. Civilización que ha descubierto el mercado juvenil especialmente en el ocio y tiempo libre que convoca a la nueva feligresía con una gran devoción.
La palabra escrita y la palabra hablada parecen estar en decadencia en la entrada del corazón juvenil. Se impone lo audio - visual, la diversión, y el uso de distintos estimulantes - depresores sensoriales químicos. La libidinización y los gustos de hoy pasan por los medios e Internet. Chatear, bajar música. Comunicarse con varios extraños a la vez los convoca muchas horas a través de la computadora. Allí son, o se colocan la máscara de lo que quisieran ser y no son.
La caída de las formas tradicionales en la post - modernidad toma noticia en los jóvenes. Pero no deja de relacionarse con los adultos. ¿La familia como era en la década del 60, existe? ¿Quién se casa? ¿Cómo hace el joven para crecer en un mundo en donde no están las seguras relaciones humanas mas profundas? ¿Cuánto tiempo va a estar ese hombre llamado papá con esa mujer llamada mamá?
Como me decía un paciente joven: "Lo único que tengo de mi papá es su celular." El problema es cuando este está desconectado (casi siempre). Parecería ser una sociedad de periféricos, padres periféricos..., ¿familia? Periférica... . Todos somos periféricos, no hay centro ¿Hay sustancia? Si no hay sustancia no hay contenido.
Deporte rara vez es visto en la post - modernidad como escuela del esfuerzo. Salvo cuando el gimnasio nos convoca como ritual prestigiado al lado del "atracón" de comidas y/o alcohol. Contradicción burda pero como le dijo el hijo al rey de España: Es lo que hay ¿se puede crecer sin leer? Si no hay voluntad, ¿qué hay? Noluntad (no deseo). La voluntad esta desprestigiada. Salvo cuando algún "guru" de las dietas nos obliga y eso ya esta prestigiado.
Los cambios que se notan en los modos sociales en la post - modernidad son tan claros como los que se vivieron en el curso de la reforma protestante cuando hubo un pasaje del poder de las Iglesias a la Sociedad; así nos enseña Ulrich Beck (la sociedad de riesgo). Personalmente creo que hay muchos valores que tienen que ver con la salud, la relajación, el no dañarse con drogas y alcohol, los valores de los encuentros afectivos y familiares, y la lectura se conquistan luego de una crisis vital que nos conmueve o desde la recuperación de una enfermedad. Mientras tanto el hombre trata de vivir como puede en un mundo de sordos y ciegos.
Dr. Juan Alberto Yaría (doctoryaria@yahoo.com.ar)
Director del Instituto de Prevención de la Drogodependencia