Los cerebros "tomados" cual una "casa tomada" aluden al daño que las drogas y el alcohol hacen sobre uno de los órganos más sensibles y en donde se juega prácticamente la historia de la civilización. Tenemos en un solo sitio que pesa escasamente 1kilo y medio (2% del peso corporal) y que posee mas de un billón de neuronas la historia que resume la vida reptil, animal y la propiamente humana. Hoy estas reflexiones las doy a conocer viendo la manera banal que se toman ciertas situaciones de violencia e incluso de muerte de muchos jóvenes luego de las "giras" de la nocturnidad. Dañar con el abuso de alcohol y drogas al sistema nervioso que todavía no ha terminado de desarrollarse es algo que no se tiene en cuenta en absoluto en la discusión social sobre los horarios de cierre. Todo resulta ser una discusión comercial. La salud adolescente parecería importar poco.
ALCOHOLIZACION PRECOZ Y PERDIDA DE LA LIBERTAD
Casas "tomadas", o sea un ocupante intrusivamente domina una pertenencia y la hace propia. Viendo todos los días en consulta adictos podemos decir que hay cerebros "tomados". La droga parasita al órgano sede del funcionamiento de la libertad y determina así un funcionamiento esclavo. Droga y libertad son términos antitéticos. La gran neuropsiquiatra Nora Volkow que es la máxima autoridad del Instituto Nacional de Drogas de USA (NIDA), nos enseñó que las drogas afectan las zonas del cerebro que tienen que ver con el libre albedrío y así define a la adicción, en una de sus vertientes, como una enfermedad del cerebro. A menor edad en que se toma contacto con la droga y el alcohol más crónico se hará el problema. Estamos generando miles y miles de adictos con nuestra desaprensión sobre la educación preventiva de las adicciones y las conductas autodestructivas y en la falta de normatización de lugares en donde circula casi libremente el alcohol y las drogas.
La libertad queda, entonces, conculcada por la compulsión. El adicto solo tiene una misión durante el día; conseguir la dosis. La voluntad quedó dormida ya que lóbulo frontal (zona de alta especialización de funciones) queda alterada en su funcionamiento por el uso de sustancias. Voluntad doblegada ante un lóbulo frontal con escasa circulación sanguínea o con lesiones en su estructura. Así el adicto todos los días quiere dejar de consumir y todos los días siente la condena de no poder hacerlo. Enfermedad de la libertad ya que el sujeto pierde el control de sus impulsos y de sus comportamientos.
El ardid es el placer. Las drogas "toman" los centros, sedes biológicas-del placer. Son estructuras muy complejas de tipo químico eléctrico que producen una sustancia llamada dopamina que es un marcador subjetivo del placer. Por eso en el adicto hay un "enamoramiento" con las sustancias. Lo único que tiene valor es eso. El sexo no importa aunque esté con mujeres. Solo importa el drogarse. Cae también la paternidad y el cuidado de los hijos. Es que los estupefacientes toman los circuitos verbales del amor humano y lo pervierten para otro uso placentero. Placer que va decayendo a medida que se entroniza la compulsión. El placer solo es el recuerdo de una "primera vez" ante la condena y la tortura de volver a consumir para sortear la angustia de la abstinencia o sea de la privación. Cerebros "tomados" o sea sujetos "domados".
¿Qué es la vida para un adicto más allá de la droga? Casi nada. Toda la motivación está en el drogarse. Para lo demás está hipomotivado.
Además a menos edad en el consumo de tabaco, alcohol y marihuana hay mayores posibilidades de una dependencia crónica. Así dejan la escolarización porque las drogas afectan los centros cerebrales de la memoria y el aprendizaje.
Dr. Juan Alberto Yaría
Director del Instituto de Drogadependencia
Universidad del Salvador